El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó un acto en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA con un discurso que dejó definiciones política y reforzó su posicionamiento en el escenario nacional. En un contexto atravesado por tensiones internas dentro del peronismo, el mandatario pidió “perder el menor tiempo posible en internas” y lanzó una frase que volvió a sacudir el tablero político: “A la experiencia de Javier Milei le quedan menos de dos años”.
La actividad, en la que se presentó MDF Universidad y Ciencia, se desarrolló en el Aula Magna con un marcado clima de campaña anticipada. Allí, Kicillof insistió en la necesidad de construir una propuesta amplia. “Se aceleran los tiempos. No nos puede pasar que logremos una expresión electoral que pueda ganar las elecciones y después tengamos dificultades para gobernar. Hay que tratar de perder el menor tiempo posible en internas y discusiones que no nos llevan a ningún lado. Hay que hablarle a todo el mundo y escuchar mucho. Se trata de sumar. Se trata de militar”, sostuvo.
Sin explicitar una candidatura, el gobernador dejó señales de su vocación de proyectarse a nivel nacional y de construir un espacio político apoyado en su gestión en la provincia. En ese sentido, retomó el concepto de “nuevas canciones”, una frase que ya había generado tensiones dentro del PJ bonaerense.
Durante su exposición, Kicillof también apeló a una mirada autocrítica sobre el rol de la oposición tras la experiencia del Frente de Todos y planteó la necesidad de reconectar con sectores desmotivados de la sociedad. “Hay que mirarse en el espejo y preguntarse qué tenemos que hacer nosotros con los que están desmotivados, con aquellos a los que cuesta entusiasmar. Eso es el MDF”, explicó.
El mandatario estuvo acompañado por integrantes de su gabinete, entre ellos Carlos Bianco, Cristina Álvarez Rodríguez, Gabriel Katopodis y Javier Rodríguez, en una muestra de un armado político activo y con proyección.
En su discurso, cuestionó con dureza la gestión del presidente Javier Milei, a la que definió como “un tiempo oscuro”. Aseguró que el Gobierno nacional lleva adelante “un plan de destrucción masiva” que, según dijo, no se limita al ajuste económico iniciado en diciembre de 2023, sino que apunta directamente contra la universidad pública y el sistema científico y tecnológico argentino.
En esa línea, rechazó la idea de que la sociedad haya sido completamente permeada por la denominada “batalla cultural” del oficialismo. “No es que colonizaron las cabezas de todo el mundo”, afirmó. Y agregó: “No es verdad que los argentinos están en contra de la soberanía, de la universidad pública, de las obras. Nos quieren convencer de eso pero no es así”.
Kicillof planteó además la necesidad de que, en el futuro, el sistema científico tenga un rol central en la gestión pública. “No le puede pasar más a la Argentina que su sistema científico e intelectual resulte estar ajeno de la experiencia de gobierno”, expresó.
A lo largo del acto, el gobernador combinó referencias al pasado, al presente y a un escenario político en construcción. En su entorno interpretan que existe un cambio en el humor social, marcado por un creciente descontento con la gestión libertaria y una demanda incipiente de una nueva oferta opositora.
“Hay una tarea enorme. El fenómeno de Milei es particular, en un momento particular. Así como en la época de Macri parecía que se iban a quedar mil años”, recordó, en alusión al período en el que Cambiemos gobernó en Nación, provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires.
El clima político del encuentro se reflejó también en las consignas del público. En varios tramos se escuchó el canto “Axel Presidente”, que comienza a ganar volumen en distintos ámbitos.
Sobre el cierre, la vicedecana de la Facultad de Ciencias Exactas, Valeria Levy, describió la situación del sistema universitario y científico y cuestionó las políticas del Gobierno nacional. Antes de cederle la palabra, lanzó una frase que sintetizó el clima del auditorio: “Hoy venís como gobernador. Quizás en un tiempo vengas como presidente”.
Kicillof respondió con una sonrisa y un gesto contenido, en una escena que reflejó tanto la incomodidad como la expectativa que rodea su figura en el actual escenario político.