Chau Perú, hola Chile. El Dakar abandona hoy el primer país anfitrión e ingresa en el segundo (mientras en Argentina ya nos estamos frotando las manos para cuando arribe el viernes). ¿Cambia en algo la carrera con la variante propuesta por la división política? Nada o mucho, según la óptima de la que se mire. Por caso, hoy, a las arenas eternas, se suman lechos secos de ríos, una sucesión de valles yermos, y piedras hasta que la vista alcance. ¿A quien favorece este teatro de operaciones? Desde el vamos, a nadie, pero mucho menos a los que manejan autos Buggy (mejor dotados para la arena), a los motociclistas que lleguen con lesiones o fatiga intensa en los brazos (porque el traqueteo se torna infernal) y a los que manejan cualquier vehículo y tienen por estilo atacar y atacar. En una carrera que constituye un reino de la resistencia y la estrategia, enfrentar una quinta etapa con características de trituradora de carne exige más que nunca que ambas condiciones afloren ante cada kilómetro recorrido.