Los vendedores están dispersos en varios rincones de la capital de Tucumán, ofreciendo artículos en los semáforos u abrieron puestos de hortalizas precarios en los barrios de la ciudad. Incluso, algunos se desplazaron al interior de la provincia para realizar “changas” o algún tipo de trabajo de corto plazo. Sin embargo, entre ellos todavía se mantiene el sentimiento de desengaño.
“Estamos mal y con hambre. Hay compañeros que murieron en esta circunstancia. Le quitaron los productos y luego no tuvieron los medios para pagar a los prestamistas”. Claudio Robledo, dirigente gremial de los ambulantes, comenzó así su descripción sobre la actual situación de los puesteros, tras el desalojo en el microcentro de San Miguel de Tucumán.
El referente aseguró que los “únicos perjudicados” del operativo policial ocurrido en el inicio de este año, decisión que tomó el gobierno de José Alperovich, fueron los trabajadores callejeros. “El Gobierno es mentiroso. Y la secretaria de la Gobernación, Carolina Vargas Aignasse, permitió un puesto a gente que trabaja ahora para ella: vende pochoclo y praliné en el centro. Como yo no les trabajo políticamente, ni para Vargas Aignasse ni Germán Alfaro (secretario de Gobierno de la Municipalidad capitalina), me persiguen, me quitan las cosas cuando intenté venderlas en algún lugar”, enfatizó Robledo. “Aquí, el gran problema es la política”, añadió en referencia a la puja entre la Casa de Gobierno y la intendencia.
El dirigente explicó que los productos que siguen ofreciéndose “en mano” en el microcentro de la ciudad, tienen origen en el propio circuito comercial. “Nos siguen dando mercadería los comercios del centro. Se trata de artículos ‘saldo’: camisetas manchadas, banderas de argentinas, lo que no alcanzaron a vender”, relató.
“No me quejo del comercio, sino le echo la culpa y le doy responsabilidad al Gobierno, al municipio. Me quejo de los legisladores oficialistas y de la oposición, quienes nos mintieron siempre y no nos ayudaron”, enfatizó.
En el sector informal muestran expectativas también en torno de la construcción del centro comercial a cielo abierto, como un espacio para la reinserción. “Sin nos dan trabajo, bienvenido sea. Todo sea para ‘laburar’. Ruego que el señor (Pedro) Omodeo (presidente de la Federación Económica de Tucumán -FET-) nos de esa posibilidad; le ruego e imploro que nos tenga en cuenta”, finalizó Robledo.