NOVELA
LA SEPARACIÓN
MARTÍN KOHAN
(Anagrama – Buenos Aires)
Novela reciente de Martín Kohan, La separación, registra el recorrido de un viaje por rutas del país. Desde cierta perspectiva narrativa es un mapeo geográfico construido desde un micro por el protagonista a medida que atraviesa diversos lugares que lo trasladan desde Retiro a La Paz, un pueblo de Córdoba, en donde lo espera Juan Pablo, su hermano que pasa por un momento de angustia, dada su incipiente separación de Rosario después de varios años de amor compartido.
Estado de viaje
Texto dividido en tres partes: “La ida”, “Diario de La Paz” y “La vuelta”. El comienzo de una travesía en la que la narración logra ese estado de viaje. Se enlazan los momentos de aparente quietud en el asiento; mientras se mira hacia el afuera por la ventanilla, se capta el movimiento desde unos ojos que detallan el traslado; en simultáneo, el lector conoce lugares que quizás los adquiere ahora, con la información del relator en su periplo hasta Traslasierra.
Kohan no deja de resaltar en su prosa clara, precisa y dinámica, la naturaleza; aparentemente no sucede nada trascendente en esta parte, pasa lo que se observa desde dentro hacia fuera del micro; lo externo al sujeto, lo que depara el tiempo de la espera hasta llegar; lo íntimo del sujeto vendrá después.
La segunda parte se construye a modo de diario. La trama está sometida a una pregunta sustancial: ¿novela de amor? ¿Novela de desamor? Ambas responderían a las cuestiones del amor en torno a la realidad humana que el discurso de Kohan considera imposible de responder con racionalidad, apela a reflexiones dubitativas frente al sentimiento amoroso: ¿por qué nos enamoramos, por qué dejamos de querer a quien hemos amado? También Fernando atraviesa “una meseta” en su relación con Natalia y no quiere, no se atreve, o niega ver esa “zona opaca”. Hay dolor, hay perplejidad, los hechos inquietan, por lo que conforman un enigma donde no hay respuestas claras y concretas.
Es interesante el cambio de perspectiva del narrador, construido en segunda persona, como mente y cuerpo desdoblados; va narrando como si las cosas fueran sucediendo, con un tono de posibilidad, como un futuro desde un modo condicional, o bien, un presente prospectivo, dando sensación de inmediatez, de lo que está ocurriendo o va a ocurrir, sin saber qué rumbo tomar.
“La vuelta”, interrumpida por acontecimientos inesperados, entabla una relación del sujeto con su inconsciente. Una decisión, ¿un impulso involuntario?
Su prosa, transparente, atrapa al lector para viajar juntos.
PERFIL
Martín Kohan (Buenos Aires, 1967) enseña Teoría literaria en la Universidad de Buenos Aires. Publicó, entre otros ensayos, Narrar a San Martín (2005); El país de la guerra (2014); Ojos brujos. Fábulas de amor en la cultura de masas (2016) y ¿Hola? Un réquiem para el teléfono (2022). Con Ciencias morales, ganó en 2007 el Premio Herralde de novela, llevada al cine en 2010. Luego Cuentas pendientes, Bahía Blanca, Fuera de lugar y La confesión. Recientemente publicó Lo que entiendo por Borges (2026).
La separación*
Por Martín Kohan
“No sos muy de andar pensando y sin embargo, en un momento, mirando el contorno de cumbres, vas a pensar: estar solo es ni más ni menos que esto. Respirar la inmensidad y que no haya nadie cerca. Que nadie sepa de uno, no ser otro para alguien. Es distinta la soledad trivial, la de haber viajado solo por ejemplo a ver a tu hermano a Traslasierra, porque sabés que en Buenos Aires está Natalia…que vas a volver y te vas a encontrar con ella. Pero es distinta también la soledad de Juan Pablo, desgarrada soledad del dejado, la de la constatación continua de que Rosario no está, de que se fue. Esto otro es más largo y más hondo, y es eso lo que vas a pensar, aunque sea contingente, aunque esté destinado a no durar más que este rato”.
*Fragmento.
Liliana Massara - © LA GACETA