En la casa del barrio porteño de Once, don Elías y doña Clara, comprometidos con las causas sociales, incluyeron desde muy pequeño a su hijo Bernardo en las conversaciones sobre las problemáticas nacionales e internacionales. Le explicaron por qué había guerras, por qué muchas personas morían por enfermedades evitables y le enseñaron a ayudar a los que estaban cerca -igual de humildes que ellos-, a los que no les sobraba ni el pan ni el agua. Bernardo Kliksberg, hoy un comprometido luchador de causas que para él no son perdidas, se ha convertido en padre de muchas teorías (como la de la Gerencia Social o la Ética para el Desarrollo), tiene cinco títulos universitarios, postgrados, 30 libros y es asesor de más de 20 países. Por esas enseñanzas familiares, él intenta convertir al mundo en un lugar mejor. Kliksberg, que vino a Tucumán para disertar sobre “Agua e inclusión social”, habló con LA GACETA sobre los derechos humanos, el rol del Estado y la importancia de la mujer en la formación de cooperativas.

- ¿Cuáles son las grandes deudas del sistema en desarrollo?

- El agua es uno de los dos o tres temas que tiene por delante el género humano. Se ha tardado mucho a nivel mundial en sacar el agua de su puesto como mercancía, que se compra y se vende y el que no tiene recursos que se joda (sic). Por resolución de las Naciones Unidas se ha declarado al agua como un derecho humano. Ahora es obligación del Estado asegurar ese derecho. Lentamente vamos a eso.

-¿Quiénes lo han hecho mejor?

- Argentina le ha prestado atención al tema, al igual que Uruguay y Brasil, por ejemplo. Han hecho inversiones significativas, pero hay déficit. Porque cuando uno desagrega hay contingentes importantes que carecen de agua. La tolerancia debe ser cero.

- Hablaba de otros temas pendientes ¿cuáles son?

- Agua para todos quiere decir también instalación sanitaria para todos. En este tema estamos peor: hay en el mundo 2.400 millones que no tienen cloacas. Es decir, uno de cada tres habitantes del planeta no tiene baño, y es tan fácil hacer la instalación con las tecnologías modernas... No se trata sólo de África; pasa también en América Latina. Esa falta genera una contaminación altísima y las enfermedades llamadas “hídricas” (hay 25 clases), como la malaria, el ébola y la diarrea infantil, por ejemplo. Unos investigadores descubrieron que lo que hacía desnutridos a los niños de la India, a pesar de que sí tenían acceso a alimentos, era que la mitad de la población hace sus necesidades en la calle o cerca de donde viven y no tienen instalación sanitaria. Por esa contaminación, los gérmenes se instalaron en los chicos e inhiben el mecanismo de metabolización de alimentos.

- ¿Qué importancia tiene la autogestión comunitaria si el Estado no llega?

- Es decisiva. Asesoré a muchos países sobre este tema. Y los programas que mejor funcionan son los de autogestión comunitaria; los que tienen cooperativas, como “Agua más trabajo”, en Argentina. Mi consejo a los más pobres siempre es que formen cooperativas, organizaciones de base, para negociar con el poder público y exigirle más. Así el proceso de dar agua se acelera. Son ojos vigilantes que impiden la corrupción.

- ¿Y la mujer qué rol debería tener en todo eso?

- La semana pasada hablé en la Universidad de San Martín y fueron unas 600 mujeres del programa Asignación Universal, que a su vez hacen el programa “Ellas Hacen”. Esas mujeres llevan a sus casas las cañerías que están en la calle. Se han capacitado y ahora son plomeras, soldadoras y albañiles. Ese día se me acercaron y me dijeron que también querían ser electricistas. Los programas públicos tienen éxito si las madres se organizan. El salto es fenomenal. Ellas son las mejores administradoras de recursos. La plata no se va en alcohol, ni en nada. Esas son las madres argentinas.

-¿Qué opina de las construcciones ecológicas? ¿Ayudan?

- Sí creo en las soluciones ecológicas, pero debe haber una política pública que esté al tanto de esto. Israel, uno de los países más desérticos del mundo, tiene un sólo río y todos tienen agua potable. Aprendieron a desalinizar el agua del mar. En Japón ya obtienen agua potable del reciclado de basura y un chileno inventó una pastilla para purificar el agua contaminada... hay muchas posibilidades.

- ¿Qué piensa de la ola de famosos que se suma al desafío del balde de agua helada?

- Estoy asustado del problema de valores en todo el mundo. Hoy leí que una productora de Hollywood invertirá millones en películas que tendrán como protagonistas a antihéroes, para competir contra las películas de superhéroes de otra productora. Me parece nefasto para la mente de los chicos. Hay que ofrecerles modelos de identificación, como lo hacemos en mi programa de TV (“Informe Kliksberg”). Mostramos modelos que no se han tirado baldazos de agua, sino que representan al género humano por sus buenas acciones, como Manuel Belgrano, Azucena Villaflor, Martin Luther King. Esas son figuras a identificar.