El 1 de julio de 1916 se inauguró el busto del Obispo José Eusebio Colombres frente a la casa del parque 9 de Julio. Fue uno de los actos más significativos pensados por el gobernador Ernesto Padilla para las celebraciones del centenario de la Independencia. En los años previos, desde 1913, cuando había asumido, Padilla había salvado de la demolición la casona y la había hecho restaurar completamente. Para el acto, en el que se luciría la Banda de Música, dirigida desde muy poco antes por el italiano José Ruta, el gobernador encargó a su amigo, Clemente Onelli, que hiciera modelar un busto del obispo Colombres, tomando como modelo el daguerrotipo que se conservaba y un retrato al óleo pintado por Ignacio Baz. El encargo incluía la fundición en bronce de la efigie, en Italia.
Onelli, que seis meses antes se había ocupado de instalar frente a la casona del Obispo el menhir Ambrosetti, cumplió con el encargo del busto. Se ocupó también, con el asesoramiento del historiador jesuita Guillermo Furlong, de la confección de la leyenda latina para la placa que se ubicaría al pie del busto. Desarrollando las abreviaturas, su traducción aproximada es: José Eusebio Colombres/ Obispo electo/ sacerdote resplandeciente por su virtud./ Mirando por la Patria/ juró su libertad./ Para su querido pueblo/ trajo opulenta riqueza/ a la tierra con las cañas/ cuyo dulcísimo jugo/ él primero exprimió./ La Provincia de Tucumán dedica. Año 1916.
En la inauguración, Padilla expresó: “Lleguen hasta aquí las nuevas generaciones a bendecir el recuerdo (de Colombres), rehaciendo la jornada habitual de los antepasados que vinieron a buscar, en el mismo sitio, su consejo y a aprovechar su experiencia, con la que ha servido a la república y ha dado a Tucumán grandeza y bienestar” (foto).
Pero hubo una mancha en el festejo. En: “Placa con erratas” (19/08/19) Carlos Páez de la Torre (h) relata que el marmolero que talló las letras en la placa lo hizo con dos erratas. Una, en la última línea: la palabra “exprimió”, en latín debía decir “experimenta”, en vez de “exprimente”, como fue grabada. De eso sólo se dieron cuenta los muy pocos que sabían latín. Pero más notorio fue el error en la fecha. Se grabó MCMVI (1906) en lugar de MCMXVI (1916), que correspondía. Hubo que tallarle una pequeña X arriba.
Recuerdos fotográficos: la calle 9 de Julio hacia 1910Agrega el historiador que Furlong, quien escribió la biografía de Padilla, cuenta que al mandatario siempre le dolieron esos errores. “En su último viaje a Tucumán, del 16 al 21 de agosto de 1951 (regresaría a Buenos Aires para morir el 23), Padilla se hizo llevar en auto una noche al parque, hasta la casa de Colombres. Con los faros, iluminaron la placa. Por su tan afectada vista, se hizo leer los renglones latinos, y volvió a contar la historia de las erratas”.