La comunidad de San Cristóbal atraviesa horas de profundo dolor tras el crimen de Ian Cabrera, el chico de 13 años que murió luego de recibir un disparo dentro de un establecimiento educativo. El hecho, ocurrido en la Escuela Mariano Moreno N° 40, generó consternación y reabrió el debate sobre la seguridad en ámbitos escolares.

Ian era alumno de la institución y, según relataron allegados, tenía una vida marcada por la pasión por el deporte. Se desempeñaba como arquero en el club Independiente de San Cristóbal, donde compartía entrenamientos y partidos con otros chicos de su edad. Su entorno lo recuerda como un joven entusiasta, comprometido con el equipo y muy querido por sus compañeros.

Fuera de la cancha, también se destacaba por su fanatismo futbolero. Era hincha de River Plate y admirador del mediocampista Enzo Pérez, a quien seguía de cerca en cada partido. Esa identificación con el fútbol formaba parte de su identidad cotidiana, como la de tantos adolescentes en el país.

Tras conocerse la noticia, las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida y acompañamiento a la familia. Amigos, vecinos y conocidos expresaron su tristeza por la pérdida y recordaron a Ian con palabras de afecto. “Descansá en paz. Que Dios te tenga en la gloria. Tristísimo comienzo de semana para San Cristóbal”, escribió una persona cercana, reflejando el sentimiento generalizado.

El hecho, que tuvo como protagonista a otro alumno del mismo establecimiento, dejó una marca profunda en la comunidad educativa. Mientras avanza la investigación para esclarecer lo ocurrido, el nombre de Ian Cabrera se convirtió en símbolo de una tragedia que golpeó de lleno a una ciudad entera.