Desde hace ocho años, el Dakar conmueve a los argentinos. Se puede tener simpatía o no por el automovilismo; en cualquier caso nadie puede sustraerse a las imágenes dakarianas durante la carrera que se extenderá hasta el 16 de enero. Una explicación puede encontrarse por estas horas en la terminal portuaria de Zárate, en Campana, Buenos Aires. Allí ya pueden verse las máquinas que los pilotos podrán retirar entre martes y miércoles.
El buque carguero que partió en noviembre desde el puerto francés de Le Havre abrió sus compuertas para liberar las máquinas, por el momento, silenciosas. La simple observación de los autos, camiones, camionetas y buggys dan testimonio de por qué miles de personas se apostarán en diferentes puntos del recorrido.
Por ejemplo, mirar la máquina N°390 posada sobre el asfalto es una invitación a lo que vendrá. Es tentador imaginarse al vehículo a alta velocidad por los caminos de tierra, esquivando piedras, surcando dunas, o siendo lo único en movimiento en el inmenso desierto. El porte de las ruedas lo hace más imponente. La imaginación vuela aún más pensando en cómo podría pasar sin dificultad el cauce de algún río caudaloso.
Si de la simple observación se pasó a la contemplación, quizás la motivación podría haber llevado a los curiosos a la investigación. Saber que esa máquina antes era un auto que pasaba por cualquier calle europea, también los puede “mover” hasta el camino. Y es que el binomio lituano Vaidotas Zala-Saulius Jurgelenas debe ser consciente de que la atención sólo se la llevará el Seat León que ocuparán. “Con el debido respeto a Zala y Jurgelenas, la estrella de su equipo es indudablemente su coche”, cuenta la página del Dakar.
Sucede que la máquina está modificada al máximo y por ello el auto de calle parece estar oculto bajo todo el armazón que lo hizo crecer en porte. Por eso es que en una prueba como el Dakar poco importa si el que maneja se llama Carlos Sainz, Nasser Al-Attiyah, Nani Roma, “Orly” Terranova o como fuera: las estrellas de la carrera son las máquinas.
La máxima exposición que tendrán los vehículos comenzará el jueves. En Tecnópolis, hasta el viernes, se harán las verificaciones técnicas y administrativas. Si bien habrá un día de descanso en Salta, lo que sucederá en el centro de exposiciones bonaerense promete ser una fiesta para el público que podrá observar todo el trabajo de los equipos con actividades especiales durante los dos días.