El papelón del fútbol (I)
La barbarie vivida este fin de semana en ocasión del ultrapromocionado “partido del siglo”, “partido de la historia”, “partido de la vida”, o “final del mundo”, entre tantas denominaciones utilizadas por el periodismo oral, escrito y televisivo, requiere una reflexión profunda sobre nuestra decadente sociedad actual. Digo esto porque todas estas grandilocuentes maneras de titular un evento deportivo importante y definitorio, nadie lo niega, ni lo deja de reconocer, pero de ninguna manera era el último de la historia, ni se terminaba para siempre la función. No era un “nunca más”; alguna prensa jugó con fuego, porque “fogonearon” a una sociedad ya enferma de rencor y desencuentros, a una sociedad dividida en todo sentido y desde hace largo tiempo. El fútbol no se terminaba en este importante encuentro, el fútbol seguirá pese a la parafernalia de algunos comunicadores sociales marketineros, que crecen día a día brindando un mensaje que lejos de pacificar solo logra enardecer los ánimos. Este papelón merece un replanteo serio, de dirigentes, en primer lugar, de formadores de opinión, pero también de padres e hijos, para replantear todo, con sinceridad y objetividad, para volver a empezar una convivencia en paz.
Miguel Ángel Sáez
yuyosaez@hotmail.com
El papelón del fútbol (II)
A muy pocos días de la cumbre de presidentes mundiales, la cual nos expondrá ante el mundo entero, ocurre que una gran masa aficionados al fútbol decide efectuar actos de vandalismo que nos pintan de cuerpo entero. Es obvio que fútbol y política son los dos grandes males que padecemos. El Presidente se manifiesta muy preocupado por la situación de Venezuela y, sin embargo, no se ocupa de frenar la anarquía que se ha instalado en nuestro país y que se muestra incontrolable. El estado actual de desorden que caracteriza a nuestro país, es peor que el estado que reinaba en la Argentina antes de marzo del ‘74. En realidad, resulta difícil de entender tanta indiferencia de parte del Gobierno ante los bochornosos desbordes, de los cuales muchos ciudadanos no tenemos la mínima responsabilidad, salvo que se nos acuse de tener demasiada paciencia y tolerancia ante semejante clima de anarquía. Creo que si nuestro Jefe de Estado no tiene el suficiente coraje para poner freno a semejantes desbordes, debería investigar cómo hacen países vecinos para haber logrado un adecuado orden y una aceptable convivencia. De lo contrario, deberá buscar quién es capaz de poner fin a este estado de anarquía que nos avergüenza ante el mundo, toda vez que nos muestra como uno de los países más incultos y desordenados que se conocen.
Humberto Hugo D’Andrea
hdandrea95@gmail.com
El papelón del fútbol (III)
Los juegos son, para los animales sociales, amables entrenamientos para la vida, la que por lo general no lo es tanto. Como un simulacro con reglas compartidas, toda actividad lúdica implica el reconocer en el otro capacidades, intenciones, estrategias y modos, e intentar dominarlos. Ganar o perder no es el objetivo de la simulación; el aprender del evento y aprehender del escenario de juego posiciones, lugares, visiones son los reales motores de esa ficción. Privado del juego, un individuo es autista, y una sociedad un conjunto fragmentado e irreconciliable. Tal vez no sea casual que a la hora de jugar los argentinos no sepamos hacerlo. Algunos “papelones” presagian tragedias; la torpeza mayúscula es no verlo.
Karina Zerillo Cazzaro
zercazza@gmail.com
Racing Club, el primero
Voy aprovechar este espacio que LA GACETA nos brinda para felicitar al lector Arturo Arroyo, autor de la carta “Ya se jugó la gran final”, del 26/11. En ese texto, expresa con sencillez y certeza cuál fue la verdadera gran final. Pasará todo el tiempo que sea , habrá “Rey de copas” o “El que ganó más trofeos” y varios etcétera más, pero continuará incólume en la cima de los logros deportivos el que obtuvo Racing Club el 4 de noviembre de 1967. La razón es sencilla: “del primero nadie se olvida”, por ejemplo, del primer pantalón largo de los varones (algo ya antiguo), la primera pintada de los labios en la mujeres, el primer cigarrillo, y algo no apto para celosos, “el primer amor”. Esto puede causar efectos nocivos en alguna pareja, por eso no conviene indagar sobre el mismo, sino llevarlo en lo más profundo del corazón, como algo irrepetible. Y eso fue el triunfo de Racing: irrepetible. No hay dos primeros, y qué le vamos a hacer “boquenses” y “riverplatenses”. La “Gran final” ya fue. Ya se que vendrán otras finales que se irán colocando en la cola, pero siempre detrás del logro racinguista. Salud a los futuros campeones y honor y gloria al primero: Racing Club.
Juan Antonio Albornoz
cholialbornoz@hotmail.com
Municipalidad Ausente
Últimamente, he caminado por la hermosa peatonal que alberga la Casa Histórica. Dicho paseo, con diseño que permite visualizar claramente aquel monumento, es transitado por una importante cantidad de personas, niños, ancianos y turistas. Sin embargo, he notado que cuando comienza a caer la noche se descargan montañas de arena y ripio y se acarrean materiales como hierros, que dificultan tránsito de los peatones. Estos materiales pertenecen a una construcción privada en el interior de una galería, oculta a simple vista de quienes pasan por este sector. Busqué el cartel de obra para advertir a las autoridades de los problemas de obstrucción, inseguridad y suciedad posterior, pero carece de esa indicación. No puede conocerse el destino de la obra, el respeto por el pulmón de manzana, y la altura de la edificación, para estimar cuánto influirá la nueva construcción en las visuales, actividades y construcciones de esta área de gran valor histórico. La Municipalidad debiera exigir la exposición de los permisos y de sus responsables, tanto de la arquitectura como de la seguridad e higiene.
Adriana María Casal
adriana.casal@gmail.com
Tenencia legal de armas
Estoy indignado. Es necesario abordar la problemática que significa hacer el trámite para obtener el carnet de Legítimo Usuario de Armas. Los ladrones motochorros asesinos nos matan por $ 2, entran y salen de la cárcel como abejas reinas, “nadie sabe” (en realidad todos sabemos) de dónde sacan las armas. En cambio, el ciudadano común que quiere comprar un arma para defenderse en su hogar, negocio, etcétera, debe pagar una fortuna ($ 3.500 a una institución puesta por el dedo, para que dos médicos comunes, en no más de 10 minutos, certifiquen que eres apto física y psicológicamente), además de tener que pagar otros aranceles (se va a más de $ 5.000). Además de la demora que tiene el mismo, y más la demora después para adquirir el arma (y si ya la tienes y se te vence el carnet, tampoco puedes usarla en ese tiempo porque sería “ilegal”, a pesar de haberla adquirido legalmente en su momento). Creo que este tema es apropiado como para realizar un análisis extenso y, así, poder desnudar la corrupción terrible que existe en el sistema.
Oscar Esteban
eodionisi@gmail.com