Sobrados méritos tiene Néstor Girolami para ser bicampeón del Súper TC 2000. “El Bebu” ganó en San Luis, donde se terminó la temporada, y estuvo a la altura de las circunstancias para retener la corona. A pesar de que no seguirá en Peugeot en 2016, mantendrá en buenos términos la relación con la marca francesa a la que le dio su tercera corona en la categoría.
En una definición como nunca, con siete candidatos al cetro, Girolami no se achicó y sacó a relucir su chapa de campeón a pesar de haber llegado segundo en el torneo luego de la rectificación de la Comisión Deportiva Automovilística del Automóvil Club Argentino tras la carrera de Alta Gracia (NdeR: problemas con la clasificación final y reordenamiento de posiciones).
Ya en la tanda cronometrada del sábado “El Bebu” ganó la primera pulseada prevaleciendo sobre su rival más importante, Leonel Pernía, a quien le arrebató la punta del certamen. Pero tras la largada perdió el liderazgo con el “Tanito”. Luego llegó un momento clave que fue el toque de Girolami a Pernía, que hizo un semitrompo, se fue a la tierra, pero no perdió la punta. Por ese incidente el de Isla Verde fue apercibido rápidamente por las autoridades deportivas y se salvó de una sanción mayor al no superar a su rival. Luego, en la décima vuelta, el campeón sí dio cuenta del piloto de Renault y tomó el mando. Girolami terminó ganando delante de Pernía y de su compañero en el “león”, Agustín Canapino.
Tras la acción el bicampeón habló sobre la maniobra con Pernía. “Lo intenté pasar por dentro y cambié la trayectoria. Cuando nos tocamos le perdoné el lugar. Luego esperé un par de vueltas para poder superarlo”, afirmó. El ex futbolista opinó diferente: “Girolami me tocó mal y me tiró a la tierra. Tras el toque el auto me quedó desalineado y anduvo inestable”, contó el de Tandil sobre la acción de “El Bebu”, que se irá a correr al Stock Car en Brasil.
Otra vez Girolami fundamentó su consagración en su fortaleza mental. El año pasado sobresalió en su rivalidad con Canapino, quien ahora reconoció su título. “Lo felicito. Fui protagonista, pero me ganó muy bien. Ahora hay que tratar de mejorar y volver a intentar luchar por el campeonato”, admitió “El Titán”, que en 2016 volverá a Chevrolet.
Por otro lado, no se pasó por alto el escaso público que presenció esta definición (no más de 7.000 personas). “No me gusta lo que vi. Nos acostumbramos a delegar la promoción de las carreras en las ciudades y los gobiernos provinciales y esto es una estrategia que no debe venir de una sola parte. Es un error del que debemos aprender…”, dijo Pablo Peón, el saliente presidente de la categoría.
Una lástima que poca gente haya visto en el mismo circuito la consagración de Girolami, uno de los mejores pilotos contemporáneos y que ya tiene un lugar en la historia.