Por Diana Renée, DPA
Las decepcionantes actuaciones de Brasil en los dos primeros partidos del Mundial están generando cuestionamientos sobre el acierto de la estrategia de preparación del equipo para concretar el sueño de alzarse en casa con el “hexacampeonato”.
Muchos analistas que siguen el trabajo comandado por Luiz Felipe Scolari reprochan, entre otras cosas, la opción de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) de elegir la ciudad serrana de Teresópolis como el hogar de la selección nacional durante la cita.
Además, cuestionan la baja de intensidad en las prácticas y la falta de entrenamientos tácticos para ayudar al equipo a mejorar su desempeño conjunto y en especial la conexión entre mediocampo y ataque.
Ubicada a casi 900 metros de altitud, la ciudad tiene un clima muy distinto al de la mayoría de las sedes en las que Brasil se juega sus opciones de título: en junio y julio, los meses del Mundial, la temperatura promedio oscila entre 8 y 19 grados centígrados.
Es algo muy diferente al calor que enfrentó el equipo el martes, en el empate sin tantos con México en la nororiental Fortaleza, y también frente al clima seco y cálido esperado en Brasilia para el decisivo duelo de esta tarde contra Camerún, que definirá la clasificación a octavos por el grupo A.
El primer entrenamiento para el choque con los africanos en el búnker de Granja Comary, en Teresópolis, se realizó bajo lluvia intensa y una temperatura de 14 grados. Los vientos constantes y la humedad provocaban un sensación térmica mucho más baja.
La temperatura se mantuvo estos días en el mismo nivel -aunque sin lluvia- y para hoy la previsión meteorológica es de más frío.
De haberse concretado los planes originales de la CBF para el “proyecto hexacampeonato”, Brasil no estaría en Teresópolis, sino en Río de Janeiro, donde la entidad propuso construir un centro de entrenamiento moderno para la selección nacional.
Pero el proyecto -así como muchos otros prometidos por Brasil para el Mundial- se retrasó y ante la escasez de tiempo y los elevados costos previstos, el presidente de la entidad, José María Marín, optó por invertir 6,5 millones de dólares en la reforma del antiguo centro de Granja Comary, ubicado en un parque de 149.000 metros cuadrados.
Allí, la “seleçao” realiza sus entrenamientos delante de cientos de personas que viven en el condominio de lujo vecino al búnker y que tienen una visión privilegiada de las dos canchas utilizadas para las prácticas.
“Es como si fuera un entrenamiento abierto”, lamentó una fuente allegada a la CBF. A los jugadores, sin embargo, no parece molestarles. “Los que nos miran son brasileños, y quieren ver a Brasil creciendo”, argumentó el zaguero David Luiz.
Muchos analistas deportivos también atribuyen el deslucido desempeño de Brasil en este inicio de Mundial a que el ritmo de entrenamientos bajó de intensidad en las últimas dos semanas.
Desde entonces, los jugadores realizan solamente una sesión de prácticas por día en lugar de dos y ya pudieron disfrutar de dos días de descanso.
El analista deportivo Paulo Vinicius Coelho, del diario “Folha de Sao Paulo” y del canal ESPN Brasil, recordó en diálogo con la agencia de noticias DPA que las semanas de preparación a la Copa Confederaciones del año pasado fueron mucho más intensas.
En una columna publicada el miércoles, después del empate sin tantos con México, Coelho consideró: “es fundamental trabajar más de lo que se ha trabajado en Teresópolis para reordenar el equipo desde el punto de vista táctico”.
Sin embargo, los jugadores discrepan de esa evaluación. “No soy un experto, pero creo que estamos bien. No hay ningún jugador lesionado, y todos tenemos mucha energía y mucha fuerza”, afirmó el lateral Marcelo.
Asimismo, David Luiz sostuvo que la preparación a los partidos no se realiza solamente pateando una pelota: “¿Quién dice que sólo puedes entrenar sobre la cancha? Hay muchas formas de prepararse”, agregó.
El hecho es que, a diferencia de los éxitos, los tropiezos generan cuestionamientos. Coelho prevé que las críticas cesarán si Brasil logra revivir en el Mundial el buen fútbol que le permitió conquistar el año pasado el título de la Copa Confederaciones.
La nueva oportunidad llegará hoy, cuando los “pentacampeones” jueguen ante Camerún su partido 100 en los Mundiales buscando una victoria amplia que les asegure el pase a octavos en el primer lugar del grupo A y les permita recuperar la golpeada confianza de los brasileños en su equipo.