El Día Mundial de la Contraseña (World Password Day) no nació de un decreto gubernamental ni de una tradición antigua, sino de la necesidad técnica de proteger los datos que se manipulan en la era digital. Su origen está en extremar la seguridad ante los contínuos ingresos ilegales a cuentas de todo tipo: cajas de bancos, redes sociales, sitios que encriptan hasta cierto punto imágenes o fotos. 

La iniciativa fue impulsada originalmente por el investigador de seguridad Mark Burnett. En su libro "Perfect Passwords" (2005), Burnett sugirió que debería existir un día específico para que las personas actualizaran sus claves importantes.

Su sugerencia flotaba en el ambiente, pero no fue hasta 2013 cuando la empresa Intel Security (McAfee) oficializó la celebración. El objetivo era que los usuarios tomaran conciencia sobre la importancia de usar contraseñas robustas.

Que se haya establecido al primer jueves de mayo de cada año, simplemente fue para asegurar que cayera en un día laboral. De esa manera se aseguraba que la gente esté frente a sus computadoras y pueda tomarse un momento para revisar su seguridad.

No descuidar el método

A pesar de que actualmente irrumpió el acceso con biometría (huella, rostro) o llaves de acceso (passkeys), el día busca combatir los errores más comunes que se cometen al renovar las passwords tradicionales. Por ejemplo, la reutilización de la misma clave para el banco y para una red social poco segura; la simplicidad, el clásico "123456" que sigue liderando las listas de las más usadas o no activar la autenticación de dos pasos.

Una buena contraseña es tan importante como cerrar la puerta de casa con llave hoy en día. La estimación es tan general que se calcula que cada segundo se producen miles de intentos de ataques en todo el mundo. Pero la mayor amenaza del factor humano en 2026 es interna, accidental creada por la Inteligencia Artificial Generativa (GenAI). El mundo está sufriendo una epidemia de empleados que, sin darse cuenta, introducen secretos corporativos directamente en esas herramientas.

Un enorme 45 % de los empleados utiliza activamente herramientas de IA, y el 77 % de estos usuarios pegan datos directamente en las solicitudes, lo cual es inseguro. Según Check Point Research, en marzo de 2026, 1 de cada 28 solicitudes de GenAI enviadas desde entornos empresariales presentaban un alto riesgo de fuga de datos confidenciales, afectando al 91 % de las organizaciones que la utilizan. Un 17 % adicional de las solicitudes contenía información potencialmente confidencial.