El hombre siempre observó el cielo y no es sorprendente que las distintas religiones lo usen para asociarlos con algún dios o simplemente para fijar fechas.

Algunas religiones usan calendarios solares, otras lunares y algunas una combinación de los dos.

La religión católica usa el calendario Gregoriano que lo impuso el Papa Gregorio XIII en 1582. Este calendario se inicia en el año en nació Jesús. Es fecha es una convención, no sabe con exactitud cuando nació y aun hoy hay discusión sobre esa fecha.

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La Semana Santa no tiene fecha fija. El domingo de resurrección es el domingo posterior a la primera Luna Llena del otoño en el hemisferio sur. Se fija el 21 de marzo como inicio del otoño, aunque esta fecha puede variar un poco. Este año la Luna Llena fue el 1 de abril. Según la Biblia los reyes magos fueron orientados a donde estaba Jesús recién nacido por la estrella de Belén. Todavía no se pudo determinar si lo que vieron fue una estrella, un cometa u otra cosa.

La religión judía usa en calendario lunisolar. Algunas cosas se rigen por la Luna, otras por el Sol o las estrellas. Ese calendario se inicia 3760 años antes de Cristo que se toma como el origen de la creación del mundo.

El Shabat, dia de descanso de los judíos, comienza al atardecer del viernes y termina cuando salen 3 estrellas el sábado. Pesaj, la pascua judía, comienza con la primera luna llena del otoño en el hemisferio sur. Puede coincidir con el domingo de resurrección de los católicos.

Hay muchos casos más en el catolicismo, el judaísmo y otras religiones. Los calendarios usados no siempre son los mismos. Por ejemplo el Islam usa un calendario lunar y comienza en el año 622 dc. , el Budismo tiene un calendario lunar y toma como referencia la muerte de Buda y los Chinos usan un calendario lunisolar.

Los pueblos originarios de América Latina tenían como dios más importante al Sol. En general eran politeístas. Sus construcciones tenían orientaciones debidas a factores climáticos y religiosos.

En Teotihuacán (México) están las pirámides del Sol y de la Luna, entre otras. Ellas tienen un sentido religioso. La más grande es la del Sol con 45 metros de altura y su escalera tiene 365 escalones. El Machu Pichu (Perú) que tiene muchos marcadores del Sol y de la Luna y La Ciudacita en los Nevados del Aconquija, que se supone que es un lugar ceremonial de los Incas, tiene también marcadores del Sol y de la Luna. El más conocido es la puerta por la que sale el Sol el día del solsticio de invierno.

Los Mayas tenían un gran conocimiento del cielo y casi todas sus construcciones tienen marcadores de eventos astronómicos. La más inpactante es el Templo de Kukulcán en Chichén Itzá (México), en donde en el equinoccio se va bajar una serpiente y es debido a las sombras de la construcción.

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Quizás la más peculiar es una religión que se inició en 1949, la llamada Ananaikyo, derivada del sintoísmo japonés. Esta afirma que la astronomía es una religión y construyeron varios observatorios astronómicos con fines religiosos.

Sin dudas los objetos del cielo siempre tuvieron una relación con las religiones de cualquier origen y en todo el mundo. Muchas de las creencias religiosas no están de acuerdo con los conocimientos científicos actuales, pero una cosa es la ciencia y otra la fe.