BUENOS AIRES.- La brecha entre el dólar formal y el paralelo cayó ayer por debajo del 50% a raíz de la suba de un centavo en el primero, que cerró en torno de $ 7,89 en las casas de cambio del microcentro, y la caída de ocho centavos en el “blue”, a $ 11,72.
Por su parte, la suba de dos centavos en el dólar mayorista, que quedó en $ 7,865, lo llevó a un alza del 20,63% en lo que va de 2014, lo que implica una devaluación del peso de 17,1%, mientras en el segmento paralelo la divisa sube 18,29%, una depreciación de la moneda local de 15,46%.
Fuentes de la autoridad monetaria informaron que la intervención de ayer resultó con saldo neutro para el Banco Central. El tipo de cambio en las operaciones de atesoramiento subió a $ 9,46 por dólar, en tanto el turista subió a $ 10,64. El dólar que surge de la compra/venta de bonos soberanos se mantuvo en torno de $ 10,60.
El euro se mantuvo a $ 11,18 en la plaza local, mientras en el mercado internacional la moneda comunitaria subía 0,2% a 1,3737 dólares. El dólar en San Pablo caía a 2,341 reales, mientras que la moneda brasileña se vendió en Buenos Aires a $ 3,76, sin cambios.
Las reservas del Banco Central crecieron ayer en U$S 4 millones, a U$S 27.679 millones, respecto del cierre del viernes, según datos provisorios del BCRA.
Las reservas caen U$S 2.965 millones o 9,5% en el año.
De acuerdo con la información consolidada al 19 de este mes, las reservas cedieron a U$S 27.716 millones, una merma de 32 millones contra el cierre consolidado de enero último y de 2.883 millones desde el último día de 2013.
En los último días, las oscilaciones de las reservas internacionales se atenuaron, debido al “giro de 180 grados instrumentado por el Banco Central a fines de enero”, de acuerdo con el último análisis del Banco Ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, en ese reporte advirtió que esa estrategia “no está exenta de costos”.“Así como la estrategia gradualista de aceleración de las mini-devaluaciones diarias resultaba contraproducente para contener la caída de reservas internacionales, el reciente salto cambiario tiene un sesgo netamente contractivo para la actividad agregada”, señaló al respecto. En ese sentido, contrapuso “la estrategia gradualista llevada adelante hasta mediados de enero”, que “sólo podía conducir a una aceleración de la caída de reservas internacionales y estaba, por tanto, condenada a ser abandonada”, con “el salto devaluatorio y la política monetaria contractiva” aplicada desde el mes pasado. Esas medidas, añadió, “si bien descomprimen el mercado de cambios, golpean de lleno a la actividad económica”.(DyN)