La grave lesión de Agustín Marchesín obligó a Boca a tomar una decisión que, aunque reglamentariamente posible, finalmente quedó descartada: no incorporará un arquero en este momento. El club optó por no utilizar el cupo especial que permite el reglamento ante lesiones de larga duración y apostará por las alternativas que ya tiene en el plantel.
El contexto fue determinante. Con el sistema TMS de la FIFA cerrado, Boca solo podía incorporar futbolistas que se desempeñen en el ámbito local. A esa limitación se sumó la falta de cupo para extranjeros, lo que reducía aún más el margen de maniobra: cualquier refuerzo debía ser argentino y estar disponible en el fútbol local. En ese escenario, la búsqueda perdió viabilidad.
Desde lo deportivo, la decisión también responde a una postura clara del entrenador Claudio Úbeda, quien priorizó la continuidad y la confianza en los nombres propios. Así, Leandro Brey asumirá la titularidad en un momento de máxima exigencia. Con 23 años y 33 partidos en Primera, tendrá su gran prueba este domingo nada menos que en el Superclásico frente a River.
Detrás suyo, la experiencia de Javier García aparece como respaldo inmediato. El arquero de 39 años renovó recientemente hasta 2026, aunque llega con poco rodaje: no juega un partido oficial desde marzo del año pasado. La tercera alternativa será el juvenil Fernando Rodríguez, habitual en la Reserva.
De todos modos, la postura no es definitiva. En Boca entienden que la rotura de ligamentos cruzados que sufrió Marchesín -que lo dejará fuera de las canchas por lo que resta de 2026- obliga a pensar a mediano plazo. Con doble competencia en el horizonte, la dirigencia ya proyecta salir al mercado en mitad de año para reforzar un puesto que hoy quedó expuesto y que, por ahora, tendrá una respuesta interna.