Ver el bienestar como algo integral y no como una lista de tareas rígida es clave para un envejecimiento saludable. Por eso es que la investigación del University College London (UCL) tiene trascendencia en este sentido. La estimulación cognitiva, la conexión social y la reducción del estrés tienen un impacto biológico tan potente en la longevidad como el ejercicio físico, según los investigadores.

El estudio compara directamente la cultura con el ejercicio físico a nivel celular. La publicación en la revista científica “Innovation in Aging” marca que el trabajo de campo consistió en medir el envejecimiento a través de relojes epigenéticos (cambios en el ADN que muestran la edad biológica real del cuerpo, no la del calendario). 

Las personas que realizan actividades culturales al menos una vez a la semana envejecen un 4% más lento que aquellas que rara vez lo hacen. Es exactamente el mismo porcentaje (4%) que registra la gente que hace ejercicio una vez a la semana. 

Método

El análisis se centró en respuestas a encuestas y datos de análisis de sangre de 3.556 adultos en el Reino Unido. Sintéticamente, ir al teatro, conciertos, museos o leer en esos porcentajes, es lo mismo que hacer actividad física. Por lo tanto, un deportista que decide cambiar un entrenamiento por una obra de teatro con amigos no está "perdiendo el progreso", está entrenando otra dimensión de su salud. A la inversa, el que no hace ejercicio, pero asiste con frecuencia a actividades culturales, tampoco está perdiendo nada.

La autora principal, Daisy Fancourt, explicó: "Estos resultados demuestran el impacto de las artes en la salud a nivel biológico. Aportan pruebas para que la participación en actividades artísticas y culturales se reconozca como una conducta que promueve la salud, de manera similar al ejercicio".

La actividad física cuida los músculos y el corazón a través del esfuerzo. El teatro, la música y el arte cuidan esos mismos órganos reduciendo drásticamente el cortisol (inflamación) y activando la reserva cognitiva. 

Ambos caminos llegan al mismo destino según otra investigación, la del British Medical Journal. Durante 14 años se hizo un seguimiento masivo (más de 6.700 adultos mayores de 50 años en Inglaterra). El trabajo concluyó que quienes asistían a actividades culturales receptivas de forma frecuente tenían un 31% menos de riesgo de mortalidad por cualquier causa, registrando un cuerpo biológicamente más joven.

Científicamente hablando, cambiar las zapatillas de correr por una entrada al teatro no es perder el tiempo. Igualmente, una persona que no hace ejercicio no está "en falta con su cuerpo".