Ñoquis
Hay una olla pública repleta. Hay quienes aseguran que se irán; otros, en cambio, sostienen que se quedarán, y por largo tiempo. Pero habitan en abundancia, en toda institución de servicio público del país. En principio algunos fueron de la partida política, que caminaron por las calles con el candidato; otros eran “compromisos”; y el grupo restante, familia y amigos. Esto con respecto a las comunas y municipios del país. Personas incapaces de diferenciar una “b” de una “v”. Personas partidarias y dueñas del populismo decadente que deja un gobierno. Pero la herencia maldita, corrupta e ignorante que ha reinado, en busca de oportunidades - que por cierto, no fue la década de la oportunidad, como lo afirman desde arriba, sino la década del oportunista- siempre ha estado al acecho. Ñoquis, sin ser 29. Ellos están instalados dentro de la tradición argentina, donde el estudio y la capacitación de otros se opaca frente a éstos. En los hospitales públicos, por ejemplo, que por lógica deberían ser de mejor atención y servicio, dejan mucho que desear. Por su parte, de las comisarías, es costumbre no esperar de sus servicios. ¿Qué hay que hacer con estos trabajadores públicos, incompetentes, soberbios e incapaces de realizar su tarea laboral que justifique sus sueldos? Cuando se los requieren actúan despreocupados de la situación, sin importarles nada de lo que al ciudadano le pueda suceder. Son personas que calientan sus asientos de trabajo, olvidados y desorientados de sus vocaciones, si es que la tienen. Personas que, aunque lo nieguen, no necesitaron del mínimo esfuerzo para conseguir sus trabajos. Sin embargo, el pueblo debe quedar en silencio, tolerar, porque no le queda otra opción ante la soberbia ordinaria y corrupta de estos servidores públicos. Ñoquis, sin ser 29. Pero no a todos nos gusta. Prefiero un guiso de la abuela, porque para comerse un ñoqui basta con llegarse al hospital, comisaría, comuna o municipio más cercano a su domicilio, donde los hay en abundancia, preparados por el Estado en estos últimos años.
Daniel Brizuela (h)
Santa Ana
Tucumán
Sueño
Disfrutando y agradeciendo -con júbilo- infinitamente a Dios por el momento que vive nuestra querida patria y por la mejor expresión del sistema democrático, republicano y federal que se viene. Te agradeceré siempre mi Señor, “fuente de toda razón y justicia”, como reza nuestra ilustradísima Carta Magna, que me hayas permitido ser testigo presencial de esta etapa tan esperanzadora que comienza en nuestra amada Argentina. Siempre soñé con esto y, de verdad, había perdido toda esperanza de que nuestro pueblo reaccione y provoque “semejante cambio”, tan alentador y convincente. Gracias también a Mauricio y los muchachos del PRO que trabajaron larga y convincentemente, durante más de una década, paso a paso, y cumpliendo cada etapa en pos del objetivo. Que lindo ver a la Argentina nuevamente de proa al primer mundo, al occidente, del cual provenimos y con el cual compartimos nuestro sistema juridico-institucional y del que nunca nos debemos de alejar. Que buenos y lindos horizontes se perciben en nuestro camino. Una vez más, muchas gracias mi Señor.
Rafael Alfredo García Zavalía
rafaelgarciazavalia@hotmail.com
Cambio
Después de un merecido viaje, de regreso a mi país, sentí vibraciones de una Argentina diferente, más alegre, su gente más distendida y feliz. Por supuesto que voté en el exterior con un grupo de argentinos que se encontraban en el mismo lugar y nos dimos el gusto de pedirle al sacerdote de una Iglesia que en la misa de ese domingo 22 de noviembre fuera por nuestra gente y para que al votar piensen y evalúen todo lo que nos estaba pasando. Y se hizo la “luz”, se vino el cambio. La felicidad y la esperanza está a flor de piel en cada argentino. Se terminaron las crispaciones, las peleas, el encono, la traición. Se vienen tiempos de paz, de diálogo, de consenso. No podemos permitir que gente amargada y mal intencionada como la señora Hebe de Bonafini quiera el 10 de diciembre opacar una fecha tan importante para 40 millones de argentinos que “votaron el cambio”. Esta persona se valió del pañuelo en la cabeza para recibir miles de millones y viajar por el mundo con el dinero del pueblo. No podemos permitir que venga a decir “ ni un paso atrás, resistir es combatir”. Se terminó eso señora, daremos un paso hacia adelante a un nuevo día. Levántate Argentina ahora sos protagonista de una nueva era, la luz, paz y esperanza te esperan. Viva el cambio.
María Eugenia Ezquer
eugemuro@hotmail.es
Prevención
Es común escuchar que cuando se habla de prevención la mayoría de las veces se alude a la salud y a las acciones a seguir, aunque en muchos casos después de que acontecen los hechos. Si prevenir es preparar con antelación lo necesario para anticiparse a una dificultad; no menos cierto es aquella frase de nuestros abuelos: mejor es prevenir que curar. Sirva lo dicho para referirme al fatal accidente debajo del puente Central Córdoba. Al respecto recuerdo que no es la única víctima a los largo de estos últimos cincuenta años, de una forma u otra en momentos de tormentas y anegación. Pregunto: ¿a la fecha no se encontraron los mecanismos y las obras necesarias para solucionar este problema? Se podría incluir una correcta señalización para evitar situaciones que terminan en tragedia. Y ya que de prevención se habla, quisiera también referirme a lo tantas veces informado sobre la cantidad de vehículos que obstruyen las veredas donde funcionan negocios de cambios de aceites y otros trabajos, donde el peatón no es respetado y debe bajar a la calle para transitar. Ello se agrava cuando se trata de personas con discapacidad, que utilizan sillas de ruedas u algún otro elemento. Si se suman los giros libres no respetados por los colectivos (donde tampoco hay señalización que lo indique), como ocurre en avenida Belgrano y Godoy Cruz; entonces ¿de qué prevención podemos hablar? Hay que esperar un hecho trágico para recién tratar de implementar acciones. Sin duda, ello no es salud, ni prevención. La accesibilidad es una asignatura pendiente en toda la provincia. Sería oportuno elaborar verdaderos planes de prevención, en beneficio de todos los ciudadanos para evitar males mayores.
Héctor Sergio Estrade
sergioestrade@hotmail.com