Pascua
Según narra el evangelio de Juan, “Pilato le preguntó a Jesús: Entonces, ‘¿tú eres rey?’. A lo que Jesús contestó: ‘Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad. Todo hombre que está de parte de la verdad, escucha mi voz’. Entonces, Pilato le dijo: ‘¿Qué es la verdad?”. Con esta pregunta termina el diálogo entre ambos. Y comienza la reflexión. ¿Habría servido de algo que Jesús respondiera? Son muchas, muchísimas las cosas que Él podría haberle contestado. Tales, como: “Yo soy la Verdad. Soy el esperado de los tiempos, anunciado por los profetas en las Escrituras. La palabra de mi Padre es la Verdad y Yo soy la encarnación de su Palabra. Vine a dar a conocer a Dios y soy Dios. Soy Dios que se ha revelado, haciendo visible a los ojos del mundo y de la inteligencia de los hombres mis atributos de poder eterno y divinidad. En Mí no hay falsedad, engaño, ni error. Yo soy el hombre sabio al cual todos los tiempos han buscado. Soy el mejor de los hombres, en mí no hay pecado. Yo soy más grande que Jonás, cuyo llamado al arrepentimiento de los pecados salvó a una nación entera de la ira de Dios. Y soy más grande que Salomón, cuya sabiduría al mundo entero deslumbró. Muchos profetas y reyes desearon ver lo que mi pueblo pudo ver, y no lo vieron, y oír lo que mi pueblo pudo oír, y no lo oyeron. Yo nací por obra y gracia del Espíritu Santo, por el que fui bautizado; resistí a las tentaciones del Malo, anuncié el Reino de los Cielos, enseñé, advertí, aclaré, iluminé y puse límites a los desbordes de los hombres. Yo sané a los enfermos, calmé las tempestades, caminé sobre las aguas, resucité los muertos, y personifico a la Providencia divina, ya que conozco todo el dolor y el sufrimiento de los hombres, a los que traigo paz, justicia y consuelo. Yo venceré a la muerte y al mundo, y mi Padre me glorificará, porque hago las cosas con su autoridad y porque soy el Salvador de los hombres y del mundo”. ¡Estas y cuántas cosas más podría haber respondido Jesús a la pregunta de Pilato! Pero, quizás, consideró que dicho personaje no merecía su respuesta, que no la entendería, o que el silencio era lo más conveniente para la posteridad.
                                                                                               
Daniel E. Chavez                                                                                         
Pasaje Benjamín Paz 308
San Miguel de Tucumán
El canal Federal
Ricardo Bussi (sección Carta de Lectores de LA GACETA) dice una sola verdad. Efectivamente, fui afiliado a Fuerza Republicana, cuando este partido enfrentaba a Menem en su política económica librecambista, desprotegiendo nuestra actividad azucarera, buscando reformar la Constitución para reelegirse, mientras el Interventor de Tucumán, el “Chiche” Aráoz operaba como vocero de campaña de la candidatura de “Palito Ortega”, violentando nuestra autonomía. Olvida mencionar que me alejé cuando Bussi traicionó sus promesas electorales, traspasando a la Nación el sistema previsional tucumano, mintiendo alevosamente sobre sus fundamentos, asociándose con Menem en su proyecto del “Canal Federal”, para traspasar anualmente, desde Tucumán y Santiago del Estero 300 Hm3 cúbicos de nuestras aguas no contaminadas, para beneficiar especialmente a La Rioja. Córdoba jamás avaló este proyecto. Por ello, renuncié a mi banca legislativa (me restaban tres años de mandato), impulsé la destitución de Bussi por juicio político por traicionar a Tucumán y lo denuncié penalmente. En aquellos años, el Gran San Miguel de Tucumán (unas 700.000 personas) consumía por año menos de 150 Hm3. Este trasvasamiento de cuenca, de enorme impacto ambiental, nunca fue presentado, analizado ni discutido en aquel proceso electoral.  “Ricardito” pretende que sólo se transferían “excedentes”, afirmación sin sustento alguno. Ningún organismo técnico de entonces dictaminó sobre sus costos, beneficios e impacto ambiental. Bussi gobernador envió su primer proyecto de presupuesto anual a fines de 1995 previendo una partida para construir este Canal, sin contar con esta vital información, lo que demuestra cabalmente que traducía un secreto “arreglo” con Menem de la mas espuria calaña. Alperovich fue otro cómplice de esta infamia. Como presidente de la Comisión de Hacienda de la Legislatura ocultó esta partida en su dictamen. “Ricardito” reconoce que su padre recibió, en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) centenares de millones de pesos-dólares del Gobierno nacional comandado por Menem, pero que “fueron auditados por el Tribunal de Cuentas”. Me pregunto: ¿auditaron también los fondos depositados en Suiza por Bussi en “cuentas secretas” que, al ser descubiertas, él había negado “como político, no como militar”? “Ricardito” también guarda silencio sobre mi denuncia de que legisladores de FR y del PJ, en 1996, rechazaron mi proyecto de ley para que se consultara al pueblo sobre la gravedad de este intento de traspaso de cuencas desde Tucumán, antes de su concreción. Por último, está claro que “Ricardito” fue el único que se colgó del saco de su padre, quien lo hizo diputado nacional sin ningún antecedente previo justificativo, conformando FR desde entonces un pingüe negocio familiar.
 
Luis Iriarte
luisiriarte17@gmail.com
Sangre, sudor y lágrimas
Fue lo único que sir Winston Churchill le pudo ofrecer al pueblo inglés en épocas de guerra, cuando la destrucción y la hambruna eran moneda corriente. Lo mismo hizo el premier alemán. Ambos pueblos se pusieron la República a sus espaldas, y luego de muchísimos años fueron y sigue siendo potencias. Sería bueno para nuestro futuro que los imitemos. En vez de escuchar “Vamos a volver”, ¿por qué no dicen: “Vamos a devolver”? Nuestro presidente nos pide acompañamiento y un poco de paciencia, para recuperar las enormes pérdidas materiales que nos dejaron los “turros” populistas. Los que ayer incendiaron el país hoy dicen estar molestos por el humo. Se comportan como el perro del cuento: no viven pero tampoco dejan vivir. Los únicos que tienen derecho a equivocarse son los que hacen algo. Y nuestro Gabinete nacional está haciendo para nuestro futuro. Tenemos un Gobierno nacional de lujo - señoras y señores educados, bien nacidos, que poseen sentido de la ética, de la estética y de la higiene. “Turros populistas”, ustedes aman tanto a los pobres que mientras fueron gobierno los multiplicaron.   Señora Evita, señor Perón, les pido perdón, pues los “turros de siempre” invocan vuestros nombres para continuar engañando al pueblo. Ellos ya vendieron sus almas al diablo. Y las de todos sus familiares. Defendamos la República. Los “turros” pretenden que seamos Venezuela y Cuba, para poder continuar con sus “curros”. Dios mío, protege a nuestro pueblo de las “pirañas” populistas, y no permitas que regresen. Y, queridos “turros”, les digo: todo lo que se robaron, llegado el momento, les servirá como ventosa al muerto.
 
Ana María Pérez
Don Bosco 3.371
San Miguel de Tucumán 
LA GACETA y sus cartas 
L
as cartas al director del diario LA GACETA es un espacio que nos brindan a los pobres para hacer públicas nuestras quejas, y la mayoría las leemos de prestado; pero parece que los responsables de publicarlas también se arrodillan ante los funcionarios corruptos. Necesitamos comunicar a la ciudadanía que los funcionarios municipales no están haciendo controles del Sutrappa porque tienen conflicto de intereses, y los choferes somos víctimas de negocios espurios. Por eso enviamos una carta para que se publique “Sutrappa descontrolado”, ¿Y qué hicieron los atorrantes de LA GACETA? La pusieron el 14 de Abril en Internet para “cumplir” con nosotros, porque solamente un  grupo reducido de tucumanos lee el diario por Internet, pero principalmente para proteger a los funcionarios involucrados. 
Roberto N. Córdoba (H.)
San Lorenzo 4.355
San Miguel de Tucumán
N de la R: LA GACETA lamenta el agravio del lector Córdoba, cuyas cartas son publicadas con frecuencia en esta sección. Y se publican apenas llegan, como se hizo con la que él menciona. La carta se pudo leer en la edición digital porque el Viernes Santo no hubo diario en edición papel.
Amenaza belicista
Una película de 1937, “La gran ilusión”, del talentosos realizador francés Jean Renoir e interpretada por el actor Jean Gabin, un ícono del cine galo, marcó un hito entre otras producciones, en la historia del biógrafo antibélico. Testigo presencial de la guerra, en 1915 Renoir recibió en combate una herida en la pierna que le provocó una renguera de por vida, despertando en este hecho su larga vocación pacifista y significando “La gran ilusión” un alegato y un gran contraste con todo el cine bélico anterior y a contrapelo de la fórmula habitual de Hollywoood. El filme es una mirada y una observación solidaria y de camaradería, en medio del conflicto devastador entre rivales que personifican a Francia y a Alemania, pero fundamentalmente humanista, de hombres en pleno combate. El horror de la guerra, como cualquier otra tragedia, hace florecer los más encontrados sentimientos, revelando lo que todos tenemos en nuestro recóndito interior. El mensaje adquiere mayor claridad y emoción en el episodio final, cuando dos de los reclusos se fugan del campo de prisioneros para alcanzar la frontera, pero los asalta la duda de si han llegado o no al límite. Es entonces cuando uno de ellos dice con singular expresión: “Las fronteras no existen, las inventan los hombres” . Tiempo después de su elocuente mensaje pacifista, se inició la Segunda Guerra Mundial con su infausto y siniestro sacrificio. Una vez más el arte se hacia presente apelando a la fraternidad y la concordia, constituyendo un grito de redención ante diabólicas decisiones bélicas. La historia de la humanidad regida por un movimiento de marchas y contramarchas y empecinada en repetirse y reproducir el horror, ha encendido una nueva luz de alarma sobre el planeta, ante las amenazas y provocación del gobernante de Corea del Norte, un personaje que presume de omnipotente y cuya presunción insana, delirante y belicosa, pone en riesgo la frágil y conflictiva paz del mundo. Su conducta ubicua de líder omnímodo, espanta y aterra, al recordarnos tanta atrocidad y crueldad vivida por la humanidad en un pasado ominoso. Un desmesurado e incontrolable armamentismo, ha creado y desarrollado un nuevo y desvariado Leviatán. Un remedo literario, lo describiría a este bufo asiático como mentalmente diminuto en armonía con su talla física, grotesco, engreído, farsante y ebrio de adulación y de poder. En otras épocas, como también ahora, el resurgimiento de iluminados y alucinados con ínfulas de predestinado y actitudes egocéntricas, es la expresión aciaga y mórbida abonada por el hombre durante siglos, convirtiéndolo en el lobo despiadado que vaticinó Hobbes. El célebre escritor Víctor Hugo reflexionaba: “No hay pueblo pequeño. La grandeza de un pueblo no se mide por el número. La única medida es la cantidad de inteligencia, la cantidad de virtud. Las pequeñas naciones serán grandes, cuando no se obstinen en los fanatismos, en el odio, en la guerra y la muerte. Es preciso ser la libertad, es preciso ser la humanidad”. 
Alfonso Giacobbe
24 de Septiembre 290
San Miguel de Tucumán

Pascua

Según narra el evangelio de Juan, “Pilato le preguntó a Jesús: Entonces, ‘¿tú eres rey?’. A lo que Jesús contestó: ‘Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad. Todo hombre que está de parte de la verdad, escucha mi voz’. Entonces, Pilato le dijo: ‘¿Qué es la verdad?”. Con esta pregunta termina el diálogo entre ambos. Y comienza la reflexión. ¿Habría servido de algo que Jesús respondiera? Son muchas, muchísimas las cosas que Él podría haberle contestado. Tales, como: “Yo soy la Verdad. Soy el esperado de los tiempos, anunciado por los profetas en las Escrituras. La palabra de mi Padre es la Verdad y Yo soy la encarnación de su Palabra. Vine a dar a conocer a Dios y soy Dios. Soy Dios que se ha revelado, haciendo visible a los ojos del mundo y de la inteligencia de los hombres mis atributos de poder eterno y divinidad. En Mí no hay falsedad, engaño, ni error. Yo soy el hombre sabio al cual todos los tiempos han buscado. Soy el mejor de los hombres, en mí no hay pecado. Yo soy más grande que Jonás, cuyo llamado al arrepentimiento de los pecados salvó a una nación entera de la ira de Dios. Y soy más grande que Salomón, cuya sabiduría al mundo entero deslumbró. Muchos profetas y reyes desearon ver lo que mi pueblo pudo ver, y no lo vieron, y oír lo que mi pueblo pudo oír, y no lo oyeron. Yo nací por obra y gracia del Espíritu Santo, por el que fui bautizado; resistí a las tentaciones del Malo, anuncié el Reino de los Cielos, enseñé, advertí, aclaré, iluminé y puse límites a los desbordes de los hombres. Yo sané a los enfermos, calmé las tempestades, caminé sobre las aguas, resucité los muertos, y personifico a la Providencia divina, ya que conozco todo el dolor y el sufrimiento de los hombres, a los que traigo paz, justicia y consuelo. Yo venceré a la muerte y al mundo, y mi Padre me glorificará, porque hago las cosas con su autoridad y porque soy el Salvador de los hombres y del mundo”. ¡Estas y cuántas cosas más podría haber respondido Jesús a la pregunta de Pilato! Pero, quizás, consideró que dicho personaje no merecía su respuesta, que no la entendería, o que el silencio era lo más conveniente para la posteridad.
                                                                                               

Daniel E. Chavez                                                                                         

Pasaje Benjamín Paz 308

San Miguel de Tucumán


El canal federal

Ricardo Bussi (sección Carta de Lectores de LA GACETA) dice una sola verdad. Efectivamente, fui afiliado a Fuerza Republicana, cuando este partido enfrentaba a Menem en su política económica librecambista, desprotegiendo nuestra actividad azucarera, buscando reformar la Constitución para reelegirse, mientras el Interventor de Tucumán, el “Chiche” Aráoz operaba como vocero de campaña de la candidatura de “Palito Ortega”, violentando nuestra autonomía. Olvida mencionar que me alejé cuando Bussi traicionó sus promesas electorales, traspasando a la Nación el sistema previsional tucumano, mintiendo alevosamente sobre sus fundamentos, asociándose con Menem en su proyecto del “Canal Federal”, para traspasar anualmente, desde Tucumán y Santiago del Estero 300 Hm3 cúbicos de nuestras aguas no contaminadas, para beneficiar especialmente a La Rioja. Córdoba jamás avaló este proyecto. Por ello, renuncié a mi banca legislativa (me restaban tres años de mandato), impulsé la destitución de Bussi por juicio político por traicionar a Tucumán y lo denuncié penalmente. En aquellos años, el Gran San Miguel de Tucumán (unas 700.000 personas) consumía por año menos de 150 Hm3. Este trasvasamiento de cuenca, de enorme impacto ambiental, nunca fue presentado, analizado ni discutido en aquel proceso electoral.  “Ricardito” pretende que sólo se transferían “excedentes”, afirmación sin sustento alguno. Ningún organismo técnico de entonces dictaminó sobre sus costos, beneficios e impacto ambiental. Bussi gobernador envió su primer proyecto de presupuesto anual a fines de 1995 previendo una partida para construir este Canal, sin contar con esta vital información, lo que demuestra cabalmente que traducía un secreto “arreglo” con Menem de la mas espuria calaña. Alperovich fue otro cómplice de esta infamia. Como presidente de la Comisión de Hacienda de la Legislatura ocultó esta partida en su dictamen. “Ricardito” reconoce que su padre recibió, en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) centenares de millones de pesos-dólares del Gobierno nacional comandado por Menem, pero que “fueron auditados por el Tribunal de Cuentas”. Me pregunto: ¿auditaron también los fondos depositados en Suiza por Bussi en “cuentas secretas” que, al ser descubiertas, él había negado “como político, no como militar”? “Ricardito” también guarda silencio sobre mi denuncia de que legisladores de FR y del PJ, en 1996, rechazaron mi proyecto de ley para que se consultara al pueblo sobre la gravedad de este intento de traspaso de cuencas desde Tucumán, antes de su concreción. Por último, está claro que “Ricardito” fue el único que se colgó del saco de su padre, quien lo hizo diputado nacional sin ningún antecedente previo justificativo, conformando FR desde entonces un pingüe negocio familiar.
 

Luis Iriarte

luisiriarte17@gmail.com

Sangre, sudor y lágrimas

Fue lo único que sir Winston Churchill le pudo ofrecer al pueblo inglés en épocas de guerra, cuando la destrucción y la hambruna eran moneda corriente. Lo mismo hizo el premier alemán. Ambos pueblos se pusieron la República a sus espaldas, y luego de muchísimos años fueron y sigue siendo potencias. Sería bueno para nuestro futuro que los imitemos. En vez de escuchar “Vamos a volver”, ¿por qué no dicen: “Vamos a devolver”? Nuestro presidente nos pide acompañamiento y un poco de paciencia, para recuperar las enormes pérdidas materiales que nos dejaron los “turros” populistas. Los que ayer incendiaron el país hoy dicen estar molestos por el humo. Se comportan como el perro del cuento: no viven pero tampoco dejan vivir. Los únicos que tienen derecho a equivocarse son los que hacen algo. Y nuestro Gabinete nacional está haciendo para nuestro futuro. Tenemos un Gobierno nacional de lujo - señoras y señores educados, bien nacidos, que poseen sentido de la ética, de la estética y de la higiene. “Turros populistas”, ustedes aman tanto a los pobres que mientras fueron gobierno los multiplicaron.   Señora Evita, señor Perón, les pido perdón, pues los “turros de siempre” invocan vuestros nombres para continuar engañando al pueblo. Ellos ya vendieron sus almas al diablo. Y las de todos sus familiares. Defendamos la República. Los “turros” pretenden que seamos Venezuela y Cuba, para poder continuar con sus “curros”. Dios mío, protege a nuestro pueblo de las “pirañas” populistas, y no permitas que regresen. Y, queridos “turros”, les digo: todo lo que se robaron, llegado el momento, les servirá como ventosa al muerto.
 

Ana María Pérez

Don Bosco 3.371

San Miguel de Tucumán 


LA GACETA y sus cartas 

Las cartas al director del diario LA GACETA es un espacio que nos brindan a los pobres para hacer públicas nuestras quejas, y la mayoría las leemos de prestado; pero parece que los responsables de publicarlas también se arrodillan ante los funcionarios corruptos. Necesitamos comunicar a la ciudadanía que los funcionarios municipales no están haciendo controles del Sutrappa porque tienen conflicto de intereses, y los choferes somos víctimas de negocios espurios. Por eso enviamos una carta para que se publique “Sutrappa descontrolado”, ¿Y qué hicieron los atorrantes de LA GACETA? La pusieron el 14 de Abril en Internet para “cumplir” con nosotros, porque solamente un  grupo reducido de tucumanos lee el diario por Internet, pero principalmente para proteger a los funcionarios involucrados. 

Roberto N. Córdoba (H.)

San Lorenzo 4.355

San Miguel de Tucumán


N de la R: LA GACETA lamenta el agravio del lector Córdoba, cuyas cartas son publicadas con frecuencia en esta sección. Y se publican apenas llegan, como se hizo con la que él menciona. La carta se pudo leer en la edición digital porque el Viernes Santo no hubo diario en edición papel.

Amenaza belicista

Una película de 1937, “La gran ilusión”, del talentosos realizador francés Jean Renoir e interpretada por el actor Jean Gabin, un ícono del cine galo, marcó un hito entre otras producciones, en la historia del biógrafo antibélico. Testigo presencial de la guerra, en 1915 Renoir recibió en combate una herida en la pierna que le provocó una renguera de por vida, despertando en este hecho su larga vocación pacifista y significando “La gran ilusión” un alegato y un gran contraste con todo el cine bélico anterior y a contrapelo de la fórmula habitual de Hollywoood. El filme es una mirada y una observación solidaria y de camaradería, en medio del conflicto devastador entre rivales que personifican a Francia y a Alemania, pero fundamentalmente humanista, de hombres en pleno combate. El horror de la guerra, como cualquier otra tragedia, hace florecer los más encontrados sentimientos, revelando lo que todos tenemos en nuestro recóndito interior. El mensaje adquiere mayor claridad y emoción en el episodio final, cuando dos de los reclusos se fugan del campo de prisioneros para alcanzar la frontera, pero los asalta la duda de si han llegado o no al límite. Es entonces cuando uno de ellos dice con singular expresión: “Las fronteras no existen, las inventan los hombres” . Tiempo después de su elocuente mensaje pacifista, se inició la Segunda Guerra Mundial con su infausto y siniestro sacrificio. Una vez más el arte se hacia presente apelando a la fraternidad y la concordia, constituyendo un grito de redención ante diabólicas decisiones bélicas. La historia de la humanidad regida por un movimiento de marchas y contramarchas y empecinada en repetirse y reproducir el horror, ha encendido una nueva luz de alarma sobre el planeta, ante las amenazas y provocación del gobernante de Corea del Norte, un personaje que presume de omnipotente y cuya presunción insana, delirante y belicosa, pone en riesgo la frágil y conflictiva paz del mundo. Su conducta ubicua de líder omnímodo, espanta y aterra, al recordarnos tanta atrocidad y crueldad vivida por la humanidad en un pasado ominoso. Un desmesurado e incontrolable armamentismo, ha creado y desarrollado un nuevo y desvariado Leviatán. Un remedo literario, lo describiría a este bufo asiático como mentalmente diminuto en armonía con su talla física, grotesco, engreído, farsante y ebrio de adulación y de poder. En otras épocas, como también ahora, el resurgimiento de iluminados y alucinados con ínfulas de predestinado y actitudes egocéntricas, es la expresión aciaga y mórbida abonada por el hombre durante siglos, convirtiéndolo en el lobo despiadado que vaticinó Hobbes. El célebre escritor Víctor Hugo reflexionaba: “No hay pueblo pequeño. La grandeza de un pueblo no se mide por el número. La única medida es la cantidad de inteligencia, la cantidad de virtud. Las pequeñas naciones serán grandes, cuando no se obstinen en los fanatismos, en el odio, en la guerra y la muerte. Es preciso ser la libertad, es preciso ser la humanidad”. 

Alfonso Giacobbe

24 de Septiembre 290

San Miguel de Tucumán