El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, reconoció este domingo su derrota en las elecciones parlamentarias y puso fin a 16 años consecutivos en el poder, tras una jornada electoral marcada por una participación récord.
En un discurso en la sede de su partido Fidesz, Orbán admitió que el resultado fue claro, aunque doloroso, y confirmó que ya felicitó al vencedor, Péter Magyar, líder del partido opositor Tisza y exintegrante del oficialismo.
Los comicios se desarrollaron en un contexto de alta movilización ciudadana. Según la Oficina Electoral Nacional, cerca del 78% del padrón había votado antes del cierre de las urnas, mientras que en varios distritos -incluida la capital, Budapest- la participación superó el 80%, en lo que representa el mayor nivel desde la caída del comunismo, consignó la cadena CNN.
Aunque Hungría no suele ocupar un lugar central en la agenda internacional por su tamaño, durante el gobierno de Orbán el país ganó peso político dentro de Europa. El mandatario utilizó su posición en la Unión Europea y la OTAN para influir en decisiones y condicionar políticas del bloque.
Tras conocerse los resultados preliminares, simpatizantes del partido Tisza se congregaron a orillas del Danubio para celebrar la victoria con muestras de emoción. El escritor András Petöcz comparó el clima con el de 1989, cuando colapsó el régimen comunista en el país: “Es la misma sensación”, afirmó.
Por su parte, el presidente húngaro, Tamás Sulyok, destacó que la elección se desarrolló sin incidentes y subrayó que la alta participación otorga legitimidad al resultado. También advirtió que los datos difundidos durante la jornada son preliminares y deberán ser certificados antes de la proclamación oficial.