AGOSTO EN TUCUMÁN
Primero se insinuaron tímidamente las “bahuinas” (comúnmente llamadas “patas de cabra”), cuya flor es lo más parecido a una orquídea. Después, los lapachos comenzaron a despertar y a desperezarse de su letargo invernal. Por último y para completar el paisaje increíble extraído de la mente de algún pintor embriagado de colores, florecieron los naranjos, entonces los azahares compartieron su perfume para poner el broche de oro a tanta belleza. Tuve el privilegio de visitar muchas ciudades argentinas y extranjeras durante la primavera, pero jamás vi en ninguna parte algo que se asemeje al espectáculo glorioso que ofrece Tucumán en agosto. Caminar por sus calles, recreando la vista en los colores rosas, amarillos y blancos; y el gozar del olfato acariciado por el aroma embriagador de los azahares y de los azulados jazmines del paraguay, es un placer inefable. ¡Y se nos da gratis! No sé si nosotros los tucumanos valoramos este maravilloso regalo de la naturaleza. Estamos insertos en la vorágine cotidiana que la vida de hoy nos obliga a llevar, y todo el esplendor que ha estallado a nuestro alrededor -en la mayoría de los casos- pasa a nuestro lado sin rozarnos. A lo mejor, pensamos que el año que viene tendremos más tiempo para disfrutarlo. Pero resulta que el año que viene no existe, tan sólo existe el hoy, de modo que gocemos y disfrutemos de la más hermosa época del año. Para finalizar y redondeando este pensamiento, me atrevería a sugerir al Ente de Turismo de nuestra provincia, que promocionara viajes a Tucumán en esta época. Debemos compartir con nuestros hermanos comprovincianos, y aún con los extranjeros, el maravilloso regalo de la naturaleza, que por un insondable misterio, se le obsequia tan sólo a Tucumán. Será para que continúe haciendo honor a su nombre de “Jardín de la República”.
Silvia Neme de Mejail
nemedemejail@yahoo.com.ar
UN ESTREMECIMIENTO
Los que tienen más de 60 años, ¿no sintieron un estremecimiento el lunes 24? ¿No experimentaron una sensación de “déjà vu”? Ver a la policía disparar balas de goma y gases lacrimógenos, verlos galopar con sus caballos por las calles que rodean la plaza Independencia mientras repartían garrotazos a los manifestantes que corrían tratando de escapar. Enterarse de lo que estaba sucediendo por TN o canal 8 porque el canal oficial “tiene otra línea editorial”, como se justifican sus empleados. ¿Se acuerdan cuando para saber lo que sucedía en Argentina teníamos que escuchar Radio Colonia? Pero todo eso ocurría durante un gobierno dictatorial y ahora tenemos un gobierno democrático. Los responsables de lo que pasó no fueron solamente el jefe de Policía y el gerente de Canal 10; el mayor responsable fue el gobernador de la provincia y sus funcionarios más cercanos que siguen culpando a otros de sus errores, y no quieren entender que los tucumanos estamos cansados de la corrupción, la impunidad, la incompetencia y la soberbia. Durante los 12 años que llevan en el gobierno, la provincia de Tucumán sigue teniendo gran parte de su población debajo de la línea de pobreza, las obras públicas más necesarias no se realizaron, no se crearon fuentes de trabajo, mientras asistimos al enriquecimiento vergonzoso de algunos funcionarios. La ciudadanía está clamando por un cambio y las plazas del 24 y 25 de agosto lo demostraron claramente.
Jovita Novillo
jovitanovillo@hotmail.com
“¿Y así quiere ganar?”
Cano no ofla, no revuelve las comidas, no suelda ni hace paquetitos. Tampoco toma la tensión ni bromea con sus pacientes, y las viejitas gordas no le llevan el apunte… ¿y así quiere ganarle al “Dotor”?
Eduardo O.M. Rothe
eomrothe@yahoo.com
CON DIGNIDAD
Es de mi mayor gloria, sentirme en estos días ciudadana argentina y adherirme a mis hermanos tucumanos en lo manifestado en las movilizaciones en la plaza Independencia. Si bien “la democracia” es un estado, amparado por la Constitución nacional, sufragar es un deber y también un derecho inalienable. Los ideales como las personas que elegimos es la más grande de las elecciones que estamos haciendo por el destino de nuestra patria y por el de nuestras vidas. El voto es sagrado. Vivir en democracia y ejercer este derecho me llena de esperanzas, seguridad, inquietud que vamos en camino a superar errores, a agrandar la patria y a soñar que el futuro será mejor en todas las ramas de la vida propia y de todos los ciudadanos. Es humano equivocarnos y son de mal gusto algunos percances ocurridos el domingo, pero no quita que proceda junto con quienes quieren vivir con dignidad, libertad y fraternidad repudiar actos ocurridos. Los gobernantes también tienen el deber de asegurar que estos hechos sean esclarecidos y brindar oportunidades de clarificación ante lo inexplicable del soberano. Respeto totalmente lo que la Justicia determine y la Junta electoral proceda, son las reglas que hay que aceptar. Lo que no concibo es querer tapar con la mano el bosque. Si bien la política es una rama de las humanidades, es decencia y docencia, lo que me da confianza. ¿Por qué aceptar humillación y violencia de quienes el soberano les paga para que administren la provincia? Es duro y lo sentí. Llegó el hartazgo y llegó el momento de decir: pongamos la casa en orden. Vamos a caminar todos juntos en paz por un Tucumán mejor, próspero, con igualdad de condiciones y oportunidades, con gente que trabaje , que estudie y que viva con seguridad. El pueblo bendito tucumano se movilizó en concordia, codo a codo, familias con hijos, nietos y bisnietos a pedir por todos solidariamente por el mayor bien: vivir con dignidad. Fueron espontáneamente, nadie les ofreció dádivas, mercadería ni dinero. Siento orgullo por mi pueblo, se ensancha mi pecho cuando me viene a la mente que son artífices como aquellos grandes hombres de 1816 que reunidos con representantes de las provincias declaraban la independencia argentina. Mi pueblo tucumano salió con dignidad a defender su voto sagrado a romper las cadenas del odio, la mentira y la saña por un Tucumán vigoroso, pujante, culto, trabajador y respetuoso del orden y la civilización.
Delia Nora Arias Carrizo
aniagus_ 1277@hotmail.comm
EL CASO MANSILLA
Aprendimos (¿aprendimos?) que, en una república, nunca todo el poder puede estar en manos de una sola persona o de un matrimonio. Esto ocurre cuando se otorga al unipersonal Ejecutivo los DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia). Nunca el Ejecutivo puede tener funciones legislativas. Establecer impuestos sólo puede ser realizado por el Congreso, iniciándose en Diputados; nunca en el Senado ni en el Ejecutivo. (como la 125). En nuestro Tucumán, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán habilitó al candidato Sergio Mansilla, que es senador nacional, para que su nombre estuviera en el cuarto oscuro para una tentativa de lograr un tercer mandato legislativo consecutivo. En 2009, el presidente Obama postuló a Sonia Sotomayor a la Corte de los EEUU. Durante su consideración en el Congreso, que se pudo seguir por televisión, una de las preguntas que los legisladores ponían énfasis, era si la postulante tenía claro que ella no podía legislar con sus fallos. La Enmienda XXII de la constitución de los EEUU establece que ninguna persona puede ser elegida más de dos veces para el cargo de presidente. De lograr Mansilla acceder a un tercer término, habría que agregar a la Constitución: “siempre y cuando asuma y haya completado el término. Si no asume puede lograr un tercer intento…” No debemos olvidar que en una república el gobierno es por medio de la ley y esas leyes deben ser las creadas por el Poder Legislativo, no hay otra fuente. No puede haber leyes creadas por el Ejecutivo ni por el poder Judicial.
Roberto Walter Sehringer
rws27c@gmail.com
GARANTÍAS
Los que algo conocen sobre “garantías” saben que siempre ese instrumento es, esencialmente, de una categoría, permanencia y solidez definitivamente superior y a la vez insoslayable a la hora de la necesidad de que lo garantizado se concrete. ¿Qué quiso decir entonces el presidente de la Junta Electoral Provincial (y presidente de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, nada menos) cuando expresó antes de las elecciones: “está garantizado el control ciudadano de los comicios”? ¿Estará dispuesto el doctor Gandur a explicarles a los ciudadanos cuál era el sostén jurídico (o pragmático, si se quiere) de su aseveración? Porque, en verdad, la ciudadanía toda -no importa qué haya votado- está frente a un desmoronamiento de la esencia de la democracia y de la opaca “transparencia” del vergonzoso proceso electoral. Desde el mismísimo sistema electoral de acoples; desde el crecimiento de “partidos” vacíos de ideas y de estructura; desde la escandalosa campaña multimillonaria de afiches y cada vez más gigantes gigantografías; desde la masiva contratación de vehículos de todo tipo y desde la humillante y vergonzosa distribución sin pudor de bolsones (permítaseme, “comida para los hambrientos de todo pan”). Aquí no hay un realismo mágico, a lo García Márquez. Aquí, en el Tucumán de la Independencia, de Juan Bautista Alberdi, de Nicolás Avellaneda, de los que imaginaron y plasmaron la Universidad de la excelencia se ha dado “cátedra” de indignidad. ¿Desde dónde? Desde las respectivas cúspides del poder. ¿Cuál poder? De los tres, sin excepción: del ejecutivo, del legislativo y del judicial. Sin ánimo de ofender, los tres poderes están escritos deliberadamente con minúscula. Escribir con mayúscula sería una mayúscula prosternación de este ciudadano que escribe, indignado ciudadano.
Carlos Duguech
carlosduguech@yahoo.com.ar
Estilo de vida defensivo
Hace casi un año, LA GACETA publicó la carta de mi autoría “Año de promesas”. Ingenuamente, llegué a pensar que con los conceptos expresados, y que nadie refutó por entonces, se podría haber ingresado a un campo fértil de ideas, de nuevos programas, planes para el desarrollo del país y para lograr nuevas inversiones extranjeras, mejorar el estado general de los habitantes, la educación, los derechos a una casa digna, alimentación adecuada, etcétera. Se repiten hoy, maximizados por los 24.500 postulantes a 49 cargos políticos (¡qué vocación la de ellos/as!). Persisten mentiras, fotos falsas, difamaciones múltiples, falsos testimonios, todos dichos con lenguaje soez y gestos procaces, que se exhiben por TV y a toda hora, falsos datos estadísticos sobre pobreza, educación y desnutrición. ¡Enormes falsedades de nuestra realidad! Pero tal vez lo peor es el oportunismo de aquellos que sugieren desastres en el campo, por inundaciones o sequías o costos del gasoil, etcétera, pero eso sí, nunca un buen año, con cortes salvajes de rutas que nos perjudican a todos, y sin que se aprecien buenos resultados, incluidas las “carpas” en plaza Independencia donde se pueden ver las camionetas de alta gama que muestran nuestros perdedores. Y sí, resulta triste vivir en un país de eternos perdedores. Veamos: la industria azucarera al parecer desde hace 100 años no logra superar las pérdidas anuales, sea por sequías o inundaciones, o porque el azúcar no tiene precio internacional o local, pero siempre pierde. No pude ver ningún año en que el comercio o la industria logren superar sus crisis negativas. En verdad, esto ya parece ser un estilo de vida defensivo en nuestro país. Veamos: si perdemos, es posible que no podamos colaborar con los realmente necesitados, o que paguemos los impuestos, tasas o contribuciones, AFIP, etcétera, pero eso sí, para lograr muy buenos créditos blandos, cosa que al parecer existe desde hace tiempo y que ya parecen forma parte de nuestro estilo de vida como una “normalidad”. Sin embargo, considero que es posible que esta situación de “perdedores crónicos” (aunque todos sepamos que no se ajusta a la realidad) puede generar una verdadera “psicosis del perdedor” y dejemos de tener actitudes positivas para salir realmente de esta situación instalada como paradigma ficticio en nuestra patria. Como toda generalización, seguro que habrán excepciones a las cuales deberíamos aplaudir y pedirles recetas para emular sus buenos éxitos.
Federico Vázquez
fedevazqueztuc@gmail.com
CAMBIO DE ACTITUD
Al mirar la realidad que nos circunda, podemos ver cómo en el mundo globalizado y vertiginoso en el que vivimos reina la cultura del tener, el disvalor, el individualismo, el consumismo, el hedonismo, la carrera voraz por alcanzar el poder sólo por el poder mismo, por atesorar, por lo efímero; dejando de lado la cultura del ser, de lo que es realmente esencial, lo que es realmente trascendente, que es: “el crecer como persona y evolucionar espiritualmente”. Al tomar conciencia de la degradante situación en la que está el mundo, de la cual nosotros no escapamos, es momento de detenernos, es momento de “cambiar de actitud”; es tiempo de hacer el esfuerzo por levantarnos y salir de ella, de luchar con valores, con principios, con convicciones, de defender nuestras raíces, la identidad, de comunicar nuestro sentir, la esperanza, la cultura de la solidaridad, de luchar con compromiso y protagonismo cívico y ciudadano por el bien común, de dignificar nuestra persona con trabajo digno y productivo, con educación, con ciencia; y evitar de esta forma perder de vista el sentido de nuestro real valor como persona como sociedad. Y por sobre todo en qué podremos de esta manera construir entre todos y para el bien de todos un futuro exitoso, en donde se respete y reinen el orden, la libertad, la igualdad, la justicia, la paz. Por lo tanto, es momento que como ciudadanos cambiemos de actitud, tanto individualmente y como sociedad; debemos salir del letargo, de la resignación, del desánimo y movilizarnos en defensa de la libertad, dignidad, soberanía, de la Justicia, del orden y la paz social; pero por sobre todo debemos tener plena conciencia de que sólo saldremos de esta crítica situación en la que está sumida gran parte del pueblo argentino con trabajo digno y productivo, y educación.
Miguel Ángel González Fidani
miguelgfidani@gmail.com
DESEQUILIBRIO ÉTICO MORAL
Estamos en presencia de un desequilibrio ético y moral. Esta es una realidad que no podemos obviar, presente en el uso desordenado de la libertad. Esclavos de pasiones y egoísmo, nuestras vidas se encuentran agraviadas al mancillar los verdaderos valores y derechos como ciudadanos. Los “líderes” que ostentan el poder y pretenden perpetuarse en él u obtenerlo de cualquier forma y medios, atentan contra nuestra identidad como seres humanos. Gobernantes y funcionarios son incapaces de guiar a la gente, resultándoles más fácil empujarla; estos, que debieran ser guardianes de la ley y el orden, se muestran indiferentes, carentes de todo compromiso sin vestigio de la más mínima sensibilidad. Desconfianza, desesperanza, incertidumbre y temor disminuyen nuestra energía espiritual, al sentirnos decepcionados con las personas que alguna vez confiamos y que esperábamos nos dieran ejemplo, practicando virtudes como la prudencia, la humildad, la solidaridad, la justicia, la templanza. Con marcado egoísmo hacen todo lo contrario, creando confusión y conflicto, el caos, sin aprecio alguno para con el pueblo que confió en ellos, o tuvo que ceder a sus inmorales ofrecimientos por necesidad, siendo esta una ofrenda pública relacionada íntimamente con la desvergüenza y el deshonor; la única “virtud” de algunos funcionarios a quienes las consideraciones morales les son indiferentes, es su capacidad de mentir, de chantajear, manipular, la prepotencia, la corrupción, la vergonzosa impunidad, sembrar las divisiones, el miedo y rebajar la dignidad de toda persona. La capacidad de aguante, hasta ahora no tuvo límites. Nos toman como seres subnormales, actúan con total indolencia. Debemos ser conscientes de nuestra responsabilidades, optimismo y esperanza es lo que debemos ofrecer a las futuras generaciones, nuestros hijos y nietos necesitan un “valor que contagie”, difundamos lo que nos fortalece como seres humanos, para la salud espiritual de nuestro gran país. Hay heridas pero también esperanza.
Pablo J. Giunta
pjg1940@yahoo.com.ar