Las razones detrás de los cuatro refuerzos que pidió Falcioni para Atlético Tucumán
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El DT Julio Falcioni solicitó a la dirigencia de Atlético Tucumán cuatro refuerzos para el próximo torneo Clausura, con el fin de cubrir bajas clave y potenciar el plantel.
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El pedido surge tras la grave lesión del central Gastón Suso, la falta de alternativas viables en el mediocampo y la excesiva dependencia ofensiva en el delantero Leandro Díaz.
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La dirigencia afronta el desafío de incorporar jugadores de jerarquía con presupuesto acotado y la dificultad logística de convencer a los futbolistas de radicarse en Tucumán.
En las oficinas de 25 de Mayo y Chile no hay espacio para el descanso. El presidente Mario Leito ya lo advirtió: Atlético Tucumán se moverá con firmeza en el mercado de pases y Julio César Falcioni ya elevó su pedido concreto. Un defensor central, dos volantes y un delantero serán los objetivos prioritarios de la institución. Esta decisión, lógicamente, tiene un trasfondo netamente futbolístico, ya que se trata de posiciones en las que el “Emperador” considera que no cuenta con las variantes suficientes para sostener la alta competencia.
El pedido de un marcador central tiene un motivo de fuerza mayor: la grave lesión que sufrió Gastón Suso en la victoria sobre River en Núñez. La rotura de ligamentos cruzados marginará al zaguero por el resto del año, una baja sensible si se tiene en cuenta que el ex Platense había disputado todos los minutos posibles bajo el ala del DT hasta su forzada salida frente al “Millonario”.
El primer manotazo de ahogado del entrenador fue ubicar allí al juvenil Luciano Vallejo. El tandilense cumplió con creces sosteniendo la valla invicta aquella noche y repitiendo una sólida actuación contra Talleres por Copa Argentina, lo que le valió el elogio público del propio Falcioni. “Muchos en Tucumán se sorprendieron por la presencia de Vallejo ante River y en el partido de hoy, pero él venía trabajando muy bien y tenía toda mi confianza”, dijo el DT tras avanzar a octavos de final del certamen fefederal.
La otra opción natural para acompañar a Clever Ferreira es Gianluca Ferrari; sin embargo, el ex Godoy Cruz no ha logrado ganarse la consideración del cuerpo técnico. Si bien fue titular bajo la conducción interina de Hugo Colace, en el nuevo ciclo apenas sumó un minuto en cancha (en el 1-0 sobre Gimnasia). Por este motivo, el perfil del primer apuntado está claro: un marcador central de experiencia, preferentemente de perfil zurdo, para aportarle voz de mando a la última línea.
En la mitad de la cancha, el panorama se aclaró recién en el sprint final del torneo. Falcioni encontró en la sociedad de Lautaro Godoy y Leonel Vega las respuestas dinámicas que buscaba. En contrapartida, nunca halló el funcionamiento pretendido en Kevin Ortiz (condenado por su expulsión ante Barracas Central; desde entonces solo fue titular una vez), Ezequiel Ham (quien perdió el puesto en las últimas fechas) ni Javier Domínguez, cuyas actuaciones alternaron regularidad pero sin llegar a convencer del todo al cuerpo técnico.
Hoy, entre las apariciones de Godoy, Vega y la consolidación de Franco Nicola y las tres alternativas mencionadas parece haber un abismo de distancia en la consideración del entrenador. Bajo esa lógica, no sería extraño que la dirigencia busque la salida de al menos uno de ellos, liberando espacio para uno de los dos volantes que Leito prometió salir a buscar; probablemente, un interior de carácter mixto (con despliegue defensivo y buen juego).
El segundo mediocampista podría estar apuntado hacia un perfil más externo. Con Nicola cerrado permanentemente hacia el centro de la cancha, las bandas quedaron bajo la exclusividad de Renzo Tesuri y Nicolás Laméndola. Mucho más atrás en la rotación asoman Gabriel Compagnucci por derecha, Ramiro Ruiz Rodríguez como una variante puramente ofensiva y Alexis Segovia, con escaso rodaje. Reforzar los extremos para oxigenar el ida y vuelta es la meta.
Por último, emerge la incorporación que por lógica decantaba sola. Desde el mercado de pases veraniego flotaba en el ambiente la sensación de que el club se había quedado corto en la zona de fuego. La única opción concreta como referencia de área terminó siendo Leandro Díaz, quien cargó con todo el peso ofensivo del equipo excepto cuando las lesiones lo obligaron a parar.
En esas ausencias, Gabriel Abeldaño fue el encargado de reemplazarlo, pero el juvenil perdió muchísimo terreno en la consideración de Falcioni -incluso bajó a sumar minutos en Reserva-, por lo que no sería descabellado que se le busque una salida a préstamo para que sume rodaje en otra institución. Manuel Brondo, la otra opción en el banco, tampoco convenció (apenas pisó el césped un minuto con River). Así, todo el gasto y la responsabilidad del gol recaen en el “Loco”. Si el atacante no tiene una tarde lúcida frente al arco, las variantes de recambio directo en el banco brillan por su ausencia.
Con la hoja de ruta trazada, la CD tiene un horizonte delimitado para intentar complacer las exigencias de Falcioni. La tarea, no obstante, presentará las dificultades habituales del fútbol argentino: la ardua ingeniería de conseguir piezas de jerarquía dentro de un presupuesto acotado y bajo el condicionamiento logístico de lograr que los futbolistas acepten radicarse en Tucumán.






















