El empate en Puerto Madryn no dejó solamente bronca por los dos puntos que se escaparon. También le dejó señales a Andrés Yllana. Algunas fueron positivas, como la respuesta de ciertos nombres que pedían pista; otras, bastante más incómodas, porque San Martín volvió a exhibir dificultades para sostener lo bueno que produce. En ese reparto de lecturas, uno de los que salió fortalecido fue Diego Diellos, que tuvo su chance desde el arranque, marcó el 1 a 0 a los seis minutos y se metió de lleno en la discusión por el puesto de cara al duelo de este sábado contra Chacarita en La Ciudadela.

La decisión del DT tuvo una devolución casi inmediata. En una de las mejores combinaciones colectivas que mostró el equipo en el torneo, Matías García filtró una pelota precisa y Diellos resolvió con serenidad ante la salida de Yair Bonnín. Fue una acción que explicó varias cosas al mismo tiempo: la lectura del delantero para atacar el espacio, su pausa para definir y la necesidad que tiene este San Martín de encontrar futbolistas que conviertan en gol lo poco que genera. De hecho, el delantero tuvo una sola chance clara en toda la tarde y la transformó en gol. Después, es cierto, el partido se fue ensuciando, se hizo largo, trabado y desprolijo, y el atacante terminó saliendo a los 71’. Pero la huella de su aparición ya había quedado marcada.

Porque el punto en el sur dejó esa sensación ambigua que viene persiguiendo al equipo en este arranque. San Martín volvió a sumar, siguió invicto y ratificó que es un rival duro, incómodo y competitivo. Pero también volvió a dejar la impresión de que pudo haberse llevado más. Ganaba ante un rival que no parecía ofrecer demasiado, había golpeado rápido y por momentos daba la sensación de tener el trámite bajo control. Sin embargo, otra vez le faltó decisión para ir por el segundo, lo dejó con vida a Deportivo Madryn y terminó pagando caro una desatención antes del descanso.

En ese contexto, la actuación de Diellos tomó más valor. No sólo por el gol, sino porque respondió en una tarde en la que el partido pedía oficio, sacrificio y concentración. “Fue un partido muy trabado, muy duro, en una cancha difícil y lenta. Encontramos el gol rápido y, en líneas generales, hicimos un buen partido. Ahora hay que hacer valer este punto de local, ganándole a ‘Chaca’”, analizó Diellos, con cierta satisfacción por haber marcado su primer gol oficial con el “Santo”. “Me sentí bien. Fue un encuentro de mucho roce, de correr y meter, con muchos pelotazos. Pero estoy contento porque el equipo pudo sumar en una cancha complicada”, agregó.

Sus palabras no suenan casuales. En un plantel en el que la competencia arriba es fuerte y en el que Facundo Pons había arrancado con ventaja en la consideración, Diellos entendió que su oportunidad no debía desperdiciarse. Por eso hizo lo más importante que puede hacer un “9”: convertir. Pero además dejó señales en un partido que exigía más pelea que lucimiento. Según Sofascore, participó en 18 duelos entre el suelo y el juego aéreo, una cifra que también habla del tipo de encuentro que le tocó jugar y del esfuerzo que debió hacer para sostenerse en escena. No fue una actuación brillante desde el volumen, porque apenas registró 16 toques y completó tres de seis pases, pero sí resultó eficaz y útil en un contexto incómodo, de mucha fricción y poca claridad.

La pelea por el puesto

Yllana, por lo pronto, ya tiene una certeza más de las que tenía antes de viajar al sur. El empate le dejó preocupación por la falta de voracidad, por la manera en que se le escapó un partido ganable y por ciertos pasajes de escasa producción ofensiva. Pero también le confirmó que algunas variantes pueden ofrecer soluciones concretas. Así como “Caco” García le dio otra pausa al equipo en la jugada del gol, Diellos le devolvió eficacia. En un torneo tan parejo como la Primera Nacional, muchas veces eso alcanza para empezar a mover la balanza interna.

El cruce de este sábado contra Chacarita asoma, entonces, como una prueba importante para el DT y también como una posible oportunidad para el delantero. La sensación es que allí Yllana deberá decidir si sostiene lo de Puerto Madryn como una prueba aislada o si premia a Diellos por haber respondido cuando le tocó. En una delantera en la que todavía nadie terminó de adueñarse del puesto, haber necesitado apenas un remate al arco para dejar su marca no parece un detalle menor.