Durante años, el preservativo cambió poco. Variaron los materiales, los tamaños y los sabores. Ahora, la innovación apunta a otra cosa: sumar información en tiempo real.
Un equipo de científicos liderado por “Coco”, conocida en redes como @readytogether, trabaja en un preservativo capaz de detectar infecciones de transmisión sexual (ITS) y cambiar de color como señal de alerta. La investigadora mostró los avances en una entrevista con TN. El proyecto sigue en etapa de pruebas, pero ya genera interés por su posible impacto en la prevención.
Cómo funciona
El mecanismo se activa cuando el profiláctico entra en contacto con fluidos corporales. En ese momento, componentes presentes en el lubricante reaccionan ante ciertos patógenos.
El objetivo es identificar infecciones como VIH, clamidia, gonorrea o sífilis. Si detecta alguna de estas, el material cambia de color —por ejemplo, a rojo— como advertencia.
Detrás de ese cambio hay un proceso químico: anticuerpos y otras moléculas se unen a proteínas específicas de los patógenos. Esa interacción genera reacciones que modifican el color del preservativo sin alterar su forma ni su uso.
En qué etapa está
El desarrollo se encuentra en fase experimental. Todavía debe pasar pruebas de seguridad y validación antes de llegar al mercado.
El equipo trabaja en laboratorios de Estados Unidos y busca mejorar la precisión del sistema. También analiza cómo adaptar la tecnología para que sea accesible y fácil de usar.
Además de este modelo, los investigadores avanzan en otros prototipos. Uno de ellos incorpora sensores que podrían registrar datos como frecuencia cardíaca o duración, conectados a una aplicación.
Ese tipo de desarrollos abre otra discusión: hasta dónde integrar tecnología en la vida íntima y cómo proteger los datos personales.
Por qué importa
Las ETS siguen siendo un problema de salud pública a nivel global. La prevención depende, en gran parte, del acceso a información y métodos de protección.
Un preservativo que pueda alertar sobre riesgos en el momento podría sumar una herramienta más, sobre todo entre jóvenes, donde el acceso a testeo no siempre es inmediato.
Falta tiempo para ver este tipo de productos en farmacias. Pero la dirección es clara: la salud sexual también entra en la era de la tecnología.