Leticia, la hija de Paulina Lebbos, y su reflexión tras el fallo: “Es vivir con dos ausencias, la de mi mamá y la de la verdad”
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Leticia Nieva, hija de Paulina Lebbos, expresó su dolor tras el fallo judicial en Tucumán que absolvió a los acusados, lamentando la persistente falta de verdad sobre el crimen.
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A casi 20 años del asesinato, la sentencia absolvió a César Soto y otros implicados. Leticia publicó su descargo tras un proceso marcado por irregularidades y falta de pruebas.
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La sentencia profundiza la sensación de impunidad en Tucumán. El caso impulsa ahora pedidos de juicio político contra fiscales, mientras la familia sigue buscando justicia genuina.
UN DOLOR QUE NO SE TERMINA. Leticia Nieva y su madre Paulina.
A 24 horas de un fallo que, por falta de pruebas, dejó impune el homicidio de su madre, Leticia Nieva, la hija de Paulina Lebbos decidió expresarse. En una nota que compartió con LA GACETA y que además puede leerse en sus redes sociales, la joven que no vive en la provincia reflexiona acerca de lo sucedido, y muestra su dolor por el tiempo que pasa y la falta de respuesta sobre todo a preguntas como quién mató a su madre.
En el juicio que terminó el miércoles, la Justicia decidió absolver a César Soto, su padre, quien estaba acusado por homicidio agravado por alevosía ya que los jueces, luego de un exhaustivo análisis, llegaron a la conclusión que no había elementos en su contra. Ante esto, Leticia, a su manera, decidió expresarse. Entre otras cosas, asegura: “a mi mamá la asesinaron y el Estado decidió no saber quién fue”. Y culmina con una frase demoledora: “el cuerpo no se adapta a la impunidad”.
Este es el texto que Leticia compartió con LA GACETA:
Hay días en que el cuerpo no entra en sí mismo
No por sorpresa, sino por la confirmación
Por ese momento en el que algo se nombra y, aun así, no cierra nada
El cuerpo lo sabe antes...
Se endurece. Respira corto
Como si tuviera que prepararse para algo que en realidad ya pasó, pero sigue pasando
A mi mamá la asesinaron
Y el estado decidió no saber quién fue.
Y hoy, otra vez, eso quedó sin respuesta
No alcanza con decirlo
No alcanza con que exista un fallo, una decisión, un cierre escrito
El cuerpo no entiende de eso, el sistema nervioso no archiva
Queda todo
La pregunta la bronca
la sensación de injusticia que no baja
Queda esa certeza incómoda no buscaron hasta el final no investigaron, destrozaron las pruebas
Y entonces todo vuelve al cuerpo
A esta mezcla de enojo y tristeza que no tiene un lugar claro donde ir
No es solo lo que pasó
Es lo que sigue pasando
La vida de una mujer vale menos, su muerte se diluye en expedientes, su historia se fragmenta, se desgasta,
se abandona
Es tener que convivir con algo que no cierra, que vuelve una y otra vez a lo mismo
que no termina, que no tiene respuesta
Es vivir con dos ausencias
la de mi mamá y la de la verdad
Y el cuerpo lo registra todo.
En la tensión.
En el cansancio
En las ganas de desaparecer un rato
En la imposibilidad de seguir como si nada
No hay enseñanza acá
No hay consuelo
"aprender" con ausencias y con la forma en que la vaciaron de sentido
Hoy no puedo ordenar esto
es inentendible
Solo puedo decirlo así
me duele, me enoja,
el cuerpo no se adapta a la impunidad.






















