Un gesto tan común como hurgarse la nariz podría tener efectos inesperados sobre la salud cerebral. Así lo plantea una investigación realizada por la Universidad Western Sydney, que analizó posibles vínculos entre este hábito y el desarrollo del alzheimer.

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El estudio, publicado en la revista científica Biomolecules, sostiene que determinados patógenos podrían ingresar al cerebro a través del sistema olfativo y desencadenar procesos inflamatorios asociados al deterioro cognitivo.

Qué descubrieron los científicos sobre el Alzheimer y la inflamación cerebral

Los investigadores revisaron décadas de estudios sobre el Alzheimer y observaron dos características frecuentes en los cerebros de personas afectadas por la enfermedad: la acumulación de placas de beta amiloide y la presencia de ovillos neurofibrilares formados por proteína tau.

Según el trabajo científico, ambos procesos estarían relacionados con mecanismos inflamatorios dentro del cerebro.

Uno de los puntos centrales del estudio es el papel de la microglía, una célula encargada de proteger el sistema nervioso. Cuando se activa en exceso frente a la presencia de ciertos agentes, puede favorecer la acumulación de proteínas vinculadas al Alzheimer.

Los especialistas advirtieron que este ciclo de inflamación y acumulación proteica podría contribuir al avance de enfermedades neurodegenerativas.

Por qué hurgarse la nariz podría aumentar riesgos para el cerebro

La investigación señala que algunos microorganismos pueden ingresar al organismo a través de las fosas nasales y llegar al cerebro mediante el sistema olfativo.

Entre los patógenos mencionados aparecen bacterias, hongos, virus y parásitos que fueron detectados en distintos estudios sobre pacientes con Alzheimer.

Los científicos explicaron que el sistema olfativo representa una vía de acceso especialmente vulnerable porque conecta de manera directa con regiones cerebrales y posee barreras de protección menos robustas que otras áreas del cerebro.

Esto facilitaría el ingreso de agentes infecciosos capaces de generar inflamación y contribuir al deterioro neurológico.

El sistema olfativo, bajo la lupa de la ciencia

El estudio también destaca que el bulbo olfatorio podría ser una de las puertas de entrada más sensibles para infecciones relacionadas con enfermedades neurodegenerativas.

Según los investigadores, la cercanía entre el tejido nasal y el cerebro hace que cualquier inflamación persistente o ingreso de patógenos tenga un impacto potencialmente relevante en la salud cerebral.

De todos modos, los especialistas remarcan que se trata de investigaciones en desarrollo y que todavía se necesitan más estudios para comprender con precisión cómo estos mecanismos podrían influir en la aparición del Enfermedad de Alzheimer.