Claro que estuve tentado por suponer que la entrevista inteligente* derivaría en cuestionamientos por “antisemitismo”. Sólo transcribir parte de lo expresado por Tomás Abraham me releva de expandir aclaraciones: “Lo que pasó desde el 7 de octubre de 2023, cuando Hamas hizo la matanza pública de mil y pico de israelíes y judíos, llevó a la reacción de Israel de matar a más de 70.000 palestinos y arrasar con ciudades. Ver lo que están haciendo en Cisjordania, que es una ocupación criminal en la que matan a los palestinos para que dejen sus tierras…Lo que está pasando ahora, con un millón de libaneses desplazados de sus hogares…Con Israel gobernado por Netanyahu, que se parece a Hitler, con el apoyo de la mayoría de la gente, con un gabinete con fundamentalistas que aspiran al gran Israel, digo ‘a mí me cambió todo’. Es decir para un judío de la diáspora, como yo, que sabía que había un lugar en el mundo en donde los judíos dejábamos de ser judíos para ser personas, lo que pasa ahora me cambió todo”.

El tramo transcripto de la entrevista condensa, en su esencia, un combo con todos los ingredientes oportunos para la clásica descalificación (“antisemitas”) por errada calificación. No es el señor “Juan Pérez”, el que está en todo, todo el tiempo. Es, nada menos, que un filósofo en Argentina, de origen rumano, cuya familia vivió bajo el nazismo. “Y a una buena parte de mi familia la mataron”, refirió.

La fórmula de hierro clásica: ¡Antisemita! A Tomás Abraham, ¿a él, nada menos?

CARLOS DUGUECH

TUCUMÁN

*¿Entrevista inteligente? Porque fueron muy breves y precisas las preguntas del periodista. Y sobre todo cuando expresa: “Es como que quedás atrapado entre tu condición (de judío) y un presente indefendible por las acciones de Netanyahu” a la que sigue una respuesta vital: “Soy consciente de mi historia y de mi biografía. Mi apellido, Abraham, es una marca de judío en la frente y yo viví eso en la Argentina. Lo viví en la primaria y en la secundaria”.