Ernesto Padilla (1873-1951), quien gobernó Tucumán entre 1913 y 1917, les dio prioridad a los problemas del agua en esta provincia en la que el líquido abunda y causa inundaciones en verano-otoño y escasea en invierno-primavera. Promovió el dique de Escaba y buscó financiamiento para este embalse (que se inauguraría muchos años después, en 1951) y para El Cadillal (que se habilitaría en 1965), pensados para promover el riego y la agricultura y morigerar las crecidas de los ríos.

Padilla se preocupó por la construcción de canales y acequias e hizo excavar 30 pozos semisurgentes. En diciembre de 1914 resolvió, por decreto-acuerdo, la perforación de uno de 140,60 metros en la esquina de Mate de Luna y Pellegrini, para dar riego y agua a las dos arterias de la Mate de Luna y provisión de agua potable para el vecindario y para el Jardín Zoológico (que estaba donde se encuentra el hoy Parque Avellaneda). Los motivos eran la higiene y brindar facilidades para urbanizar el suburbio y para el tránsito en la Mate de Luna. Esta era el paseo favorito de la sociedad en las tardes de verano y era muy polvorienta en invierno, según se daba cuenta la “Guía Social” de Arturo E. Guasch, de 1916.

En la imagen se ve al gobernador Padilla, de bastón, cerca del pozo surgente. En carta al rector de la Universidad, Juan B. Terán, le decía, satisfecho, meses después: “En la perforación... se ha dado agua surgente y sale un chorro magnífico de agua riquísima y cristalina. Me parece que es una bendición de Dios, en medio de tan desolada sequía; y, con la presencia de un consuelo espiritual, vive en mi espíritu la sensación del Tucumán tórrido rodeado de fuentes salubérrimas que serenan su ambiente y lo coronan de flores. Lleva a tus hijos a ver eso”.

Recuerdos fotográficos: apoyo al justo reclamo salarial de las maestras en 1947

Más información en notas de Carlos Páez de la Torre (h): “En la avenida Mate de Luna” (16/09/1997) y “Avenidas de hace 85 años” (14/09/2001).