Ni cinco Copas del Mundo le alcanzaron a Brasil para dejar atrás el luto por el “Maracanazo” de 1950, aquel trágico día en que Uruguay contradijo la final más cantada de la historia y dejó sin usar las 11 limusinas que esperaban a los jugadores brasileños fuera del estadio. Ya no importa cuántos mundiales gane la “verdeamarelha”. La única forma de reemplazar ese recuerdo ignominioso para siempre es levantar la Copa en su tierra, ante su gente. Y la oportunidad es ahora: 64 años después, el Mundial vuelve a jugarse en la patria del fútbol más alegre del planeta. ¿Hace falta decir hasta qué punto está obligado Brasil a ganar su torneo? Más aún cuando los millonarios gastos de su organización han exasperado a una población a la que no le sobra nada. Una nueva frustración podría ser catastrófica.

Conscientes de que esa presión maximizará la peligrosidad del seleccionado anfitrión, Croacia, México y Camerún saben que el primer puesto del grupo ya tiene dueño, y que la verdadera batalla será entre ellos, por el segundo.

Ahora bien, ¿cómo llega cada uno? Acostumbrado a generaciones doradas, el modelo 2014 de Brasil llega a su Mundial apoyado en una sola estrella: Neymar. El delantero de Barcelona es otro de los llamados a ser herederos de Pelé, aunque para no pinchar en el camino como Robinho, debe sacar lo mejor de su repertorio y guiar a su equipo a la gloria. Al otrora “niño rebelde” lo acompañan Marcelo (Real Madrid), David Luiz (PSG), Hulk (Zenit) y Fred (Fluminense), entre otros. Su primer rival será Croacia, que tiene como objetivo superar o por lo menos repetir el tercer puesto que logró en su debut mundialista, en Francia 1998. Tiene con qué: entre sus filas cuenta varios herederos de la escuela yugoslava, como el talentoso Luka Modric (volante de Real Madrid), y el peligroso delantero de Bayern Munich, Mario Mandzukic.

Para México sería un triunfo pasar de octavos de final, instancia en la que fue eliminado en los últimos cinco Mundiales. No llega en su mejor momento -estuvo a punto de no clasificarse-, pero aunque el “tricolor” no abunde en lírica, le sobra guapeza. En su plantel, compuesto en un 70 % por jugadores del torneo local, el más destacado es el experimentado defensor Rafael Márquez, ex Barcelona.

Cuatro entrenadores pasaron por la conducción técnica de Camerún camino a Brasil. El vigente Samuel Eto’o (Chelsea) y Alex Song (Barcelona) son los nombres más resonantes de un conjunto que no pasa de primera ronda desde Italia 1990. Sin embargo, viene de empatarle a Alemania en uno de sus amistosos previos.