En LA GACETA del 5 de diciembre de 1920 se contó la historia de “Chop”, un perro de raza desconocida que hacía cinco años se había instalado en la plaza Independencia y que era “un distinguido ciudadano de la república perruna”. “Está bajo el protectorado directo de los ‘chauffeurs’ y de los mozos tucumanos, quienes sienten por él un afecto idolátrico”, dice la nota, reflejada en Recuerdos Fotográficos del 18 de febrero pasado. Chop, “feo, huraño, solemne, plebeyo”, era la mascota de la plaza. Su lugar preferido era el asiento del chofer de los autos de alquiler, como se ve en la imagen publicada ese día. Por lo general, se lo veía junto a los choferes cuando estos, en la espera de clientes, departían en el viejo café “San Martín”.

El 5 de abril de ese año, llegó al Aero Club un nuevo avión, llamado “El Halcón Tucumano”, cuyo bautismo en el aire hizo el piloto inglés Sidney Henry Holland. Tiempo después “Chop” apareció por el aeródromo en el parque 9 de Julio y se subió a la canasta de la nave. El aviador estuvo conforme con la compañía y voló con el perrito. Tras el aterrizaje, “Chop” se bajó y regresó a su lugar de siempre con los choferes en la plaza.

El 13 de abril, el capitán tuvo una caída con el aparato. Ese año tendría otro accidente y guardó cama tres días. Durante ese tiempo el perrito permaneció junto al lecho del piloto. Luego, repuesto el capitán, “Chop” volvió a la plaza Independencia.

En la primera foto están Nicolás Posse, presidente del Aero Club; el capitán Holland, Luis Posse y el mecánico Pound junto al avión. En la segunda se ve a “Chop” con los choferes en la plaza.