Leticia, la hija de Paulina Lebbos, y su reflexión tras el fallo: “Es vivir con dos ausencias, la de mi mamá y la de la verdad”

  • Leticia Nieva, hija de Paulina Lebbos, expresó su dolor tras el fallo judicial en Tucumán que absolvió a los acusados, lamentando la persistente falta de verdad sobre el crimen.
  • A casi 20 años del asesinato, la sentencia absolvió a César Soto y otros implicados. Leticia publicó su descargo tras un proceso marcado por irregularidades y falta de pruebas.
  • La sentencia profundiza la sensación de impunidad en Tucumán. El caso impulsa ahora pedidos de juicio político contra fiscales, mientras la familia sigue buscando justicia genuina.

UN DOLOR QUE NO SE TERMINA. Leticia Nieva y su madre Paulina. UN DOLOR QUE NO SE TERMINA. Leticia Nieva y su madre Paulina.
Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 07 Mayo 2026

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A 24 horas de un fallo que, por falta de pruebas, dejó impune el homicidio de su madre, Leticia Nieva, la hija de Paulina Lebbos decidió expresarse. En una nota que compartió con LA GACETA y que además puede leerse en sus redes sociales, la joven que no vive en la provincia reflexiona acerca de lo sucedido, y muestra su dolor por el tiempo que pasa y la falta de respuesta sobre todo a preguntas como quién mató a su madre. 

En el juicio que terminó el miércoles, la Justicia decidió absolver a César Soto, su padre, quien estaba acusado por homicidio agravado por alevosía ya que los jueces, luego de un exhaustivo análisis, llegaron a la conclusión que no había elementos en su contra. Ante esto, Leticia, a su manera, decidió expresarse. Entre otras cosas, asegura: “a mi mamá la asesinaron y el Estado decidió no saber quién fue”. Y culmina con una frase demoledora: “el cuerpo no se adapta a la impunidad”. 

Este es el texto que Leticia compartió con LA GACETA:

Hay días en que el cuerpo no entra en sí mismo

No por sorpresa, sino por la confirmación

Por ese momento en el que algo se nombra y, aun así, no cierra nada

El cuerpo lo sabe antes...

Se endurece. Respira corto

Como si tuviera que prepararse para algo que en realidad ya pasó, pero sigue pasando

A mi mamá la asesinaron

Y el estado decidió no saber quién fue.

Y hoy, otra vez, eso quedó sin respuesta

No alcanza con decirlo

No alcanza con que exista un fallo, una decisión, un cierre escrito

El cuerpo no entiende de eso, el sistema nervioso no archiva

Queda todo

La pregunta la bronca

la sensación de injusticia que no baja

Queda esa certeza incómoda no buscaron hasta el final no investigaron, destrozaron las pruebas

Y entonces todo vuelve al cuerpo

A esta mezcla de enojo y tristeza que no tiene un lugar claro donde ir

No es solo lo que pasó

Es lo que sigue pasando

La vida de una mujer vale menos, su muerte se diluye en expedientes, su historia se fragmenta, se desgasta,

se abandona

Es tener que convivir con algo que no cierra, que vuelve una y otra vez a lo mismo

que no termina, que no tiene respuesta

Es vivir con dos ausencias

la de mi mamá y la de la verdad

Y el cuerpo lo registra todo.

En la tensión.

En el cansancio

En las ganas de desaparecer un rato

En la imposibilidad de seguir como si nada

No hay enseñanza acá

No hay consuelo

"aprender" con ausencias y con la forma en que la vaciaron de sentido

Hoy no puedo ordenar esto

es inentendible

Solo puedo decirlo así

me duele, me enoja,

el cuerpo no se adapta a la impunidad.

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