Había un peso extraño en el aire de la Ciudad Judicial de Salta, una inmovilidad que solo precede a las grandes decisiones. Pasadas las ocho de la mañana, el caso que conmovió a Salta llegaba a su última página. El sonido de los equipos de prensa rompía el cuchicheo de los familiares en los pasillos, mientras la provincia entera se asomaba al abismo digital, unida por la urgencia de conocer el veredicto.
Crimen en el country: ¿perpetua o emoción violenta para Figueroa?Cuando José Figueroa ingresó al recinto, el silencio se volvió absoluto, solo roto por el roce de las esposas. Custodiado por cinco efectivos del Servicio Penitenciario de Salta, el hombre que llegó a juicio acusado de asesinar a su esposa, Mercedes Kvedaras, lucía desmoronado. Antes de sentarse, buscó el abrazo de su abogado en un gesto de desesperación y rompió en un llanto.
Con los ojos enrojecidos y frente a un Tribunal que aguardaba el cierre de los debates, Figueroa pidió la palabra. Lo que siguió fue un monólogo cargado de orfandad emocional y pedidos de sanación para una herida que él mismo abrió.
Las últimas palabras de José Figueroa
Sentado frente al Tribunal, manifestó:
"Agradezco que esté la familia Kvedaras presente para que me puedan escuchar. Decirles lo avergonzado que estoy por todo esto, cuánto lamento y cuánto siento todo esto que que le hice vivir y a mi familia también. Perdón, porque a las dos familias les ocasione mucho daño. Entiendo el dolor, entiendo el dolor de de la familia, lo vivo a ese dolor en en carne propia todos mis días. Rezo mucho, mucho por todos ustedes, por mi familia también y por Mer.
"El cuerpo de Mercedes gritaba": la fiscalía pidió perpetua para José FigueroaY por último, a las tres personitas más importantes que me dio la vida, que son mi hijito. Los adoro siempre, siempre los adoré. Fueron buscados con mucho amor, siempre. Criados con todo el amor que estuvimos a nuestra disposición. Intenté brindarme al máximo con todo lo que tenía a mi disposición para ellos y para mi familia.
Le pido a Dios que todos puedan sanar, que los ayude a sanar, les ayude a quitar el odio, esta falta de entendimiento que yo tampoco entiendo. Que mis hijitos sepan que tuvieron un papá que los quiso siempre y que los quiere y que los voy a querer siempre. En mi corazón los tengo todos los días, los pienso, los extraño y me duele mucho, me duele mucho porque sé que ellos están dolidos y ojalá también puedan sanar todo.
Les escribí cartas a la familia, les escribí cartas pidiendo perdón porque este sentimiento lo tengo de siempre. Ellos eran mi familia también y nunca quise hacerles daño. Siempre fueron muy buenos, fueron mi familia. Les agradezco todo estos años. Me quedo con lo lindo siempre, siempre me quedo con lo lindo de ellos, de mi propia familia, de mis hijitos. Todo es pérdida, porque de esto, todo es pérdida.
Crimen en el country: la querella pidió investigar por falso testimonio a tres peritos de la defensaLes agradezco mucho, especialmente a Fran y a Agus. Fran, ¿sabes por qué te voy a decir esto? Por tenerlos a los tres juntitos y darles un hogar, sé que lo están haciendo con mucho amor y mucha dedicación. Así que muchas gracias por eso y muchas gracias, señores, por escucharme".
La antesala de la justicia
Tras el descargo de Figueroa, donde la palabra "pérdida" retumbó como una sentencia anticipada, el Tribunal dio por cerrada la etapa de debate. El silencio volvió a apoderarse del recinto cuando los jueces anunciaron el paso a deliberación, extendiendo la agonía de la espera hasta las 13.
Mientras tanto, en los pasillos de la Ciudad Judicial y en las pantallas de miles de salteños, el tiempo parece haberse detenido. La ciudad aguarda ahora el golpe del martillo, con la esperanza de que el veredicto traiga, finalmente, la paz que -a decir de la familia Kvedaras- "las palabras no alcanzan a restituir".