Los sectores de la economía operan de modo entrelazado, y se retrolimentan entre sí. En Tucumán, las industrias azucarera y la del citrus son los eslabones determinantes del ciclo económico. Sus resultados repercuten, principalmente, en otras dos áreas centrales: la producción y el comercio. Expertos consultados por DINERO coincidieron en que la actividad económica de Tucumán afronta una fase recesiva, similar a la que atraviesa el ciclo económico nacional, que registró tres trimestres seguidos de retroceso -desde el último de 2013 hasta el segundo de este año- atravesado, principalmente por el freno en la industria. Los especialistas advirtieron que el dinámica económica de Tucumán está ligada a las decisiones de la administración nacional, en especial por los aportes provenientes del sector público y por las políticas relacionadas con el tipo de cambio y el control de la inflación. Por otro lado, el funcionamiento de la producción y del comercio, durante el próximo semestre, estará supeditado a los rendimientos que registren las agroindustrias locales.
Ana María Cerro, directora de Instituto de Investigaciones Económicas de Tucumán, señaló que Tucumán fue una de las provincias que más sintió la recesión, al registrar cinco trimestres sucesivos de retracción económica (desde el segundo trimestre de 2013 hasta el segundo trimestre de 2014). “Según estimaciones privadas, la caída en la economía tucumana fue de 3,4% en 2013. Ello se tradujo en una reducción del número de empresas que operan en la provincia y del empleo formal, desde el segundo trimestre de 2013, especialmente en el sector agrícola, en la construcción y en la industria”, subrayó.
Cerro también indicó que el retroceso de la actividad en Tucumán se produjo por factores de origen nacional y también de orden local. “Más del 70% de los recursos del sector público provienen de la Nación. En forma adicional, la política macro económica es determinada por el Gobierno central. En este sentido, la inflación marcó una caída en los salarios reales, una de las principales responsables de la recesión”, observó. Entre los causantes locales del freno económico, la experta identificó a “la pobre cosecha de productos agrícolas en la campaña 2013/2014”. “A esto se suma que no se pudo aprovechar los buenos precios internacionales por la caída en la producción, por el aumento de los costos locales y por las retenciones que se aplican a algunos productos agrícolas”, añadió.
Este escenario impactó de manera negativa sobre la producción y sobre el comercio. En relación a este punto, el economista Daniel Abad, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales del NOA (Cesnoa), señaló que el retroceso de la actividad es generalizado en la provincia, y que para medir el impacto basta con revisar las recaudaciones tributarias del IVA y de Ingresos Brutos, impuestos que gravan el consumo. “Apenas alcanzan los guarismos de la inflación”, recalcó. El economista, además, consideró que las industrias azucarera y citrícola tienen un efecto mutiplicador, no sólo en la economía sino en el ámbito social, ya que sus desempeños influyen en el empleo, en el salario y, en consecuencia, en el desarrollo de la producción, del comercio y del consumo de servicios.
“En el caso del azúcar, todo dependerá de que este año se cumplan los acuerdos de exportación para no presionar al mercado interno. Al mismo tiempo, habrá que analizar el comportamiento de los precios de las exportaciones del citrus”, advirtió. Por otro lado, indicó que, en los próximos meses, habrá que revisar cómo evoluciona el proyecto del mosto de uva como edulcorante para bebidas analcoholicas, que impulsan las provincias cuyanas. “En las otras actividades agrícolas y agroindustriales influyen, además, las retenciones y el atraso cambiario”, agregó Abad.