La temperatura normal en un gato tiende a ser mayor que la de un ser humano. Por eso es habitual sentirlos siempre como fuentes de calor. Su temperatura promedio debe oscilar entre los 38 °C y los 39,2 °C. Para saber si algo está fuera de lugar, prestar atención puede arrojar algunos indicadores.

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Estos tips aplican para gatos adultos. Un gato pequeño, sobre todo en sus tres primeras semanas de vida, no es capaz de regular su propia temperatura, por lo que tiende a la hipotermia. Si un gato no está en su punto justo, mostrará algunos cambios de comportamiento ante los que es fundamental tomar medidas.

Señales de que tu gato tiene frío

Postura del pan

La postura más habitual que adopta un gato ante temperaturas demasiado bajas para su cuerpo es la del “pan”. Si lo ves escondiendo la cola y las patas debajo de su propio cuerpo, es posible que esté intentando mantenerse caliente. Otra cosa que hacen es acurrucarse en forma de bola cuando duermen la siesta.

Lugares cálidos

Los gatos son excelentes rastreadores de lugares cálidos y pueden aprovechar cualquier rincón. Por ejemplo, los teclados de las notebooks, las consolas de videojuegos o los aparatos de calefacción. También usan cajas vacías, que funcionan como aislantes del exterior, o cestos de ropa que les proveen abrigo.

Demanda de cariño

Si un gato se muestra más cariñoso de lo habitual, puede estar buscando calor. Que un gato quiera estar cerca de una persona por más tiempo de lo normal es una clara señal de que su temperatura corporal es baja y está buscando elevarla. Las piernas de su dueño o su propia cama son lugares que le resultarán tentadores.

Un mito difundido sobre la temperatura de los gatos

Existe la creencia de que tocar las orejas de tus gatos sirve de referente para conocer si su temperatura corporal está regulada o no. En realidad, no es un buen método para determinar si tiene frío. Estos son lugares que tienen poco pelo y, por ende, poca cobertura. Las orejas se pueden enfriar muy fácilmente sin que necesariamente el animal esté padeciendo frío.

Los síntomas alarmantes sobre la temperatura corporal de los gatos son, en cambio, los temblores, escalofríos y debilidad o letargo. Un gato inmóvil y frío puede estar padeciendo una hipotermia, una condición que si no se regula en el corto plazo puede generar un desenlace fatal.