Un estudio realizado por científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) y sus colaboradores mostró que el germoplasma de Neo-tuberosum de la papa, usado por criadores de plantas para desarrollar nuevos cultivares de papa, es un descendiente de las papas de Chile, no de las de los Andes como pensaba anteriormente.
Las variedades criollas de papa vienen de dos áreas: las tierras bajas de la región central de Chile, y los Andes desde Venezuela hacia la región norteña de la Argentina. La diferencia entre estos grupos geográficos de la papa, Solanum tuberosum, es su adaptación a la duración del día, cuya luz necesita para que las plantas puedan comenzar su tuberización o desarrollo.
La papa andina es adaptada a las condiciones de días más cortos, que son comunes en la región tropical y montañosa de su origen. La papa chilena, por contraste, se desarrolló bajo condiciones de días más largos, haciéndola más apropiada para crecer en otros ambientes, como Europa y EEUU.
La papa andina contiene muchos rasgos deseables, tales como resistencia a los virus X y Y, una tuberización más temprana, y rendimientos mas altos. Durante los 60, un criador inglés trató de adaptar la papa andina en regiones con días más largos. Este nuevo germoplasma se llamó "Neo-tuberosum", y ahora es usado en el desarrollo de nuevas variedades de papa.