“Todos los años pasa lo mismo: empiezan los primeros fríos y tenemos que hacer cola para comprar la garrafa social. En los barrios, hay comerciantes que, en vez de vender la garrafa de 10 kilos a $ 16, la cobran $ 40. Por la de 15 kilos piden hasta $ 100”. Ramón Véliz es vecino del Barrio Victoria, ubicado al sur de la capital tucumana. El hombre afirmó que es un trabajador de bajos recursos y que su casa, en la que vive junto a su esposa y a sus tres hijos, no tiene conexión domiciliaria de gas. Por eso, para cocinar y para encender el termotanque debe comprar el fluido envasado.
El problema que afronta Véliz afecta por igual a usuarios de barrios ubicados en la periferia de San Miguel de Tucumán. Fuentes de una fraccionadora local informaron que la provisión del fluido para envase, por parte de las refinerías, está cupificada. Por esta razón, remarcaron las fuentes, el stock disponible para el público es limitado. Además, advirtieron que, ante el aumento de la demanda, hay eslabones de la cadena comercial que especulan con el stock y aumentan los precios.
El valor de la garrafa social fue establecido por el Programa Nacional de Consumo Residencial de Gas Licuado de Petróleo (GLP), que impulsó la Secretaría de Energía de la Nación. Desde 2008, cuando se puso en marcha, se suscribieron empresas productoras, fraccionadoras y distribuidoras de gas licuado de todo el país. El convenio está vigente hasta fin de año y, además de fijar el valor para la garrafa de 10 kilos, establece que la de 12 kilos debe venderse a $ 20 y que la 15 kilos, a $ 25.
Especulación y cupo
El defensor del Pueblo de Tucumán, Hugo Cabral, señaló que pese a las tarifas sociales que fija el programa nacional, hay expendedores de la cadena comercial que no los respetan. “Lo que hay que averiguar es si el cupo de gas para las cinco fraccionadoras que operan en Tucumán es el mismo o si lo redujeron”, explicó el funcionario.
Para conocer el cupo asignado a la plaza local, el funcionario solicitó un informe a la Secretaría de Energía de la Nación. “Si el cupo es el mismo, entonces hay especulación. Esto es grave porque afecta a los usuarios que, para comprar la garrafa, hacen cola en las fraccionadoras desde muy temprano. Incluso, cuando llega el camión, muchos se quedan sin cargar la garrafa”, recalcó. Los usuarios de gas envasado que dialogaron con LA GACETA coincidieron en que la mayor preocupación es que el desabastecimiento se agrave cuando comience el invierno.
“El problema vendrá cuando empiece a hacer más frío. Por ahora, una garrafa de 15 kilos me dura un mes. Pero en invierno un envase me dura 10 días o menos. El Gobierno debe controlar a los que especulan y no respetan los precios”, reclamó Véliz.