El concejal capitalino José María Canelada manifestó su profunda preocupación tras conocerse la decisión del Gobierno Nacional de reducir en $1.800 millones el presupuesto destinado a Gendarmería Nacional para el ejercicio 2026. Para el edil, quien fuera el autor de la Ley de "Narcomenudeo" durante su paso por la Legislatura, este recorte no es una simple cuestión administrativa, sino un retroceso estratégico en la lucha contra el crimen organizado.

“Cuando el Estado pierde capacidad de control, las organizaciones criminales ganan capacidad de expansión. Recuperar después esas capacidades perdidas cuesta muchísimo más tiempo, más recursos y, muchas veces, más vidas”, remarcó Canelada.

El impacto en el territorio

El edil tucumano advirtió sobre la conexión directa entre la vigilancia fronteriza y el consumo interno. “Bajar la guardia frente al narcotráfico es la fuente que nutre luego la venta en pequeñas cantidades. Tener menos control en la frontera se traduce, indefectiblemente, en más droga en nuestras calles”, explicó al vincular el rol de las fuerzas federales con el éxito de la lucha contra el narcomenudeo en la provincia.

Según Canelada, el narcotráfico debe entenderse como una “economía criminal compleja y transnacional” que requiere inversión sostenida y no ajustes cíclicos. En ese sentido, puntualizó que el recorte afecta áreas críticas como la inteligencia criminal, la investigación de delitos complejos y el patrullaje de rutas estratégicas.

El NOA, zona crítica

Uno de los puntos más destacados del descargo de Canelada fue la vulnerabilidad de la región. “Las organizaciones criminales identifican rápidamente las zonas donde disminuye la vigilancia y ocupan esos espacios. El norte argentino constituye una región extremadamente sensible desde el punto de vista geopolítico y criminal”, resaltó.

Mencionó factores como la cercanía con corredores internacionales de tráfico, el uso de rutas clandestinas y la falta de una radarización completa como argumentos para fortalecer, y no debilitar, la presencia territorial de Gendarmería en el NOA.

El edil exhortó a la administración central a distinguir entre “gasto improductivo e inversión estratégica”. Según su visión, la seguridad federal pertenece al segundo grupo y requiere previsibilidad institucional.

“La experiencia internacional demuestra que los países que retroceden en prevención e investigación terminan pagando costos mucho mayores en violencia, corrupción y deterioro de la convivencia social”, afirmó.