Empleados públicos que no lo son

El miércoles 12 de abril me dirigí a la Dirección de Pensiones, en Crisóstomo Alvarez y Alem, para hacer una consulta sobre un trámite; lamentablemente me atendió de muy mala forma una empleada que decía que el horario de atención era de 7 a 12 (faltaban 10 minutos para las 12), razón por la cual no podía atenderme ya. Le dije que en la puerta el cartel indicaba otro horario de atención al público, de 7 a 13, pero no le importó, obviamente. Por lo cual pedí el libro de quejas, que llevó unos largos minutos “desarchivarlo” para entregármelo. Ahí creo que comencé a entender por qué a los que hacen esto no les importa; porque, a pesar que dejemos una queja, no les interesa: porque no reciben ninguna sanción por su mal desempeño; o porque esas quejas, por ende, no son recepcionadas ni observadas por sus superiores. Observé que no hay control sobre eso; por lo que se ve, los empleados tienen la libertad de poner sus propios horarios, seguramente de imponer sus propias normas y barreras burocráticas; porque no hay nada que nos proteja como ciudadanos que vamos a las oficinas públicas y nos encontramos con todas estas barreras, sin poder resolver nuestras necesidades. Es frecuente entrar a una oficina del Estado y ver empleados charlando, comiendo, usando el celular, jugando en las PC, etc; mientras miles de personas esperan ser atendidas. ¿Alguien controla esto? ¿Hay algo que nos proteja cuando somos burlados en la cara a diario por muchos de estos empleados? Cabe destacar que no todos son así, no generalizaré, pero sí hay muchos que lo son. Pido a las autoridades de las que dependa esta oficina que esto se controle. Porque así como se reconoce a los buenos empleados (que allí logre encontrar uno, después de toparme con la empleada que no quiso atenderme) también se los sancione, o se realice un sumario administrativo cuando incurren en esta clase de conductas o situaciones.

María Jimena Pereyra
sarmientobono@gmail.com.ar


Femicidios sin fin

¿Hasta cuándo? Otra vez la misma pesadilla, ahora una víctima en Tucumán de 16 años. ¿Hasta cuándo vamos a vivir así? Ni los ni #Una Menos, ni las marchas sirven para terminar con esta ola de femicidios. Yo creo que las condenas para los asesinos, violadores, tendrían que ser más rigurosas. Hasta me atrevería a decir: pena de muerte. ¿A eso tenemos que llegar? ¿Qué pasa por la mente de estos individuos? ¿Qué pasa en nuestra sociedad que cada día está peor? Realmente el camino a seguir es equivocado; porque esta situación no para; hoy es una víctima, mañana es otra; y la Justicia ¿dónde está? Lamentablemente ya no hay consuelo para los familiares de la víctima; creo que tendríamos que detenernos a pensar qué es lo que está fallando; y en particular la Justicia tendría que modificar sus leyes, porque evidentemente por más que hagamos marchas, cadenas en WhatsApp, Facebook pidiendo justicia, esto es un cuento de nunca acabar.

Sofía Bacas
sofia_antonellabacas@hotmail.com


Cuándo aprenderán

Hace unos buenos 50 años, una bella canción de Pete Seeger deleitaba a la generación hippie, amante de la paz. Su título era una pregunta “¿Dónde se han ido todas las flores?”. Y al final de cada estribillo, repetía obsesivamente otra pregunta: ¿Oh, when will they ever learn? o sea, “¿Cuándo aprenderán?”. Hoy, medio siglo después, y ante las imágenes de la nueva superbomba arrojada en Afganistán, la pregunta sigue vigente. Enviado por el sospechosamente rubio cowboy Donald Trump, un avión arrojó la madre de todas las bombas, convenientemente ensayada y filmada previamente. Nuestro diario la muestra, reluciente y amenazadora, exhibida cual un nuevo modelo de automóvil. ¿De qué se trata el engendro? Consiste en una terrible arma, aniquilante y destructora, pero no tan espantosa como la atómica que el tendero Truman supo utilizar hace 72 años. ¿Qué dirían Seeger y Peter, Paul and Mary, sus intérpretes, de este huevito de Pascua? ¿Es entonces que nunca aprenderemos? Murieron en vano Gandhi, Mandela, King, Juan Pablo II y tantos otros apóstoles de la paz? ¿Es que siempre ganarán los Teddy Roosevelt, los Stalin, los Hitler, las Thatcher? ¿ No estamos crucificando al Cristo de nuevo? ¿Dónde se han ido todas las flores?

Ignacio Páez de la Torre
arqignaciopaez@gmail.com


Dólar, tasas e hipotecas

¿Otra vez sopa? Cómo diría alguien conocido, cuando vemos que para regular la inflación se hace la fácil. El Banco Central aumenta el interés que pagan sus papeles. Así los poseedores de dólares los venden, compran esos papeles y aparenta mantenerse el valor de nuestra moneda. Además, los precios, previendo que esta jugada llegará a límites insoportables (como en los años de la hiperinflación) aumentan a pesar que el consumo baja. A quién cuernos le importa el precio del dólar sino a especuladores que se quieren cubrir de estos desmanejos de la política económica, hechos por comodidad, como son los créditos hipotecarios ajustados por inflación; qué persona cuerda tomará estos créditos si sabe que a corto plazo no podrá pagarlo. No se dieron por aludidos cuando el desastre de las hipotecas en todo el mundo financiero de la Tierra, porque aumentaron los valores de las casas, la cuota de las hipotecas, los impuestos, como ocurre ahora en la Argentina. Sin hipotecas a cuota fija por 30 años, ni Maradona tomará hipotecas así. Si hicieran lo debido, los créditos serían accesibles, el Estado sólo debe usar el dinero para beneficio de la sociedad actual y no para resguardar ningún rédito, no es un negocio. Dinero hay, qué esperan. Por otro lado, si quieren bajar la tasa de interés pueden hacerlo a cambio de dar trabajo a los millones que no tienen instrucción; o es demasiado pedir que piensen algo distinto. Y como corolario de una política económica distinta, podrían terminar con la inseguridad educativa de una vez por todas: los maestros no son culpables, los niños tampoco. Y no digan que plata no hay.

Carmelo José Felice
carfico@live.com.


El canal federal

En respuesta a la Carta del ex afiliado a Fuerza Republicana, Luis Iriarte, con respecto al proyecto del Canal Federal impulsado por FR, cabe aclarar: 1- el proyecto no buscaba trasvasar las mejores aguas, sino las excedentes, luego de asegurar la provisión en Tucumán. 2- dice “Bussi recibió de Menem”, cuando en realidad la Nación le giró plata a la Provincia en el marco de Aportes del Tesoro Nacional, dineros todos auditados por el Tribunal de Cuentas, organismo integrado por reconocidos dirigentes justicialistas. 3- afirma que el Canal se haría quieran o no quieran los tucumanos, ¿cómo puede ser cierto eso?, si necesitaba la ratificación de la Legislatura... 4- Córdoba jamás se opuso a su realización. 5- ¿Cómo pudo Bussi ocultar una partida si estaba consignada en el proyecto de presupuesto provincial enviado a la Legislatura? 6- Que Alperovich haya presidido la Comisión de Presupuesto no fue una decisión de Bussi sino de la Legislatura, que el propio Iriarte integraba. 7- jamás se opuso Bussi a la integración del Consejo Provincial y mucho menos a que dicho Consejo emita dictamen alguno. 8- Bussi no influyó jamás en las decisiones de la Legislatura de entonces… de haberlo hecho hubiera logrado la ratificación del convenio. 9- los insultos de Iriarte hablan de él, más que de mí. 10- me extraña que cite frases de Perón, cuando la única vez que ocupó un cargo público fue colgado del saco de Bussi. 12- por último, el Canal Federal fue la única iniciativa seria y concretable para terminar con las inundaciones.

Ricardo A. Bussi
Rabussi@yahoo.com.ar


Maestros

Leo la carta del señor Héctor Bravo, y me asombra con la liviandad y falta de respeto con que trata el problema docente que aqueja a todo el país, con discursos muy bonitos de Pellegrini en el sepelio de Sarmiento (olvidándose que el contexto y la época eran otras). Por lo visto, para usted los docentes son robots, no personas que tienen hijos; por lo tanto también están afectados por los paros. Usted plantea que hay que mejorar la calidad educativa y estoy de acuerdo en que hay que adecuarla al contexto tecnológico actual, pero esto comienza con una remuneración justa que cubra las necesidades de los docente para que, sin preocupación alguna de cómo llegar a fin de mes pagando la canasta básico alimentaria, los servicios de luz, agua, gas y necesidades de sus hijos (porque los tienen) puedan pararse frente a 35 o 40 alumnos en un aula y enseñar. Algo de lo que están orgullosos, y que ellos quieren hacer, dando lo mejor de ellos que es su conocimiento. Después exíjales todo lo que usted quiera, asegurándoles que dispondrán escuelas en condiciones edilicias , cursos de capacitación; en fin, la estructura educacional que debería existir. Esta es la cuestión de fondo; maestros bien pagos, bien dispuestos a enseñar.

Fernando Brunet
fernandobrunet55@hortmail.com