Rebelión de “capitanes” en la UNT

La historia registra unos acontecimientos conocidos con el nombre de “Rebelión de los capitanes”, que repercutieron en Santo Domingo, llamada La Española, en la época del reinado de Felipe V. Los rebeldes desconocieron, en diciembre de 1720, la autoridad del presidente de la audiencia, gobernador y capitán general Fernando Constanzo Ramírez. La jefatura del movimiento recayó en los capitanes de cuatro de las compañías de la ciudad de Santiago de los Caballeros, quienes interpretaron el descontento de la población ante el intento de repeler el contrabando e imponer la extorsión fiscal, frente a las exigencias imperiales. Volviendo a la actualidad: ¿en la UNT hay una rebelión de los “capitanes”? Los decanos piden, para “sus” profesores, recategorizaciones, solicitando a la rectora una “pronta ejecución”. Denuncian la “escasez de fondos para mantenimiento y obras” y señalan que “les giran $ 70.000 mensuales”, y plantean que hay una deuda de $ 8 millones desde el año pasado. También la falta de cargos “que debemos cubrir”, donde “una manera de obtener puntos (dinero disponible que cada facultad puede utilizar para nombrar docentes o cubrir licencias) puede ser a través de vacantes. Sin que lo digan, esta situación ha llevado a la parálisis educativa y a docentes sin cobrar: “los cargos concursados (auxiliares y ayudantes estudiantiles) aun no están acreditados”. La precarización presupuestaria está llevando a la UNT al desplome de su objetivo básico, que es la enseñanza-aprendizaje. La universidad se va empobreciendo mentalmente y en su creatividad. La respuesta, rectoral  fue burocrática, es decir, ajena a la producción de la enseñanza y de los quehaceres educativos. Pero, ¿cuál es la base de la rebelión de los “capitanes” de la UNT? Es el increíble empobrecimiento, en el ultimo periodo, de sus profesores y ahora, de sus mandos medios donde sus autonomías de funcionarios los fueron llevando a la situación de simples “asalariados”, como a “sus” profesores. ¿Razones? Sus sueldos no se condicen con la tremenda responsabilidad que es dirigir un decanato o las escuelas. El pedido de recategorizaciones expresa el desasosiego de los trabajadores y la situación de semejante parálisis exige la satisfacción plena de los reclamos, sobre la base de la unidad de sus claustros (estudiantes, docentes y no docentes) en defensa de la UNT, ante el ajuste en ciernes. Esto explica la razones por la que Adiunt pide un bono fin de año de $5.000, apertura de las paritarias salariales y la eliminación del impuesto al salario.

Pedro Verasaluse
palo1965@hotmail.com

Lenguaje parlamentario

Las palabras, a veces nacen o cambian de sentido, según la zona, ámbito de aplicación etc. En un sanatorio tucumano un “contenido” significa alguien que sufre de incontinencia y ya ha sido curado. Un adscripto es un funcionario público circunstancialmente afectado a una tarea fuera de su ámbito natural de tareas. Un ñoqui, un ejemplar de una conocida pasta italiana, entre cuyos ingredientes está la papa. Gastos sociales, aquellos que cualquier persona realiza para agasajar a sus amigos, casar una hija y simplemente reunir a quienes comparten lugar de trabajo, vecindad, etc. No vamos a abundar en más ejemplos. Pero si usted penetra en el mágico edificio de las ibéricas poltronas y las abultadas valijas y apenas pasa el umbral algunas palabras ya cambian su sentido. Contenido es un candidato a concejal que no salió electo, parecido a un ñoqui pero no igual. Los gastos sociales son desorbitadas sumas de dinero que tras su viaje en una Toyota blanca, ahora sin patente por las dudas, terminan en el bolsillo de  nuestros sensible legisladores, sin distinción si son nuevos o antiguos, oficialistas o de la oposición. Los adscriptos son los ñoquis transeúntes, que nunca están donde deben estar. Para mayor claridad: yo soy empleado de un Hospital. Valido de mi amistad con alguno cuyas asentaderas se posan gracilmente sobre las ibéricas poltronas, me hago adscribir a un CAPS en el campo. Resultado: cuando me buscan en el hospital digo que estoy en el campo. Cuando me buscan en el campo, afirmo que estoy en el Hospital. Eso sí: cobro puntualmente, gozo de vacaciones, como si trabajara normalmente ¿Alguien supone que esto puede continuar? ¿Cuando lo vamos a remediar? ¿Para el tricentenario?.

Melitón Saldaño
Cejas de Aroca - Simoca

Crisis en la Justicia

Frente a la crisis institucional que atraviesa la Justicia, en la que la independencia se encuentra seriamente amenazada, el foco está puesto en la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura, y en la Justicia de Tucumán. En la Justicia nacional, un movimiento de “Profesionales para los Pueblos” presentó un amparo y pidió la nulidad del decreto con el que el presidente Mauricio Macri cubrió las vacantes de la Corte Suprema, sin intervención del Congreso. La entidad advirtió que se trata de un “golpe institucional”. Con términos muy duros, pidió la nulidad del decreto 85/2015 por medio del cual Macri designó dos jueces de la Corte y señala que las “virtuales designaciones de facto” son “una grave violación al funcionamiento de la República” que busca “echar por tierra la independencia judicial”. No había ninguna necesidad de integrar ese alto tribunal, bastaba con citar a sesiones. En la Justicia de Tucumán, encontramos la renuncia indeclinable de la vocal Claudia Sbdar a la vicepresidencia de la Corte, en tanto  el presidente del cuerpo, Antonio Gandur, rechazó la dimisión de su par y ratificó la decisión de votarla para la función de vocal decano. El artículo 11 de la Ley Orgánica dice para la elección del vocal decano se preferirá al de mayor antigüedad en el cargo o al de mayor edad, el que cumplirá las funciones de presidente alterno sustituyendo a aquel cuando, por cualquier motivo, no pueda ejercer sus funciones. Según Sbdar, a nadie puede ocurrírsele que para ser vice haya mayores exigencias que para presidir la Corte, para lo que, en función de la Constitución de Tucumán, basta con tener 40 años y ninguna antigüedad. La interpretación constitucional implica dar sentido a los preceptos contenidos en toda ley fundamental.

Julio Argentino Gómez                  
julioargentino@arnet.com.ar

La muerte de Ricardo Falú

Con el fallecimiento del doctor Ricardo Falú, la sociedad de Tucumán ha perdido a un hombre notable. Le dio a su provincia la honorabilidad, la honestidad y la dedicación, fruto de un constante amor por su profesión de abogado. En su juramento como abogado juró por Dios, la patria y su hermano fallecido, tenía entonces 24 años. Fue el abogado más joven, egresado de la Facultad con meritorias clasificaciones. Su figura no transitará más por los pasillos de tribunales,pero su recuerdo seguirá vivo en mi memoria como una persona desinteresada y leal.

Jorge Antonio Chaves                
Sabin s/n - El Corte - Yerba Buena

Volver al Calicanto

Esta carta la decidí escribir, mientras esperábamos junto a nuestros hijos y nietos que descendieran las aguas que inundaban las calles producto de la última lluvia que preanuncia nuevas e intensas precipitaciones durante el verano. Me crié en Yerba Buena, en la casa de mi abuelo que ya no existe, reemplazada hoy por un templo frente a la rotonda. Entre los muchos y entrañables recuerdos de esa época fundacional de mis afectos, rescato el del calicanto donde se recogía agua de lluvia que se utilizaba para diversas tareas domésticas y también para algún chapuzón en esa agua helada y transparente. La actual gestión municipal pareciera que decidió iniciar acciones para ordenar la situación compleja y variada de las inundaciones, en gran parte incrementadas por el crecimiento desordenado de la ciudad, en particular de los numerosos barrios privados que se extienden en el piedemonte. Sobre esa iniciativa me atrevo a arrimar una sugerencia. ¿No será posible redactar una ordenanza que obligue a la construcción de reservorios de agua de lluvia individuales o compartidos en casas y barrios? Pienso que sería una contribución para paliar diversas deficiencias que padece la ciudad de Yerba Buena: inundaciones, erosión de campos, bosques y calles, falta crónica de agua en numerosos sectores, aluviones, entre otros. La ordenanza que sugiero, a lo mejor ya existe, pero es una medida simple, accesible a casi todos los habitantes y que seguramente puede ser perfeccionada por los especialistas que asesoran al intendente, y vecinos que observan con preocupación la reiteración de una situación que está a punto de ser incorporada como “flagelo estable” de la ciudad. 

Carlos Kirschbaum
ckirschbaum@gmail.com

Los carros tracción a sangre

Opinamos que los carros tracción a sangre forman parte de la terrible deuda interna de nuestra Argentina, que muchos, especialmente los políticos, se niegan a reconocerla, pero su existencia en pleno siglo XXI es real, pese a que algunos creen que se puede tapar el sol con un dedo. El carro no va tan sólo atado a su caballo, sino también a la desocupación, a la pobreza, a la explotación infantil y al maltrato animal. Seguramente el que lo conduce no eligió esa práctica que viene desde el siglo pasado cuando en Tucumán abundaban las carretas y sus calles eran de tierra: el aguatero con su agua visitaba a los vecinos y el sereno salía a alumbrar las oscuras arterias del antiguo Tucumán. Pero, el gran sobreviviente de esa historia es el carro tracción a sangre. Uno se pregunta por qué, si todo en la vida es dinámico, incluso hasta en aquellas épocas en las que ser legislador era un honor y no se cobraba por dicho cargo. Los tiempos cambiaron y hoy son bien pagos, pero el carro sigue su derrotero y se transforma en una materia pendiente a resolver. La Municipalidad, que recibió una dura herencia en cuanto a medio ambiente, tomó la decisión de erradicarlos a fuerza de “látigo”, quitándoles la única herramienta que conocen, sin tomar recaudos para ofrecerles una alternativa válida a fin de que ellos sigan con sus tareas. El hilo se corta por lo más delgado, se culpa al último actor de un problema crónico ya que el vecino, carro y basura forman un trípode con una base muy fuerte que no se puede desarraigar de un día para el otro. El tema va más allá de que salgan los municipales en sus camionetas y secuestren los carros. Este drama profundo merece un estudio mucho más amplio ya que se trata de un problema social. El secuestro sólo impone un problema más grande que a la larga o a la corta se reflejará en una sociedad golpeada por los malos ejemplos. El secuestro no es una solución, es una bola de nieve en bajada: la única solución es el trabajo genuino, la formación de cooperativas para procesar la basura, donde podrán los carreros tener su sustento diario. Pedimos que se den soluciones sin fracturar en dos a la sociedad: entre los que tienen posibilidades económicas y los que no las tienen.

Pedro Martínez - Víctor Hugo Guardia
Concienciambentaltuc@hotmail.com