Un millonario conflicto judicial en Reino Unido puso en el centro del debate el tratamiento legal de las criptomonedas. Un hombre denunció a su ex esposa por el presunto robo de más de 2.323 bitcoins, que llegaron a valer hasta 180 millones de libras, equivalentes a U$S 239 millones, tras la separación.
El demandante, Ping Fai Yuen, inició acciones contra Fun Yung Li ante un tribunal de Londres, al sostener que la mujer habría accedido a su billetera digital y transferido los fondos fuera de su alcance.
Según la presentación judicial, Yuen afirma que su ex esposa actuó en conjunto con un hacker para obtener la contraseña de acceso a una “billetera fría”, un sistema de almacenamiento de criptomonedas sin conexión a internet. Una vez obtenida la clave, los activos habrían sido transferidos a cuentas bajo control de Li.
El caso tomó un giro particular cuando, alertado por su hija, Yuen decidió grabar en secreto a su ex esposa. En ese registro, según sus abogados, la mujer conversa con una persona no identificada sobre cómo eludir controles contra el lavado de dinero.
En la transcripción incorporada al expediente, el interlocutor advierte sobre las dificultades de justificar una suma de ese tamaño: “Una cantidad tan grande generará muchas preguntas. ¿Cómo va a explicarlo? Ni 10 bancos serían suficientes para depositarla”.
Li, actualmente residente en Hong Kong, negó las acusaciones mediante una declaración jurada de una sola frase. El juez que interviene en el caso consideró que su respuesta puede interpretarse como una negativa directa a cualquier implicación.
Los representantes legales de ambas partes no realizaron comentarios públicos sobre el proceso.
En paralelo, el expediente también registra un episodio de violencia posterior al presunto robo. Cuando Yuen descubrió la desaparición de los bitcoins, confrontó a su exesposa y la agredió. Por ese hecho fue arrestado y en 2024 se declaró culpable de agresión con lesiones y de dos casos de agresión simple.
El proceso civil continúa su curso hacia juicio. Sin embargo, una resolución del Tribunal Superior, tras una audiencia celebrada el 2 de marzo, dejó al descubierto importantes vacíos en la legislación inglesa en relación con los activos digitales.
El juez Barry Cotter concluyó que, en este caso, Yuen no puede demandar a su exesposa por apropiación en los términos tradicionales, ya que la criptomoneda no es un bien físico. Según la normativa vigente en el Reino Unido, este tipo de acciones se aplica únicamente a objetos que pueden ser poseídos materialmente, como pinturas o relojes.
Si bien el gobierno británico impulsó el año pasado la Ley de Propiedad (Activos Digitales, entre otros), la cuestión específica no fue resuelta en ese marco.
Durante la audiencia, la defensa de Yuen citó antecedentes de Canadá, Nueva Zelanda y distintos estados de Estados Unidos, donde sí se habilitaron acciones civiles por el robo de activos digitales. En su fallo, el juez señaló que el caso representa un “terreno fértil” para avanzar en la interpretación legal y eventualmente cubrir ese vacío normativo.