La semana terminó movida. Literal. En menos de siete días la tierra tembló dos veces debajo de los tucumanos. El primer sacudón fue el martes 13; el segundo, ayer a las 8.30 cuando un temblor de 5,9 grados despertó a muchos que, sin apuros, querían quedarse un rato más en la cama.
El movimiento sísmico tuvo su epicentro entre las localidades de Metán y Rosario de la Frontera (Salta), justo en la latitud 25.51 y la longitud 64.46, según datos de Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), a una profundidad de 10 kilómetros. La localidad salteña que más lo padeció fue El Galpón, donde hubo una persona muerta y varios derrumbes.
El problema no es que el piso tiemble. Tampoco que suceda aquí, ya que la provincia se encuentra en una zona de mediana sismicidad. Lo que preocupa a algunos investigadores son los cambios que se están registrando en las profundidades de la Tierra. Modificaciones que cada vez encuentran más explicaciones en el cambio climático que el planeta está sufriendo.
“La Tierra es una unidad geológica y biológica... hasta me animo a decir que somos una unidad cósmica”, sintetiza Luis Suayter, doctor en Geología. Y cuando algo se altera en ese engranaje perfecto que es la naturaleza todo puede pasar. “Los temblores y terremotos son analfabetos, no saben de leyes ni normas”, indica.
Hace tiempo que Suayter comenzó a prestarles mayor atención a los cambios. “Desde principio de año comenzaron a registrase temblores y sismos fuertes en la zona cordillerana, llamada de interplaca, justo en el sector donde la placa pacífica se hunde por debajo de la sudamericana”, señala el investigador. Él sostiene que estos movimientos están activando y afectando las fallas que se encuentran dentro de las placas (intraplacas) y que a su vez están bajo del suelo que pisamos. Y eso es grave.
La explicación
Con cada movimiento -advierte Suayter- se libera mucha energía en forma de onda sísmica y de choque, tanto vertical como horizontal, que viaja a través del suelo. “Tucumán y Salta tienen por debajo un enjambre de fallas que han comenzado a activarse debido a los terremotos interplaca”, explica. O sea, que al movimiento de las placas tectónicas se suman otros en el interior de esas mismas placas. Y eso es un tanto nuevo, por lo menos para esta zona.
El epicentro de este movimiento sísmico se ubicó en lo que se conoce como placa de Linares. Suayter cuenta que fue el ingeniero tucumano Rubén César Linares, quien la descubrió por los años 70 y que luego fue reconocida mundialmente. “Ocupa un grado de meridiano, entre el 64 y 65. Va desde Bolivia hasta Córdoba y es una franja de gran deformación que posee varias ramificaciones. Atraviesa Orán, Tartagal, Parque del Rey, Metán, el dique El Cadillal y llega hasta la llanura tucumana”, detalla.
Proyecciones
En su tesis doctoral, Suayter se ocupó de estudiar la placa de Linares. Años después terminaron trabajando juntos. “Estos movimientos sísmicos están afectando esa falla; son como gatillos que la van fragmentando”, añade.
Si la tendencia continúa así, las proyecciones no son muy alentadoras. El geólogo insiste en que aunque los movimientos futuros no aumenten mucho más en intensidad y magnitud, es muy posible que nos llevemos más que un susto.
“La mayoría de los barrios que se han venido construyendo están en áreas de baja capacidad de carga y en zonas inundables”. Se refiere, específicamente, a los emprendimientos radicados en las zonas de El Corte, Tafí Viejo y Lules. “Si esas fallas llegan a activarse la gente que edifica en el piedemonte va a tener un gran susto”.
No niega su preocupación, pero no quiere ser alarmista, solo generar conciencia.
“Los peruanos están creando una nueva escala de sismos y están tratando la cuestión del medio ambiente”, dice. La acción del hombre sobre el planeta está generando cambios irreversibles. Las oscilaciones climáticas, la virulencia de las tormentas, la propagación de los huracanes y la intensidad de los sismos son una radiografía de la realidad.
“Voy a decirlo de una manera poética: hasta el vuelo de una mariposa puede generar cambios”, reflexiona Suayter. Y no es una fantasía.