PRESENTE. El precio de los combustibles impacta en los precios.
La inflación tucumana tuvo tres componentes que motivaron que, en abril, la variación haya sido del 2,7%, una décima por encima de la medida a nivel nacional por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), y que fue la más alta desde noviembre del año pasado. Por un lado, la mayor variación del período correspondió a la categoría “Transporte” (7,6%), tanto por el incremento en algunos servicios puntuales como el pasaje aéreo y la suba del combustible, que tuvo efectos retardados, dada la suba del 23% que se registró en marzo. El segundo aspecto estuvo relacionado con las tarifas de los servicios públicos privatizados. Así, en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Tucumán el segundo rubro de mayor reajuste fue “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” (6,1%). Las cuotas de los colegios privados se ubicó en el tercer disparador de los precios, con una variación del 4,6% en el cuarto mes del año.
Un dato que puede ser alentador para la economía hogareña: la división “Alimentos y Bebidas no alcohólicas” registró un alza del 2,1%, por debajo del índice general, según el reporte difundido por la Dirección de Estadística de la provincia. Otra cuestión llamativa del reporte fue que el rubro “Prendas de vestir y calzado” ha evidenciado una deflación del 0,3%. Esto es consecuencia de una caída estrepitosa de las ventas en indumentaria y calzado que llevó a los comerciantes a liquidar parte del stock para sostener los costos fijos.
A nivel nacional, la inflación de abril fue del 2,6%, el registro más bajo en los últimos cinco meses. A nivel de componentes, la núcleo desaceleró a 2,3% traccionada por la moderación en carnes, mientras regulados anotó 4,7% impulsados nuevamente por tarifas, combustibles y educación.
De esta manera, la desaceleración concretada fue correctamente anticipada por el mercado. La variación acumulada en el año asciende a 12,3% y la interanual se ubica en 32,4%, puntualiza un informe de IOL Inversiones.
● Desglosando el dato, Alimentos se desaceleró hasta el 1,5% mensual, con un impulso bajista en Frutas y Verduras. Sin embargo, lo más importante se produjo en el rubro de Carnes el cual tuvo una suba mensual de apenas el 0,7% (que inclusive mostró deflación en el Gran Buenos Aires). En particular, el mismo aportó tan solo 0,08 punto al nivel general; esto es 0,71 punto porcentual menos que en marzo. Por otro lado, el ajuste relativo en tarifas de electricidad y gas continuó con un aumento del 4,2% (es el noveno mes por encima del nivel general), aunque no reflejó una variación sustancial con respecto a marzo, acota el diagnóstico de IOL al que accedió LA GACETA.
El shock en los combustibles tuvo impacto durante abril, teniendo una incidencia de medio punto. De cara a los próximos meses, y considerando que los aumentos en los surtidores cesaron, la división de transporte debería retomar un ritmo más cercano al nivel general. Algo similar experimentó la división de Educación donde, si bien disminuyó el ritmo luego de la alta estacionalidad de marzo, la misma aumentó 4,2%. Así, producto del cambio de temporada, continuó la presión en Prendas de Vestir aportando 0,23 punto.
En cuanto a las estimaciones, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de abril espera que el IPC se ubique en 2,3% para mayo, convergiendo lentamente a la zona 1,8%-1,9% hacia octubre y sin cambios relevantes con respecto a lo que esperaba en marzo. De darse este escenario, cerraría 2026 con una inflación anual en 30,5%, mientras que las expectativas para 2027 están en la zona del 20%. “Claro está que, tanto los actores del REM, como los precios del mercado, esperan una inflación con nivel de convergencia cercano al 2% en lo que resta del año (en línea con lo proyectado por el “Top 10” de pronosticadores). El contexto actual donde las anclas nominales resultan insuficientes (en parte debido a shocks), al tiempo que el Gobierno se permite mayores grados de discrecionalidad en el manejo de la política económica, constituyen factores que dificultan la moderación en las expectativas de los agentes formadores de precios”, detalla IOL.
Por grupos sociales
Un informe del Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) había calculado a la inflación de abril en un 2,4%. Al desagregar por grupos sociales, el IPC fue más alto en hogares con jefe no asalariado (2,6%) e inquilino (2,5%), y menor en los de jefe jubilado (2,19%) y desocupado (2,21%). El patrón se explica por el mayor peso del transporte propio -y por ende de las naftas- en los hogares cuentapropistas, y por la suba de los alquileres (2,7%), que golpeó más a inquilinos, explica. En contraste, los hogares de jubilados y desocupados se beneficiaron del mayor peso relativo de los alimentos en su canasta, rubro que subió por debajo del promedio.
Por estratos de ingresos, la inflación fue mayor en los hogares más pudientes: 2,55% en el decil 10 frente a 2,03% en el decil 1, ya que los alimentos -de mayor incidencia en hogares vulnerables- subieron debajo del promedio, mientras que rubros como pasajes de avión impactaron más en los segmentos altos.
Al desagregar por rama de ocupación del jefe de hogar, las subas mensuales más altas se dieron en agro (2,75%), transporte, comercio y servicios profesionales -ramas con alta incidencia del cuentapropismo y del gasto en naftas-, y las menores en servicio doméstico (2,19%) y construcción (2,39%), de bajos ingresos, según el IET.





















