El amanecer sofocante es una advertencia: el calor va a apretar, y mucho. No importa. Ella se encarga de preparar todo lo necesario para el paseo y él toma un desayuno contundente para estar bien despierto cuando llegue el momento de encarar la ruta. Antes de que el termómetro empiece a escalar, los dos se trepan en el Chevrolet Classic y escapan hacia Tafí del Valle, donde el sol tiene la bondad de alegrar las jornadas de verano sin volverlas agobiantes.

El párrafo anterior es una descripción imaginaria de lo que Elsa del Valle Galván planea hacer con el 0km que ganó en el sorteo de los Números de Oro de LA GACETA. Ayer retiró el auto.

Hace una década

Ella es un ama de casa del barrio Smata III que ya no recuerda muy bien cuál fue el último auto en el que viajó su familia. Su esposo, Osvaldo, la ayuda a hacer memoria: dejaron de tener vehículo propio hace una década. Por eso, ayer cargaron de ilusiones el baúl del Chevrolet Classic 0km.

"Pensábamos hacer un viaje a Buenos Aires para visitar a nuestros familiares. Tenemos muchas personas queridas allá y el auto nos va a permitir verlos a todos", contó Elsa, mamá de tres hijos y abuela de cuatro nietos. De todos modos, están un poco acobardados por el calor. Pero no dejan de hacer planes. "Quizás dejemos el viaje a Buenos Aires para más adelante. Pero vamos a aprovechar el verano para hacer algunos paseos cortos, como escapadas a Tafí del Valle o a San Pedro de Colalao", ejemplificó Elsa. Es que cuando el pronóstico anuncia calores potentes no hay nada más tranquilizador que planificar un viajecito a destinos más frescos.

El desafío de aprender

El hecho de no haber tenido auto durante tantos años les impidió a Elsa y a Osvaldo realizar todos los paseos que hubieran querido. "Nuestros hijos sí tienen auto propio, pero no es lo mismo. Yo nunca aprendí a manejar, pero ahora me voy a poner en la tarea de hacerlo, porque no puede ser que tenga un 0km y que no lo aproveche", exclamó sonriente. Elsa recibió las llaves acompañada por su esposo; por dos de sus tres hijos -Osvaldo y María Emilia- y por dos de sus nietas: Julieta y Martina.

Pero las alegrías no se terminaron ahí. El Banco Santiago del Estero le regaló un autoestéreo con MP3. "Lo único que puedo hacer es agradecerle a Dios por todos estos premios. Es increíble pensar que hasta hace poco no tenía auto y que, a partir de ahora, voy a poder disfrutar de paseos y de viajes con los que veníamos soñando desde hace mucho tiempo", destacó casi al borde de las lágrimas.