“Trapitos” violentos
Los “ trapitos” en los semáforos dejaron de ser pacíficos, sobre todo con las mujeres. ¿Cuál es el plan del gobierno?.
Catalina Lonac
clonac@uspt.edu.ar
UNA MOTO, UNA PERSONA
Mientras a las autoridades o a algunos de sus allegados no les toque vivir en carne propia las horribles experiencias de un arrebato o de un asalto, no podrán dimensionar lo angustiante y traumático de estas situaciones. Todas las estadísticas que se conocen de los delitos que cometen los motochorros son falsas, porque me atrevería a decir que el 90% de las víctimas no denuncian estos actos de vandalismo, por temor a represalias, por falta de tiempo o, simplemente, porque no confían en la Justicia. He tenido oportunidad de ver en varias ocasiones, en la cuadra donde habito (y a pesar de que esta zona está considerada como una de la menos afectada por este flagelo), de qué manera dos personas en una moto suben a la vereda y, mientras el acompañante arrincona contra la pared a la víctima, el conductor está presto para levantar a su cómplice y emprender una veloz huida. También he observado cuando el acompañante desciende, pistola en mano, a asaltar un negocio, mientras su compinche espera en la moto sobre la calle, para darse a la fuga una vez consumado el hecho. Y se va a las risotadas con su socio malhechor. Estas parejas de delincuentes salen con armas y, la principal es su medio de movilidad, que les permite subir veredas circular en contramano, encerrar a otros motociclistas para despojarlos de su vehículo y, después huir hasta por pasadizos secretos de algunos asentamientos. La motocicleta es hoy un arma más, que hasta sirvió para que en los últimos cuatro días hubiese seis muertos en Tucumán, entre ellos miembros de la Policía. Señores legisladores, hagamos ley la propuesta del Ejecutivo que se conoce como “en una moto sólo una persona”. Minimicemos los riesgos. Piensen en los derechos humanos de toda la gente honesta (muy mucha) de nuestro comunidad. Las personas que usan este medio de movilidad en forma honesta son los menos, y si tenemos que retomar los medios utilizados antes de las motos para nuestros quehaceres cotidianos, demos un paso atrás. Obtendremos como recompensa ganarle aunque sea un punto a la delincuencia. Dos personas en una moto sólo para la Policía.
José Luis Roldán
jose.roldan49@gmail.com
El Cadillal
Nuevamente acudo a esta sección para decir que ya me enteré quién es el encargado de comunas rurales. No lo sé porque él se haya comunicado conmigo, como pedí que lo hiciera, sino por un buen samaritano que me dijo cuál es su nombre. Se llama Miguel Acevedo. Señor Acevedo, no le pido, sino que le suplico que se dé una vuelta por acá. No hable con nadie si no tiene ganas. Sólo venga. También sería bueno que muchas de las personas que me felicitan por mis cartas dirigidas a esta sección, en las cuales me refiero al Cadillal, también me apoyen mandando sus inquietudes por este medio, que siempre tienen la buena voluntad de publicarlas. Gracias.
Norberto Sicardi
norestesi@hotmail.com
PARITARIA DOCENTE NACIONAL
La Nación no administra escuelas de ningún nivel hasta el terciario inclusive, desde que fueron transferidas a las 24 jurisdicciones provinciales. La paritaria docente nacional, entonces, no tiene fundamentos legales. Es arbitraria por cuanto quienes pagan los sueldos son las provincias. Antes de la transferencia de los servicios educativos a las provincias, todas tenían sus respectivas grillas de cargos iguales; el índice docente, también. El “auténtico federalismo” de Menem y de Cavallo destruyó esa importante igualdad, que es principio constitucional. Así se llegó a que un mismo cargo docente testigo tenga distinta retribución: tantas como jurisdicciones hay. El resultado de esa “legalmente cuestionable paritaria” es orientativo para que cada provincia lo tome como piso. Y desde allí, total incertidumbre: aumentos totales o en partes diferidas, según el presupuesto de cada provincia. Concretamente: los docentes trabajan en las provincias y la Nación los jubila. ¿Cuál es su identidad laboral? Por eso es también imposible determinar el 82% a los jubilados docentes nacionales, tal como manda la ley, sin ningún otro tipo de consideración. Estimo, salvo mejor opinión, que la Nación debe “volver a los primeros principios” y adoptar el máximo haber de un cargo testigo de todo el territorio nacional; reglamentar un índice docente y su ajuste; y diseñar una sola grilla nacional. Así, también, los docentes nacionales jubilados con el mismo cargo tendrían un justo e igual haber conforme a la ley.
José René Iovane
iovane@msn.com
TUCUMÁN, MUY SUCIA
Las vacaciones pusieron al descubierto la mala política ambiental impuesta por los dos gobiernos, tanto municipal como provincial, veraneantes de otras provincias pasan de largo, casi directo a Salta. Por supuesto, en la elección de quedarse muchos se desilusionan con las entradas a la ciudad, máxime viniendo desde el sur, por el Mercofrut. La avenida de Circunvalación por La Costanera es un certificado de miseria y contaminación que desanima a cualquier bienintencionado de quedarse. Muchos turistas se llevaron este mensaje a sus provincias: “qué sucia esta Tucumán”. Esa frase se regó como pólvora por toda la República. Entrando por el Aeropuerto Internacional Banjamín Matienzo, al llegar al Puente Barros, una postal de abandono y malos olores acompañan al viajero. Entrar a la ciudad y ver el descuido de los basurales en cada esquina, da la idea que la “histérica escoba loca” no funciona. Cuando exista una decisión política cierta y se deje de ver a los ambientalistas como enemigos del sistema, quizás entonces se podría ver un verdadero cambio. Por lo pronto, se sigue dando vergüenza ante los que desean visitar al Jardín de la República que antes fue, y que ahora es un enfermo en terapia intensiva en cuánto al cuidado del medio ambiente.
Pedro Martínez Víctor Hugo Guardia
Concienciambientaltuc@hotmail.com
Exámenes
Soy de aquellas viejas generaciones que teníamos normas, reglamentos y mandatos claros respecto a la vida y particularmente a la educación. En la escuela secundaria la eximición era con siete. Había tres trimestres y el total debía sumar 21; exámenes en diciembre y marzo. Los alumnos egresados que debían materias : mesas en julio. El que no aprobaba en marzo llevaba la materia previa, sólo dos para pasar de curso. No teníamos psicólogos, sicopedagogos, ni asesores pedagógicos, pero teníamos muy claro que los niños y los jóvenes debíamos estudiar. Ahora todos los años se discute si se pone o no una mesa en febrero y otra en marzo. Si los alumnos pudieran aprender en el lapso de una semana o 15 días las materias, ningún país gastaría lo que cuesta la educación pagando durante todo el año a los docentes. El eje de la cuestión no está en cuantas mesas de exámenes poner sino en la calidad de educación que pretendemos como país. Aquí entra en juego otro factor fundamental: la política. A quién le conviene un pueblo instruido y educado; y a quién no. La decadencia de la educación no es de ahora, viene de muchos años; pero en lugar de corregirse se acentúa, se profundiza. Hay mucho “abandono de persona” en los niños y jóvenes de parte de cada uno de los miembros de la sociedad que deben velar por ellos. Los docentes no son respetados y en algunos casos tampoco se hacen respetar. Son maltratados por el sistema; deambulan de escuela en escuela y siempre están cansados. Se les pide mucho, a nadie le importa cómo llegan a su clase y cómo llegan los alumnos a la escuela. ¿Qué más da un examen en febrero o en marzo? El quid de la cuestión pasa por otro lado.
Teresa Pacheco
toyopacheco2011@hotmail.com
Derrame cloacal
En la intersección de General Paz y Güemes, las aguas cloacales provocan una verdadera interrupción de la salud de los vecinos del barrio. La Sociedad Aguas del Tucumán no responde a los reclamos que hemos formulado incesantemente. Necesitamos ser escuchados y que solucionen el problema que vivimos desde hace, por lo menos, un año.
María Cecilia Andrés
mariaceciliaa@outlook.com.ar
Enseñanza de oficios
La rehabilitación de un sistema de estadísticas confiable en el país, permite diagnosticar con mayor precisión la situación preocupante de anchas franjas de la población. El guarismo de 30 a 35% de pobreza e indigencia obliga a repensar las estrategias utilizadas hasta ahora para combatirlas, evidentemente insuficientes para la promoción social, que es obligación gubernamental y de la comunidad. Las familias pobres son las que más sufren los tres flagelos que hoy nos afligen como nación: abandono escolar, embarazo adolescente y el éxodo de alumnos de familias pudientes desde las escuelas de gerenciamiento estatal a las de gerenciamiento privado. En mi opinión, una de las razones que explican la precaria situación de personas y familias pobres se encuentra en su poca o nula empleabilidad. Carecer de formación profesional o destrezas laborales concretas, calificantes, cierra el camino al trabajo registrado, bien remunerado, generador de autoestima y principal herramienta de igualdad social. En estas circunstancias, presas de la desesperación al ver que generación tras generación su situación no mejora, las familias pobres e indigentes acuden al Estado, que con sus propios problemas a cuestas, los socorre con ayudas en metálico, de poca monta, que cristalizan la pobreza en lugar de erradicarla. Sin necesidad de inventar nada, solamente copiando bien, podemos ver una luz al final del túnel. Los países que sufrieron la misma problemática entendieron que hay que brindarle a toda persona, pero particularmente al indigente, un espacio formal de aprendizaje de oficios, relacionados con el mercado laboral a cinco o diez años vista, que le permita desempeñarse con ventaja tanto en relación de dependencia como por cuenta propia. Y lo han hecho utilizando la estructura escolar estatal, concretamente el segundo tramo de tres o cuatro años del ciclo secundario, incorporando la enseñanza de oficios como materia principal, al modo de nuestras antiguas escuelas industriales. Todo ello sin interrumpir la continuidad de la trasmisión de los valores humanísticos, igualitarios, culturales y de derechos y deberes ciudadanos que han sido el sello de la escuela argentina, desde Sarmiento hasta hoy. La actual generación de políticos, empresarios, docentes, gremialistas, pensadores, le debe a los argentinos pobres este cambio. Quiera Dios que no los defraudemos.
Jose Felix Risso Belgrano 108
San Isidro de Lules
joserisso250545@gmail.com