Charles Nungesser, el francés que domó potros briosos en la Pampa Central y que dirigió automóviles en las calles de Tucumán, ha partido como torbellino furioso y va a abatir todas las guardias celosas del océano. Ese es el pensamiento de los pilotos que han levantado vuelo en el aeródromo de Le Bourget en París”, publicaba LA GACETA del 14 de mayo de 1927. El piloto, junto a François Colli, quería repetir la proeza del norteamericano Charles Lindbergh, que el 20 de mayo de 1927 había realizado el primer cruce del Atlántico con el avión “Spirit of Saint Louis”. Los franceses pretendían hacer el recorrido inverso, desde París hasta Nueva York.

Ese día LA GACETA publicó una foto que le había facilitado Dándalo Matteucci, amigo del piloto. Se informaba que el francés vivió en Tucumán hasta comenzada la I Guerra Mundial en 1914, cuando se fue para alistarse en la aviación de su país. También se relataba que el monoplano que aparece en la imagen es tipo Bleriot y había sido tomada en 1913 en el parque 9 de Julio. Ocupaban los asientos Nungesser, como pasajero, y el aviador y constructor de aviones Paul Castaibert. Allí se destacaba que Nungesser, nacido en París el 15 de marzo de 1892, “mucho antes de volar en los cielos engrisados por el humo de la pólvora homicida, ya había surcado el firmamento del ‘Jardín de la República’, realizando verdaderas proezas aviativas que poco después tanto perfiló su enorme corazón de aventurero genial y valiente”. El diario El Orden informaba que el piloto había trabajado en el taller mecánico de Sebastián Remolá y luego fue chofer, además de correr carreras automovilísticas. Remolá decía que “su acento francés era seductor y predisponía a la gente a su favor”.

Recuerdos fotográficos: Paillette, el piloto que aterrizó con un avión tipo “jaula de gallinas” en el parque, en 1911

En la Primera Guerra Nungesser fue héroe de las alturas: derribó 34 aparatos y nueve globos enemigos.

El cruce del Atlántico no se concretó. Sobre la zona de Terranova, su avión “L’Oiseau Blanc” (El pájaro blanco) desapareció, presuntamente debido al mal tiempo. Aunque el millonario francés Raymond Orteig ofrecía 5.000 dólares a quien informase algo sobre los desaparecidos, y había impuesto un premio de 25.000 dólares para quien uniera París con Nueva York, nada se supo de los dos pilotos.

Más información: “Un as del aire galo que vivió en Tucumán” (15/05/2017).

“Nungesser, un héroe galo que voló en Tucumán” (28/12/2020).