CIUDAD DEL VATICANO.- “Todos tienen derecho a una dignidad que debe ser respetada. Nadie puede permitirse violar la dignidad de los demás”. Así se pronunció León XVI en defensa de los derechos humanos. El Papa participó ayer de un encuentro europeo sobre criminalidad, y condenó la tortura y todo tipo de “castigo cruel o degradante, incluso si se han cometido crímenes”. En el Encuentro Interparlamentario de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) sobre la criminalidad organizada, el pontífice dijo que “este respeto por la dignidad intrínseca de cada persona excluye el uso de la pena de muerte, la tortura y toda forma de castigo cruel o degradante.”

“La verdadera justicia no puede satisfacerse con la sola punición, esos esfuerzos también deben abarcar enfoques inspirados en la perseverancia y la misericordia, destinados a la reinserción y al reingreso de las personas a la vida social”, destacó.

Educación, no represión

“Ninguna sociedad verdaderamente justa puede perdurar si la ley no sigue siendo soberana y no la voluntad arbitraria de la personas individuales, y ninguna persona o grupo independiente del poder o del estatus puede jamás reclamar el derecho de violar la dignidad de los demás o de sus comunidades”, afirmó.

Robert Francis Prevost dijo que “para combatir las adicciones, empezando por las drogas, no basta con la represión, sino que hace falta la educación” porque “en nuestro mundo, en el que las redes sociales difunden con tanta frecuencia informaciones erróneas y peligrosas que banalizan los riesgos, la educación debe empezar en la familia y reforzarse en la escuela, transmitiendo conocimientos práctico sobre las efectos devastadores de los narcotráficos en el cerebro. El cuerpo, la conducta personal y el bien común de la comunidad”.

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El pontífice pidió programas integrales par alcanzar “a quienes son esclavos de la dependencia, ofreciéndoles atención médica, apoyo psicológico y rehabilitación continua”.

“Este enfoque debe considerar a la persona humana en su totalidad, trascendiendo las medidas puramente represivas y las ilusiones permisivas, ya que ambas son incapaces de liberar a los individuos de sus cadenas de dependencia”, agregó.

En el encuentro sobre criminalidad, el Papa recordó asimismo “a los agentes de las fuerzas del orden y miembros del poder judicial que han sacrificado sus vidas o han sufrido heridas en el valiente cumplimiento de sus deberes” y agregó que “su testimonio debe suscitar sentimientos de gratitud, responsabilidad y renovada determinación”.