El evangelio de este domingo nos comenta parte del diálogo de Jesús con Nicodemo. Allí le muestra la condición de ser Hijos de Dios, la alegría que se produce en el corazón del hombre y de modo especial la importancia de vivir en la Libertad interior como creyentes. La condición de cristianos nos hace libres en la verdad y en el bien, pero al mismo tiempo nos obliga a comprometernos con el mundo del mismo modo con que lo hizo Cristo. Saber valorar el Don y ser responsable con la Tarea que nos toca; y de modo especial en las circunstancias que nos toca vivir.

La realidad del evangelio de este domingo no nos evade de comprometernos con la situación existente en nuestra Argentina, en nuestro Tucumán. Muchos hermanos nuestros, hijos del mismo Dios, sufren la crudeza de la naturaleza. Sus diversas situaciones nos obligan a mirar con realismo descarnado la necesidad de responder frente al sufrimiento ajeno. La Solidaridad es expresión de la caridad y de la justicia frente al dolor de los otros. Aquí respondemos a Don de ser hijos Dios pero la realidad también nos confronta sobre nuestros deberes y obligaciones.

No se debe soslayar que muchos de los dramas humanos provienen del mal uso que hacemos los hombres de la naturaleza y de los bienes que ella nos da. Las inundaciones son fenómenos climáticos pero también son maltrato sobre ella. Las ambiciones desmedidas del hombre llevan a nublar la conciencia ecológica que debemos tener; el Papa Francisco se encuentra próximo a publicar una encíclica sobre el medio ambiente, en ella nos hará tomar seria conciencia de la responsabilidad que tenemos frente al mundo.

Lo que no podemos calcular es la dimensión del dolor de nuestros hermanos que sufren la perdida de todo. El dolor humano cala hondo y sólo Dios lo sabe dimensionar, pero a esta situación Sí estamos obligados en conciencia y en fe a responder con caridad y solidaridad compasiva. ¿Cómo hacerlo? Creo que debemos pasar a las obras concretas: siendo mas justo ante Dios y lo hombres, cuidando la naturaleza y no ensuciándola, ser solidarios con los otros, dar de lo que tenemos y no lo que nos sobra. Generando conciencia de fraternidad, considerando que todos somos hijos de Dios y debemos ayudarnos mutuamente.

Este tiempo cuaresmal es propicio para reflexionar sobre cómo mejoramos nuestra condiciones de hermanos. No podemos reducirnos a una mirada simplemente partidaria dentro de una época electoral, eso seria empobrecer nuestra dignidad de hermanos y ciudadanos. Debemos impulsar con fuerza una nueva generación de hombres y mujeres que sepan mirar las cosas con profundidad interior y de con talla de almas grandes. La presente situación argentina es el fracaso histórico de muchos dirigentes actuales, nosotros debemos iniciar un nuevo camino como hijos de Dios, hermanos entre nosotros, ciudadanos de esta polis, habitantes de nuestra tierra.