El ciclo de Julio César Falcioni en Atlético Tucumán pareció haber dado un paso atrás. El empate 0 a 0 entre el “Decano” y Tigre mostró un deterioro en el rendimiento del equipo, justo cuando parecía que evolucionaba favorablemente tras una “mini racha” de dos victorias post Copa Argentina y un buen desempeño en Rosario la fecha pasada, pese a la derrota.

El conjunto de 25 de Mayo y Chile volvió a ser un equipo apático, sin ideas y sin respuestas para lo que el partido le demandaba. Y eso que el escenario se presentaba de manera casi ideal: ante su gente, frente a un equipo golpeado y con muchas piezas de recambio pensando en su compromiso por la Copa Sudamericana. Pero el equipo nunca ofreció las herramientas necesarias para imponerse en el juego ni en el marcador.

Atlético había comenzado bien, activo, intentando explotar su juego por ambos costados. Pero tras el parate por el altercado en uno de los alambrados, el equipo se desdibujó. Y no es casualidad que el “Emperador” coincida con este análisis. “Habíamos comenzado muy bien el partido, siendo los que manejábamos el trámite y liberando bien por los costados. Armamos buenas triangulaciones, pero cuando se para el partido fue un corte importante y empezamos a lanzar mucho. No fue un partido muy lindo para el espectador porque los dos equipos lanzaban largo y eso no nos convenía”, explicó.

Y sí. A partir de ese momento Atlético abusó demasiado de los envíos largos. Los zagueros, Clever Ferreira y Gastón Suso, se inclinaron pocas veces por intentar hacerle llegar la pelota a los volantes; mientras que, por su parte, Kevin Ortiz y Ezequiel Ham tampoco ofrecieron demasiadas ideas para hacerse cargo del juego.

Pocas variantes

¿Lo paradójico? Que en un equipo que se dedicó a saltar líneas con pelotazos hacia el campo rival, sólo había un delantero: Leandro Díaz. El “Loco” peleó mano a mano todo el partido con los centrales, ganó y pivoteó varias pelotas interesantes, pero gozó de muy poca compañía. Incluso en cada centro (prácticamente el único recurso ofensivo del equipo) por momentos él era el único en pisar el área, peleando hasta con tres defensores para hacerse de alguna oportunidad. Para colmo, la tuvo: una pelota que le quedó servida dentro del área para fusilar el arco de Felipe Zenobio, pero que no pudo impactar con precisión. Fue la única jugada de peligro que creó el equipo en 90’.

“En la soledad que a veces está Leandro, lo que estamos buscando es la proyección de los volantes internos y de los extremos para poder ser más agresivos. El partido pasado lo conseguimos teniendo situaciones claras; hoy no pudimos porque el rival estuvo muy ordenado defensivamente”, explicó el DT sobre la decisión de utilizar un sólo delantero.

La intención del entrenador es válida, es cierto. Pero ayer los volantes tuvieron dificultades para pisar el área e influir en zona ofensiva. “Puede ser que, a veces, cuando llegamos haga falta que los volantes pisen más el área; por ahí Leandro queda muy solo contra los defensores. Vamos a trabajar para corregir eso”, dijo Lautaro Godoy.

Maximiliano Villa, por su parte, también respaldó la idea. “No creo que nos falte peso ofensivo. Yo, por lo menos, dentro de la cancha con el ‘Loco’ estoy tranquilo; es el goleador del equipo y en el campeonato está arriba en la tabla. Sinceramente, cada vez que la pelota le queda cerca de él, parece que va a pasar algo. En eso no creo que nos falte”, aseguró.

En definitiva, Falcioni asume la responsabilidad de que el equipo falló en el volumen de juego. “A veces, al transcurrir los minutos, el equipo se apura mucho y lanzamos mucho balón para nuestro ‘9’. El apuro por querer llegar más rápido nos hace perder la circulación que te permite llegar mejor. Fuimos un equipo ordenado, pero no pudimos ser profundos; el rival también se paró bien y bloqueó permanentemente”, entendió.

Cambios que no pesaron

Otra particularidad que llamó la atención de propios y extraños fue la decisión del DT de realizar apenas tres cambios, el último de ellos cuando el partido ya estaba en tiempo de adición. Ingresaron Lautaro Godoy, Ramiro Ruiz Rodríguez y Alexis Segovia, tres de los ya habituales revulsivos del entrenador. La decisión fue clara: sumar verticalidad y frescura a un equipo que necesitaba aire.

 “Kevin (Ortiz) hizo un buen partido; estuvo muy ordenado y liberó la pelota para los costados cuando tenía que hacerlo. Sobre Lautaro (Godoy), lo pusimos porque es más agresivo y busca ser más profundo con la pelota en el pie; le estamos dando rodaje y confianza a los jóvenes para que entren y resuelvan con jerarquía”, explicó.

Pero no sólo llamó la atención los tres cambios en vez de cinco, sino también lo que tardó el entrenador en realizarlos. El equipo pedía a gritos un cambio de imagen desde el comienzo del complemento, tal vez un delantero que pudiera acompañar la soledad de Díaz o alguna alternativa por afuera.

No llegó un delantero, y el resto de los revulsivos parecieron llegar tarde. “Nunca tenemos la obligación los técnicos de hacer los cinco cambios; sí tenemos la obligación de que el equipo esté ordenado y esté bien. Cuando uno lo ve ordenado y con criterio, no necesita cambiar mucho, más allá de que a veces necesitemos en el medio otro tipo de juego para ser más profundos”, se justificó el DT.

Un paso atrás

Así, pese a que el equipo no perdió y sumó, el ciclo parece haber retrocedido un paso. El propio Falcioni parece haberlo notado. “Cuando uno llega a mitad de camino siempre es más difícil. Yo confío en el plantel que tenemos; estamos tratando de darle confianza y respaldo a un grupo base. El equipo sufría mucho en la parte posterior y tratamos de darle orden a ese posicionamiento defensivo; lo vamos logrando. Ahora tendremos que seguir buscando mejores alternativas en el manejo y ser más profundos”, entiende el DT.

Atlético malogró una buena oportunidad de sumar tres puntos valiosos para la lucha por la permanencia, pero Falcioni, aun así, rescata el empate. “No es bueno, pero tampoco es malo sumar aunque sea un punto, pensando en que todos los de atrás no sumaron nada”, dijo.

El escenario, ahora, es de mucho mayor incertidumbre que hace unos días. Las fechas pasan y la estadística alarma: el “Decano” sólo ganó uno de sus últimos ocho partidos en el torneo Apertura. Los rivales pasan, el equipo sigue sin ganar de visitante y ahora la deuda parece trasladarse también al Monumental, lugar donde Atlético alguna vez supo construir una fortaleza.

Ahora, la semana de trabajo será larga; hay mucho para pulir y más teniendo en cuenta que la próxima parada será de riesgo: este sábado visitará a Argentinos en La Paternal, desde las 21.45.