El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país “no tiene amigos más cercanos que los británicos” al recibir al rey Carlos III en la Casa Blanca, en un contexto marcado por tensiones diplomáticas entre Washington y Londres, tanto por el conflicto en Oriente Medio como por la cuestión de las Islas Malvinas.

Durante la ceremonia de bienvenida, que incluyó una salva de 21 cañonazos, Trump adoptó un tono conciliador, en contraste con sus recientes críticas al gobierno británico por no sumarse a la ofensiva contra Irán.

“En los siglos transcurridos desde que conquistamos nuestra independencia, los estadounidenses no hemos tenido amigos más cercanos que los británicos”, expresó el mandatario. “Ambos países mantienen una relación especial. Esperemos que siempre siga siendo así”, añadió.

El presidente republicano también elogió al ejército del Reino Unido al señalar que “nadie luchó mejor junto a Estados Unidos”, pese a haberse burlado semanas atrás de los portaaviones británicos, a los que calificó como “juguetes”.

Una visita de cuatro días en un clima tenso

Carlos III y la reina Camila arribaron el lunes a Washington. La agenda incluyó un té privado con los Trump y un recorrido por la Casa Blanca. La visita, de cuatro días, había sido concebida para celebrar los vínculos históricos entre ambos países, en el marco del 250º aniversario de la independencia estadounidense del reinado de Jorge III.

Sin embargo, el viaje adquirió un tono más diplomático ante las recientes declaraciones de Trump, quien cuestionó la negativa británica de involucrarse en el conflicto con Irán.

A pesar del contexto, la visita no fue suspendida, ni siquiera tras un tiroteo ocurrido durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca el sábado, evento al que asistió el presidente.

El rey, de 77 años, tiene previsto dirigirse al Congreso —siguiendo el antecedente de la reina Isabel II en 1991— con un discurso enfocado en la “reconciliación y renovación” de las relaciones bilaterales. Por la noche, la Casa Blanca ofrecerá una cena de Estado en honor a la pareja real.