El nombre de Dante Gebel empezó a circular en el radar político nacional en las últimas semanas, pero en Tucumán su posible desembarco aún aparece rodeado de interrogantes.
Hace unos 15 días, en el microestadio de Lanús, se lanzó el espacio “Consolidación Argentina”, una construcción política que impulsa la candidatura presidencial del conferencista evangelista. Gebel no participó del acto porque se encuentra de gira con su espectáculo sugestivamente llamado “Presidante”.
El espacio reúne a dirigentes con pasado libertario, referentes sindicales del peronismo y figuras vinculadas al deporte.
En el plano político, versiones periodísticas indican que los armadores del espacio comenzaron contactos con distintos gobernadores. En ese esquema, aparece mencionado el tucumano Osvaldo Jaldo, junto a otros mandatarios como Martín Llaryora (Córdoba) y Raúl Jalil (Catamarca).
La idea de fondo sería construir un espacio de centro derecha que articule sectores del peronismo, del PRO y dirigentes con pasado libertario, con la expectativa de configurar un escenario de “tres tercios” en el tablero electoral.
Sin embargo, en Tucumán no hay señales concretas de avance. No se detectaron contactos firmes por la vía institucional, ni a través del entramado gremial, ni tampoco mediante el universo evangélico local.
Incluso, en algunos sectores del oficialismo provincial reconocen en voz baja que el fenómeno todavía resulta lejano. “No hay registro claro de ese armado”, admiten.
Más allá de su visibilidad pública, Gebel no cuenta con una estructura religiosa de su rama en la provincia.
En ese contexto, su proyección política aparece, por ahora, más vinculada a su construcción mediática y a los primeros movimientos de armado nacional que a un despliegue territorial concreto.
En Tucumán, al menos por ahora, el nombre de Dante Gebel suena más como una hipótesis en exploración que como un actor con incidencia real en la dinámica local.