BUENOS AIRES.- El 2015 finalmente llegó. Este será el año del ocaso de un poder y el surgimiento de otro. Inexorablemente habrá “cambio”.

El debate en torno al “fin del ciclo” kirchnerista es estéril: Se quiera o no, finalizará una etapa y comenzará otra. Sea cual fuere el resultado de las elecciones presidenciales, Cristina Fernández de Kirchner dejará la Casa Rosada y asumirá un nuevo gobierno.

A medida que pasen los días, ese cambio será más inminente. Esa “declinación” o “acabamiento”, que es una de las definiciones del término “ocaso”, ya se está produciendo.

La complejidad política se irá incrementando en los próximos meses a medida que se acerque el final de los doce años y medio de kirchnerismo.

En 2015 se decidirá cómo será el país los próximos años. Sea quien sea el próximo presidente de la República Argentina, iniciará un nuevo ciclo, por más que el elegido sea del riñón kirchnerista. En el peronismo son expertos en construir poder y morder la mano que les dio de comer. El kirchnerismo lo hizo con Eduardo Duhalde y nada indica que un eventual sucesor propio no haga lo mismo.

En definitiva, el “cambio” se producirá y el ciclo “concluirá”. Es inevitable.

Ahora bien, cómo transitarán los integrantes de la Casa Rosada ese camino hasta fin de año y qué les deparará la abstinencia del poder es otra historia.

Final complicado

En el Gobierno se esmeran en cuidar las apariencias y parecen creer que estarán por siempre. Se trata del viejo axioma político de retener el poder hasta el último minuto.

Los últimos días del 2014 y los primeros del corriente año demuestran que no será sencillo.

El Gobierno despidió el año con un baño de realidad, difundido por el propio Indec. El organismo, cuestionado por la manipulación de sus datos, dio a conocer 14 índices que muestran un complicado escenario económico. Reconoció la primera caída del Producto Bruto Interno desde el 2009 (0,8 por ciento) y admitió retrocesos en la producción industrial (1,2 por ciento), la inversión (4,7 por ciento) la venta en los shoppings (13,2 por ciento) y el consumo privado (1,4 por ciento). Además, asumió que la mitad de los trabajadores en la Argentina tiene ingresos por menos de cinco mil pesos. De la pobreza, ni una palabra. No existen datos oficiales.

Datos contradictorios

Empeñado en explicar lo inexplicable, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, habló de la existencia de “un comportamiento positivo en muchos rubros a partir de octubre, noviembre y diciembre” y auguró: “Vamos a tener un primer y segundo trimestre del 2015 que puede ser satisfactorio”.

Una visión optimista de la economía la del Jefe de Gabinete.

Desde la Casa Rosada intentaron comenzar el 2015 con buenas noticias. En ese marco, se inscribe la baja en el precio de los combustibles que rige desde las primeras horas del año.

Sin embargo, a partir de ese mismo momento se aplicaron aumentos de hasta el 50 por ciento en los peajes de los accesos a la ciudad de Buenos Aires y las principales rutas nacionales.

El año también se inició con dos hechos, uno económico y otro político.

El primer día de este año quedó sin efecto la famosa cláusula RUFO, que impedía a la administración argentina mejorar la oferta a los tenedores de bonos en default que no aceptaron los canjes de 2005 y 2010. Algunos creen que esto permitirá al Gobierno acelerar la negociación con los holdouts, aunque desde los despachos oficiales insisten en no dar el brazo a torcer. Las negociaciones por la deuda serán motivo de muchos titulares en los próximos días.

Desde el punto de vista político, y ante la fractura que sufrió Cristina Fernández, la República Argentina estuvo representada en la ceremonia de reasunción de Dilma Rousseff como jefa del Estado en Brasil por el primer vicepresidente en actividad en la historia en ser procesado y enviado a juicio oral.

Pareció una respuesta al juez federal Claudio Bonadio, quien mandó a Amado Boudou a juicio oral por las irregularidades en la transferencia de un auto e interviene en el caso de Hotesur, la empresa que administra los hoteles de la presidenta Cristina Fernández y sus hijos. El magistrado criticó por carta al viceministro de Justicia, Julián Alvarez, de quien dijo que es “extremadamente básico en lo político y lo jurídico”.

Defensor inesperado

A Boudou salió a defenderlo el ex juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, para quien “tener procesado al vicepresidente de la República por un formulario 08 falso de hace veinte años de un auto que se transfirió, que no damnificó a nadie, me parece que es un poco exagerado”. Una mirada condescendiente de alguien con departamentos en los que, según se investigó en su momento, se ejercía la prostitución. La pelea del Gobierno Nacional con la justicia dejó en los últimos días del 2014 varios rounds.

La guerra continúa

Desde Tribunales, además de la carta de Bonadio, se conocieron decisiones que apuntan a distintas políticas de la Casa Rosada. La Corte Suprema rechazó los planteos de la Afsca para realizar una adecuación de oficio en el Grupo Clarín y los pedidos del gobierno para la empresa LAN desaloje los hangares que ocupa en Aeroparque.

La justicia también ordenó publicar el acuerdo entre YPF y Chevron, guardado bajo siete llaves, y exigió a la ANSES devolver los aportes voluntarios que se realizaron en la época de las AFJP.

Hasta el juez Sebastián Casanello pidió al Banco Central datos de los movimientos de Leonardo Fariña por la compra de un campo en Mendoza en el marco del caso que involucra al empresario kirchnerista Lázaro Báez.

Del otro lado, también se tomaron decisiones. La Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, desplazó de la Unidad Fiscal de Investigaciones de la Seguridad Social a Guillermo Marijuan, quien ocupaba ese puesto desde hace 12 años y que, como fiscal federal, pidió al juez Casanello que llame a declaración indagatoria a Lázaro Báez por supuesto lavado de dinero. Las investigaciones sobre las empresas de la Presidenta demuestran que la pelea es sin cuartel ni miramientos.

Los vasos comunicantes entre lo público y privado entre quienes ocupan cargos públicos dejan muchas rendijas para futuras investigaciones.

Como los romanos

Ya los romanos, hace 2.233 años, vieron esto como un problema y sancionaron la “Lex Claudia”, así denominada por su autor, el tribuno de la plebe Quinto Claudio. Por esa norma, en el 218 Antes de Cristo, se limitaba la capacidad de las naves que podían poseer los senadores o sus hijos, a fin de impedir que se enriquecieran participando de actividades comerciales.

Tanto la política como la economía le deparan complejos escenarios a los integrantes del Gobierno Nacional, en donde trabajan denodadamente en alquimias que le permitan sobrellevar las frustraciones derivadas de un inevitable ocaso: El del poder.