Del caucho al software: cómo produce, compite y lidera la industria tucumana hoy
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Las empresarias S. Gargiulo y M. Salomón debatieron hoy en Tucumán sobre la modernización industrial y el rol tecnológico para competir globalmente en el ciclo de LA GACETA.
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La industria del caucho enfrenta importaciones chinas mediante procesos digitales, mientras Tucumán se posiciona como el quinto exportador nacional de servicios tecnológicos.
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La convergencia entre industrias clásicas y tecnología, impulsada por liderazgos femeninos, proyecta a Tucumán como un polo de innovación resiliente frente a crisis económicas.
Las cubiertas chinas empujan a la industria local a reinventarse. En ese escenario, Silvia Gargiulo —CEO de JDG Neumáticos, mamá de dos y con cuatro sucursales en marcha— ya no solo discute precios y calidad: también es testigo de otro cambio, más silencioso, en un rubro donde antes era la única mujer.
En paralelo, María José Salomón —CEO de Xetro y presidenta del Clúster Tecnológico de Tucumán— impulsa que empresas locales crucen tecnología e industria para competir mejor. Con Tucumán ya en el quinto lugar en exportaciones de economía del conocimiento, el movimiento empieza a notarse.
El ciclo Encuentros LA GACETA sobre Mujeres y Liderazgo reunió voces de industrias muy distintas. Pero las dos encontraron, desde lugares opuestos, un mismo punto de llegada: la tecnología ya no es una opción. Es la diferencia. El eje de la conversación fue ese cruce: caucho, código y liderazgo femenino en una provincia que empieza a moverse.
EN EL CICLO ENCUENTROS DE LA GACETA. María José Salomón, Carolina Servetto y Silvia Gargiulo, en el inicio del evento. / LA GACTEA, OSVALDO RIPOLL
"El gran desafío es mejorar la calidad para competir"
Silvia Gargiulo describe una industria bajo presión. La apertura de importaciones puso a competir directamente a la producción local con las cubiertas chinas, y eso obliga a redoblar estrategias.
"El gran desafío es mejorar la calidad para competir. En precio a veces estamos cerca, pero tenemos que romper ese prejuicio sobre el recapado", explicó. En su empresa, esa alternativa puede costar hasta un tercio de una cubierta nueva y ofrecer la misma vida útil, aunque todavía enfrenta resistencias.
El cambio también se ve en los clientes. "Hoy la gente compra lo que puede pagar. Por eso buscamos alternativas que le permitan seguir trabajando sin resignar calidad", señaló. En ese equilibrio entre costo y rendimiento se juega gran parte del negocio.
SILVIA GARGIULO. La CEO de JDG Neumáticos describió su experiencia en la industria. / LA GACETA, OSVALDO RIPOLL
"No es momento de relajar, sino de ver cómo aceleramos"
Si la industria tradicional enfrenta tensiones, la tecnología aparece como aliada. Ahí entra María José Salomón, presidenta del Cluster Teconóligco, con una propuesta clara: dejar de pensar los sectores por separado.
"La clave es cómo la economía del conocimiento potencia a la industria tradicional", sostuvo. Desde el clúster, impulsan justamente esa conexión: empresas tecnológicas que desarrollan soluciones para mejorar procesos, ventas y gestión en sectores más clásicos.
Y lo respalda con datos. "Hoy Tucumán está en el quinto lugar en exportación de economía del conocimiento. Hay talento y hay calidad", remarcó. Esa articulación se vuelve clave en sectores como el agro o la minería, donde la tecnología atraviesa toda la cadena productiva. "No se trata de competir, sino de colaborar. Somos pocos y eso también es una ventaja", agregó.
MARÍA JOSÉ SALOMÓN. La presidenta del Clúster Tecnológico propuso unir la industria tradicional con la del conocimiento. / LA GACETA, OSVALDO RIPOLL
"Hoy necesitás ver la empresa al minuto"
En la práctica, esa integración ya ocurre. Gargiulo lo vive en su propia empresa: sistemas en tiempo real, gestión digital y una mirada cada vez más puesta en la inteligencia artificial.
"Con cuatro sucursales, la tecnología es fundamental", dijo. Pero si hay algo que ambas remarcan es que ninguna transformación es posible sin equipos. En JDG trabajan más de 50 personas, y para Gargiulo el desafío es también humano porque se busca sostener una estructura donde muchas familias dependen del día a día de la empresa.
Salomón coincide. "El proyecto toma la forma de las personas que lo integran. Si hay conexión, podés lograr cosas increíbles", señaló. Y suma un concepto que atraviesa su recorrido: la incomodidad como motor. "Muchas veces hay que animarse a levantar la voz, a proponer, a defender ideas", planteó.
Silvia Gargiulo lo resume desde la experiencia. "Cuando empecé, era la única mujer en las reuniones. Hoy eso cambió", dijo. La escena ya no es la misma en una industria históricamente masculina.
Pero el punto, planteó Salomón, no es solo estar sino saber cómo se llega. Incluso en tecnología, donde persiste la idea de que "los programadores son todos hombres", su postura es firme. "No es una cuestión de género, es de capacidad", afirmó. Los roles, insiste, deberían definirse por talento y formación, no por cupos”, aclara.
Ese camino implica incomodidad: animarse a hablar, a proponer y a disputar espacios. El cambio no es inmediato, pero ya empezó. Más mujeres, más tecnología y nuevas formas de estar al frente en una industria que se está redefiniendo.























